“El monóxido de carbono no tiene olor, no te das cuenta”

PIDEN MEDIDAS PREVENTIVAS PARA EVITAR TRAGEDIAS

A raíz de los últimos dos trágicos episodios producto de la inhalación de monóxido de carbono, que dejaron como saldo la muerte de la periodista pampeana Lucía Trotz en Santa Rosa, y el fallecimiento de la esposa y el hijo del senador Luis Naidenoff, el médico José Sansón explicó cómo se producen estos episodios y cómo prevenirlos.
El profesional de la salud contó que cuando se inhala monóxido de carbono, “no llega el oxígeno a los tejidos y eso provoca una asfixia y la muerte. La forma de tratarla es, si se agarra con tiempo, con oxígeno, u oxígeno hiperbálico, que es oxígeno a presiones súper atmosféricas”.
Para prevenir, el médico dijo en Radio Noticias que “hay que hacer maniobras preventivas, de comunicación y capacitación. La gente que tiene poder adquisitivo para contratar al gasista, es recomendable que haga un chequeo, una medida para que esté limpio. A veces se junta tierra en los quemadores, y se forma una acumulación que hace que la combustión sea defectuosa y se produzca monóxido de carbono”.
Más allá de las inspecciones, explicó que “también hay que abrir un poco la ventana; pero a veces si las bocas de salida no están bien colocadas, pueden generar que los gases terminen dentro de la habitación, y provocar una asfixia, porque esos gases desplazan el oxígeno”.
En tanto, Sansón reveló que “hay mucha más gente con síntomas de inhalación de monóxido de carbono, que personas fallecidas”. Esto sucede porque “el monóxido de carbono no tiene olor, uno no se da cuenta, y a veces llegan a la guardia del Lucio Molas con debilidad, somnolencia, vómitos, dolor de cabeza, que son los síntomas por el monóxido”, indicó el médico.

Prevención.
En tanto, el Ministerio de Salud del Gobierno de La Pampa recomienda a la población en general el control de las instalaciones de los artefactos de gas y mantener los ambientes ventilados a fin de prevenir eventos que potencialmente podrían causar la muerte de los ocupantes de una vivienda.
Los síntomas más comunes pueden ser dolor de cabeza, náuseas o vómitos; mareos, acompañados de cansancio; letargo o confusión; desmayo o pérdida de conocimiento; alteraciones visuales; convulsiones y estado de coma.
También pueden producirse otros síntomas parecidos a una intoxicación alimentaria, un cuadro gripal, un problema neurológico o cardíaco. Es decir, ante la inhalación de este gas venenoso, puede parecer que la persona tiene otra patología.

Prevención
Para prevenir la intoxicación por monóxido de carbono es indispensable controlar las instalaciones y el buen funcionamiento de artefactos cada invierno así como mantener los ambientes bien ventilados; controlar la correcta instalación y el buen funcionamiento de los artefactos como calefones, termotanques, estufas a gas, salamandras, hogares a leña, calderas, cocinas, calentadores, faroles, motores de combustión interna en automóviles y motos, braseros.
Examinar especialmente las salidas al exterior de hornos, calefones, estufas y calderas para asegurarse que están permeables y en buen estado.
Hacer una verificación de las instalaciones con personal matriculado que pueda identificar y corregir los desperfectos de la fuente generadora de monóxido de carbono.
Existen distintos signos que muestran que un artefacto no está funcionando bien y vuelve urgente hacer revisar la conexión por un gasista matriculado:
Comprobar que la llama de estufas y hornallas sea siempre de color azul. Si les anaranjada es señal de mal funcionamiento.
Lo más notorio en un conducto de gas que no esté bien puesto o mal tapado, es el rastro de una mancha negra en el techo y en la pared (en el recorrido que hace el caño).

Ambientes ventilados.
Comprobar que los ambientes tengan ventilación hacia el exterior; ventilar toda la casa una vez al día, aunque haga frío. Dejar siempre una puerta o ventana entreabierta, tanto de día como de noche, y aún cuando haga frío. Si se encienden brasas o llamas de cualquier tipo, no dormir con éstas encendidas y apagarlas fuera de la casa. No usar el horno u hornallas de la cocina para calefaccionar el ambiente. No mantener recipientes con agua sobre la estufa, cocina u otra fuente de calor. El calefón no debe estar en el baño, ni en espacios cerrados o mal ventilados. No encender motores a combustión (grupos electrógenos, motosierra, etc.) en cuartos cerrados, en sótanos o garages. No mantener el motor del auto en funcionamiento cuando el garaje está cerrado.