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El río Negro, «un ecosistema impactado»

SE REALIZO UN COMPLETO ESTUDIO, A DIFERENCIA DE PORTEZUELO DEL VIENTO

La Universidad Nacional de Río Negro concluyó y dio a conocer el primer estudio científico integral sobre el «Estado Ambiental del río Negro», un trabajo realizado a lo largo del año 2018 y que permitió «establecer una línea de base» para, en un futuro, evaluar cómo han evolucionado los indicadores ambientales. Lejos de estar muerto, como se ha dicho, el Negro «si puede considerarse un ecosistema impactado» que está sintiendo una creciente presión antrópica en su cuenca a raíz del crecimiento demográfico y productivo.
El informe de prensa que dio a conocer la propia Universidad Nacional de Río Negro sobre el desarrollo y resultado del trabajo científico -el jueves por la mañana en una conferencia de prensa que los especialistas brindaron en Viedma-, contrasta con lo sucedido en el Estudio de Impacto Ambiental Regional contratado por el Coirco, el comité de cuenca del río Colorado, para evaluar las posibles consecuencias que tendrá la represa Portezuelo del Viento cuando terminé de construirse y empiece su operación.
El estudio integral del río Negro fue realizado en simultáneo en distintos puntos georreferenciados abarcando toda la cuenca en dos oportunidades,. Comprendió una evaluación química del agua (agua y material particulado en suspensión y sedimentos), y de peces y macroinvertebrados como indicadores ambientales. «El estudio permite conocer el estado ambiental del río al establecer una línea de base para evaluar a futuro la evolución de los indicadores ambientales más relevantes», destacó la UNRN.

Desarrollo.
Para su desarrollo, los especialistas de la UNRN se relevaron 21 sitios en la cuenca, 2 sobre el río Limay, 2 sobre el río Neuquén y 17 sobre el río Negro. Los sitios de muestreo fueron los más representativos de la cuenca. Con rigor científico se tomaron las muestras, su conservación, su traslado, y el análisis de las mismas en los distintos laboratorios de la Universidad Nacional de Río Negro, el Centro Científico Tecnológico (Cenpat) del Conicet en Puerto Madryn y la Universidad Nacional del Sur, donde fueron procesadas, de acuerdo con protocolos estandarizados.
Las campañas se realizaron durante el año 2018 en dos etapas, una en invierno y otra en primavera/verano.
«Estado Ambiental del río Negro» es un proyecto desarrollado durante dos años, por un equipo integrado por 11 investigadores y 19 estudiantes avanzados de la Universidad Nacional de Río Negro, con la participación de dos investigadores de la Universidad Nacional del Sur y un investigador de la Universidad Nacional del Comahue.

Conclusiones.
Las principales conclusiones del estudio son las siguientes:
*) El río Negro está lejos de ser un río muerto, si puede considerarse un ecosistema impactado.
*) La cuenca está afrontando una fuerte presión antrópica (acción de las actividades del hombre sobre el ambiente), producto de la concentración poblacional y el desarrollo de actividades agrícolas, extractivas e industriales. Tanto los compuestos clorados como los aromáticos persistentes medidos en el estudio dan cuenta del impacto ambiental tanto actual como pasado, ubicando a las actividades frutihortícolas y de neta presencia humana (transporte vehicular, quema de pasturas y de combustibles) como las principales fuentes de origen.
*) Desde el punto de vista bacteriológico, los niveles de Escherichia coli y Enterococos detectados, evidencian un constante ingreso de estos organismos al sistema. Se registraron arsénico y cobre disueltos. Los niveles registrados son comparables a los obtenidos en otros ambientes costeros
*) La presencia de poliaromáticos persistentes evidenciaron mayores concentraciones en Fernández Oro, Allen, Pomona y Carmen de Patagones, (aguas abajo de la desembocadura de la planta de tratamiento de efluentes urbanos) y la Isla La Paloma.
*) La evaluación de la calidad ecológica del agua, con el índice de macroinvertebrados, clasificó a algunos sitios con una calidad regular a mala, principalmente en Cipolletti, Fernández Oro (aguas abajo de la desembocadura del desagüe PII), General Roca (aguas abajo de la desembocadura del desagüe PV) y Chichinales (aguas abajo de la desembocadura del arroyo Salado).
*) En relación a la fauna ictica (presencia de peces), es crítica la composición comunitaria ya que la abundancia de especies exóticas e invasoras es muy alta, lo que implica disrupciones al ambiente.
La Universidad Nacional de Río Negro anticipó que continuará con esta línea de investigación en razón de que «la presencia humana sobre los sistemas naturales indudablemente genera un impacto en los recursos ambientales; impacto que puede ser cuantificado y debe ser controlado y monitoreado».