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El primer pequeño «milagro»

LIGA CULTURAL: LA PRIMERA FECHA DE LA ZONA NORTE SE CERRO CON UN EMPATE

«Movete Jesús», fue la indicación del entrenador. Y «milagrosamente» todo cambió. Habían pasado 30 minutos del complemento y El Elyon (Dios Altísimo en hebreo) perdía 2 a 0 ante Deportivo Penales, como local, en su estreno en la máxima categoría de la Liga Cultural de fútbol.
El DT del equipo evangélico, Ernesto «Panza» Susvielles, estaba dispuesto a apelar a la última modificación que tenía disponible con el afán de cambiar la historia, y por eso ordenó que el joven Jesús Morales apurara su calentamiento previo.
Un minuto después, mientras Jesús hacía piques cortos al lado de la línea de cal, su compañero Federico Alvarado se iluminó al recibir la pelota en el borde del área visitante, dejó a dos marcadores en el camino con una gambeta furiosa y definió contra un palo para el 1-2.
La familia de El Elyon se unió en un grito. Las nubes del cielo -hasta ese momento amenazantes- comenzaron a abrirse, dejando lugar para que los rayos del sol vuelvan a reinar sobre el humilde estadio El Paraíso. Y «Saviolita» Alvarado volvió a destellar, esta vez con un pique al espacio ante una buena habilitación de Ignacio Susvielles y una definición cruzada para el 2 a 2.
El «milagro» estaba a punto de suceder. En seis minutos, El Elyon había logrado empatar y convertir en gol todo lo que había buscado durante más de una hora de partido. Jesús seguía moviéndose al lado del banco de suplentes, ya con menos urgencias, hasta que a los 44 minutos el DT le dio la orden de ingresar.
Quedaba el tiempo que había adicionado Malvina Schiel (5 minutos) para que el joven volante muestre, ahora en cancha, su poderío. Tocó un par de pelotas mientras su equipo no paraba de empujar en busca del triunfo. Y a los 49, en la última jugada del partido, Jesús ganó en el área rival y sacó un cabezazo limpio que cruzó el arco y…, se fue por centímetros. Final 2 a 2.

Oficio.
El estreno de El Elyon en la Primera «A» culturalista fue sufrido y peleado, como también lo es su corta historia de vida como institución. Perdía 2 a 0 contra Penales en el estadio El Paraíso y lo terminó igualando 2 a 2, en el encuentro que cerró la primera fecha de la Zona Norte.
El primer tiempo fue muy favorable al Carcelero, que mostró más oficio en la categoría para sacar una ventaja de dos goles antes de irse a los vestuarios. Bien parados en el fondo, firmes en el medio y con la experiencia de Juan Domínguez para moverse en el área rival, los dirigidos por Hugo Artola se las ingeniaron para dominar en un trámite muy peleado y en una cancha de dimensiones reducidas y con un piso en mal estado.
Cada lateral tenía como destino el área y allí el «Bati» Domínguez era amo y señor. Solo le faltaba encontrar un espacio más para quedar de frente al arco o para buscar a un compañero. Y lo consiguió a los 30 minutos, cuando recibió la pelota, giró y envió un pase atrás para la entrada de Cristian Godoy, que puso el 1-0 sin oposición.
El Elyon había tenido las suyas, con algunos remates del «Nachi» Susvielles o de Matías Maldonado, pero aún parecía preso del nerviosismo del debut, jugando apurado, con pelotas largas y sin destino cierto. Ese apresuramiento le volvió a jugar en contra a los 45, cuando Maldonado intentó rechazar en su área y le cometió falta a Godoy (anticipó de cabeza), por lo que Schiel marcó penal. José Ferreyra lo transformó en el 2-0 con el que se fueron a los vestuarios.

Iluminado.
Al segundo tiempo El Elyon salió decidido a dar vuelta la historia. Los dos cambios iniciales le dieron más presencia ofensiva y más manejo en el medio. Y su buena forma física también empezó a jugar su partido, literalmente llevándose puesto a un Penales que prácticamente no pasó la mitad de cancha con pelota dominada.
«Saviolita» Alvarado encontró su lugar en tres cuartos de cancha, desde donde comenzó a inquietar con gambetas, corridas por las bandas, pases filtrados y remates al arco. Pero pasaban los minutos y las aproximaciones no se transformaban en goles. Hasta que el «Panza» llamó a Jesús, «Saviolita» se iluminó y el «milagro» sucedió. O casi.