El Municipio evalúa abrir comedores toda la semana

"AHORA SON FAMILIAS ENTERAS LAS QUE SE ACERCAN A PEDIR AYUDA"

Los problemas económicos se intensifican, y la situación social se deteriora. En consecuencia, la demanda en los comedores aumenta. Mayor cantidad de gente se acerca, porque ahora no son en su mayoría niños, sino familias enteras, padres y madres que antes no asistían.
Como aumentan los insumos por la inflación, hay menos comida: así lo denunció, entre otros, Esther Helt, presidenta del Centro de Jubilados de Villa del Busto, cuando reveló que redujeron a la mitad los productos de los bolsones de comida.
En otros comedores, o achican la ración, o ven “si alguien faltó para dar esa vianda e intentar que nadie se quede con hambre”, como dijo a este medio Cristina Roldán, del merendero solidario “Rayito de luz”.
Un fenómeno que antes no sucedía es que los hombres, ante la imposibilidad de conseguir “changas”, se empezaron a acercar por el plato de comida. Y no sólo quienes no consiguen trabajo, sino también, muchas veces, los que están empleados. Así lo confirmó Diego Guzmán, de “Los amigos solidarios”.
Sin embargo, el hambre afecta principalmente a los más chicos. “La pobreza está aumentando y afecta sobre todo a los niños”, advirtió en agosto Agustín Salvia, titular del observatorio de la Deuda Social Argentina (UCA). Según este organismo, la pobreza ronda en el país el 33%, y “6 de cada 10 menores de 17 años están vulnerados en sus derechos”.

“Va creciendo cada vez más”.
Más allá de los merenderos y desayunadores que surgen como iniciativas personales o grupales en los barrios, la Municipalidad de Santa Rosa tiene a cargo 13 comedores, donde se sientan a comer adultos mayores y niños de hasta los 16 años; y dos centros de cocina, al cual va gente de distintos barrios a retirar su alimento.
“Cuando ingresamos a la gestión se estaban entregando 4.500 viandas. No había un criterio porque iban personas que no lo necesitaban. Luego lo redujimos a 2.200, y a partir de ahí fue aumentando. Hoy se dan por día 4.000 viandas a distintas familias, porque la crisis va aumentando”, explicó la secretaria de Desarrollo Social, Diana Bonifacio.
El intendente de la ciudad, hace pocos días, reveló que toda su gestión está “subordinada” a este organismo, por las necesidades que hay. También, advirtió que el barrio Reconversión es el más afectado por la crisis, y que como hicieron con el tema sanitario, hoy “estamos haciendo lo mismo con la emergencia social”.
En el mismo sentido, se expresó Bonifacio en diálogo con LA ARENA. “El tema de los comedores siempre iba variando, porque una persona se acercaba por una situación especial y luego dejaba de ir. Lo que pasa ahora es que va creciendo exponencialmente cada vez más”, indicó.

Reestructuración permanente.
El año pasado el presupuesto destinado para estos centros fue de 9 millones de pesos. Este año, con el aumento de la inflación, se incrementó un 30%, un monto de, alrededor, 14 millones de pesos. Sin embargo, advierten que ese presupuesto se tiene que reestructurar permanentemente porque sino, “no alcanza”.
“Actualmente teníamos una partida que en agosto ya estaba gastada, con lo cual hubo que reestructurar esa partida, y se sacó de Rentas Generales para asignar a Desarrollo Social, para poder seguir dando ese recurso. Se van reestructurando todo el tiempo las partidas, sino no alcanza”, detalló la funcionaria municipal.

Comedores los fines de semana.
Cuando se le consultó si hay posibilidades de que no alcancen las raciones para todas las personas que se acerquen a estos comedores, Bonifacio respondió que “todo el mundo que lo requiera, si realmente lo necesita, lo tiene garantizado”.
Al mismo tiempo, contó que están “gestionando con Nación recursos presupuestarios para reforzar con otros productos, y también evaluamos la posibilidad, si esto sigue creciendo, de abrir los fines de semana”, dijo la secretaria, que coordina los comedores que funcionan de lunes a viernes con todo el personal municipal.
“La vianda es una y a veces se da refuerzo para la noche. Estamos viendo que hay gente que nunca se había acercado, y ahora tiene necesidades. Desde alimentos a poder pagar un servicio. Es un universo nuevo”, concluyó Diana Bonifacio.