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El sábado, marcha por la legalización de la marihuana

Cada primer sábado de mayo se desarrolla la Marcha Mundial de la Marihuana, por la liberación de la planta y legalización de su cultivo. En esta ocasión, para no interferir con la celebración del Día del Trabajador, la cita fue trasladada al 8 de mayo. Por la pandemia, en 2020 no hubo marchas en ningún país, pero este año Santa Rosa planea ser una de las ciudades del mundo que reactivarán esa cita tradicional, con un encuentro en la plaza San Martín, programado para el sábado, desde las 16,30.
Varias organizaciones acompañarán desplegando distintas actividades. El Centro de Estudios Interdisciplinarios del Cannabis (Ceicann) dispondrá un stand con material informativo y se desarrollarán algunos talleres, como «Uso Veterinario del Cannabis» (a cargo de Julio Gazia) y Técnicas de Esquejado.
«En una marcha sería muy difícil garantizar el distanciamiento social. Por eso se resolvió convocar a un encuentro que reúna todos los reclamos y haga foco en la necesidad de una rápida regulación» sobre condiciones para producción y acceso al cannabis medicinal.
Durante abril hubo tres asambleas en el predio del ferrocarril, donde varias decenas de autoconvocados acordaron convocar al encuentro del sábado: «la prohibición provoca que las personas sean asesinadas por una planta. El precio lo pone el mercado y cada vez es más riesgoso cultivar. En Santa Rosa hay cientos de pacientes utilizando aceite de cannabis, la mayor parte adultos mayores que lo adquieren en el mercado negro, con los riesgos que eso implica. Por eso, usuarios y cultivadores necesitamos que el Estado garantice el acceso al cannabis de una forma legal y segura», aseguró uno de los asistentes.

Muertes de otoño.
La marcha es promovida por el Foro Pampeano por la Regulación del Cannabis, un nuevo espacio que se fue gestando a medida que avanzaban las reuniones y terminó de conformarse hace pocos días, ante la necesidad de visibilizar la problemática más preocupante: el aumento de violaciones a los hogares de cultivadores, tanto por parte de la policía como de los temidos «cogolleros».
El primer caso alude a «episodios de allanamientos truchos, cuando efectivos policiales irrumpen sin orden judicial ante el incomprobable llamado anónimo de un vecino que olfateó un cultivo». En segundo lugar, la cuestión de los cogolleros se vuelve más grave cada temporada. «Se ha generado una nueva modalidad de delito, practicada por personas dedicadas al robo sistemático de plantas. Incluso hay cultivadores que se están armando y todo podría terminar en una tragedia», advirtió el vecino.
Las plantas de marihuana florecen y se cosechan en otoño y por eso esta modalidad delictiva se activa estacionalmente. Esta temporada hubo muchos incidentes y algunos hasta fueron noticia. El sábado 13 de marzo, un joven fue apuñalado en Toay, cuando pretendía evitar que desconocidos robaran la planta de un amigo.
Y dos días después, el lunes 15, tres hombres ingresaron a una vivienda en pleno día, amenazaron a una familia con un palo y un machete, y se llevaron una planta.
Irónicamente, ese día se cumplían siete años de la muerte de Claudio Méndez, primer cultivador argentino asesinado por un «cogollero». Ocurrió en Santa Rosa, en 2014, en una casa frente al barrio Empleados de Comercio: le dispararon en el abdomen desde un techo. Pocos días después, un joven de 20 años moría por las cuchilladas recibidas mientras robaba una planta en una casa de Castelar (Buenos Aires). Desde aquella fatídica temporada de 2014, cuando murieron un cultivador y un cogollero, las cosechas están marcadas con sangre en Argentina.

Gestación de un negocio.
En los últimos años, aún sin regulación estatal, el avance del cannabis medicinal venía provocando un aumento de cultivadores. Pero durante 2020, empujadas por la modificación de la Ley Nacional 27350 y la aprobación local de una Ordenanza de Cannabis Medicinal, las cifras se dispararon. Si bien la prohibición torna imposible una estadística seria, hay un dato relevante: en un año se multiplicaron por diez los negocios dedicados al rubro en nuestra provincia.
Desde la primavera de 2012 y hasta marzo de 2020, Pampa Fértil se mantenía como el único grow shop pampeano. Apenas un año después, hay al menos diez funcionando, tres de ellos en General Pico. Si bien la todavía mitad carece de local comercial, todos mantienen creciente actividad a través de la web. «Hace ocho años que estamos y todavía no existe una habilitación específica para el rubro. Para abrir tuvimos que gestionar tres habilitaciones juntas (tabacos, jardinería y regalería) con el fin de encuadrar los artículos que exhibimos», cuentan Ayelén Vitale y Daniel Oliveto, titulares de Pampa Fértil.
«Es así. Este año se incrementó notablemente el movimiento. Evidentemente hay mucha gente cultivando. No pudimos cubrir la demanda de fertilizantes en toda la temporada: reponíamos todo el stock pero volvía a terminarse. Nos quedábamos cortos y es la primera vez que nos pasa», advirtieron.

Urgencia por regulación.
Oliveto también es profesor en Ciencias Biológicas, coordinador de la Cátedra Libre Extracurricular de Abordaje Interdisciplinario del Cannabis de la UNLPam, miembro fundador del Ceicann e investigador cannábico con prestigio internacional. En 2019, fue el único expositor argentino en la Expo Cannabis de Uruguay, que congrega a referentes de todo el mundo. Junto a Ayelén (también bióloga), han publicados dos libros: «Cannabis en La Pampa» y «Cannabis: historia, cultivo y uso terapéutico».
«La regulación en Santa Rosa podría quedarse muy corta y dejaría sin resolver muchos problemas que tienen los usuarios» advirtió. Como miembro del Ceicann, Daniel participó en alguna de las reuniones con Carmina Besga, previas a la regulación de la ordenanza aprobada el jueves 17 de septiembre del año pasado.
«Nos parece que no hay voluntad para plantarse frente a la prohibición, más bien un comportamiento acomodaticio al contexto y al desarrollo de los acontecimientos. El municipio no estaría pensando un plan para cultivar como forma de garantizar el acceso a pacientes que más lo necesitan. También entendemos que están trabajando en un registro alineado al Reprocann», comentó.
Este registro nacional, creado en marzo por Resolución 800/2021, permite que usuarios y usuarias puedan inscribirse para cultivar con fines medicinales «para sí o a través de otra persona o de una organización civil autorizada a esos efectos».
Entre otros puntos, usuarios y organizaciones (incluso integrantes del Consejo Consultivo, como Mamá Cultiva) cuestionan la obligatoriedad de una intervención médica, así, sin más.
«El único que puede prescribir cannabis es un médico, un sector corporativo que siempre negó y resistió la aptitud medicinal del cannabis. Los usuarios están utilizando un fitopreparado clandestino, cuyas indicaciones de producción, aplicación y dosis están vinculadas a determinadas patologías y genéticas, y fueron perfeccionadas científica, artesanal y clandestinamente por algunos pocos profesionales y pacientes. Y, justo a ellos, no los convocaron para conocer los problemas que enfrentan. ¿Cómo avanzamos, sin un encuentro, una capacitación, un acercamiento? O sea, van a reglamentar, pero sin solucionar los problemas», concluyó.