Inicio La Pampa El sistema de salud está en "máxima tensión"

El sistema de salud está en «máxima tensión»

OTRO RECORD: 851 CASOS

La curva creciente de los casos de coronavirus en La Pampa está poniendo al límite de su capacidad a los trabajadores de la salud, no solo en el sector público sino también en el privado. A partir del presente mes, las clínicas y sanatorios privados de la provincia está recibiendo a pacientes con la enfermedad, algo que hasta entonces no había ocurrido, puesto que solo Salud Pública los atendía, dejando las camas del sector privado para pacientes con otras patologías.
Lo que va de mayo ya superó ampliamente en cantidad de casos a todo el mes de abril. La repercusión en el número de internaciones y de ocupación de camas UTI se viene palpando desde el 10 de mayo, en que las terapias intensivas habilitadas en la provincia tienen más de 50 pacientes.
«La segunda ola era algo esperable», dijo Eduardo Costabel, en La Parte y el Todo, el programa que se emite los miércoles a las 22 en CPEtv. «Acá tenemos la ventaja de ver antes lo que ha pasado en otros lados del mundo. Parece ser que en algún momento el virus se recicla por algún cambio de cepa y va buscando seguir contagiando y trasmitiéndose», añadió.
-¿Hay además algún factor vinculado con el comportamiento humano?
-Lo ayudamos porque vivimos en comunidad, porque nos resulta muy difícil evitar estar juntos y socializar. Eso hace que el virus encuentre un terreno muy fértil para trasmitirse. De todas maneras, aun en una situación dramática, haber conseguido la ciencia una vacuna en tan corto plazo es algo inédito. Pero la trasmisibilidad es altísima y lo que tiene la característica de la segunda ola es el ascenso vertiginoso de la curva, diferente a lo que pasó en 2020. El problema de esa velocidad de ascenso es que el porcentaje de personas que van a tener alguna necesidad de internarse es constante, y si el número de casos es muy grande y de golpe, eso genera una situación de tensión del sistema de salud, como está pasando ahora. Ahora se está en una tensión máxima en todos lados y en La Pampa también. Ahora la situación es muy difícil. La UTI del CEAR está completa y hay tres terapias en el Molas que están completas. Nosotros estamos recibiendo pacientes en las clínicas.
-¿La estrategia inicial era que el sector privado no atendiera Covid?
-Allá por abril de 2020, la estrategia que adoptó Salud fue concentrar en un solo lugar los casos Covid y nosotros les recibíamos los casos que podían necesitar auxilio para las patologías no Covid. Así se manejó el 2020. Luego vino el fin de año, los feriados y el pico de enero. Esto complicó y tuvimos algunos retrasos en poder conseguir las vacunas, que no nos ayudaron mucho. Si hubiéramos podido vacunar más en enero y febrero, la circunstancia hubiera sido distinta, pero a nivel mundial hay una puja por las vacunas, entonces es muy complejo.
-Ninguno de los países que consideramos amigos, como Estados Unidos o España, envió una vacuna.
-Primero se fijaron en ellos, en cubrir sus propias necesidades. Había mucha expectativa con la de AstraZéneca porque se fabrica acá, y no sé por qué circunstancia desgraciada no llegó. La cuestión es que afrontamos esta segunda ola con alguna desventaja que sería que no podemos vacunar en la cantidad y a la velocidad que necesitamos. No obstante sé que en La Pampa las vacunas que llegan se colocan todas y a buen ritmo. Igualmente, estamos ante un ascenso vertiginoso de los casos.
-Tan vertiginoso que ahora el sector privado también está atendiendo casos de coronavirus.
-Cuando empezamos a ver que se venía la segunda ola y cómo venía, tratamos de adaptar las instituciones privadas y las terapias para recibir pacientes. En el caso de la Clínica Modelo agrandamos la UTI. Un sector que normalmente era para pacientes coronarios, que era de terapia intermedia, lo acondicionamos para que fuera terapia intensiva, conectada con la nuestra, pero a su vez aislada. Los pacientes Covid con asistencia respiratoria mecánica están separados de los que tienen otras patologías. También tenemos pacientes moderados en piso, algunos que estuvieron en el CEAR y otros que llegan directamente a nuestras guardias con síntomas respiratorios.
-¿Es posible que cuando afloje la pandemia haya que atender a los pacientes con otras patologías que hoy están en espera?
-Sí, de hecho algo así pasó cuando terminó la primera ola. Después vimos casos de pacientes que estaban atrasados en sus tratamientos.
-¿Es un costo oculto de la pandemia?
-Sí, hay situaciones en las que uno ve que esto fue muy perjudicial. Vienen con patologías más graves o dejaron de hacer tratamientos que eran muy importantes. Ahora, en razón de esta segunda ola, por una resolución del Ministerio de Salud de la provincia, hemos parado las cirugías programadas por 15 días. De todos modos las clínicas somos lugares de atención de agudos y no podemos evitar determinadas operaciones.
-¿Estamos en un momento dramático?
-Hay mucha tensión en todos porque realmente tenemos que resolver un rompecabezas. Viendo dónde poner los aislados, qué personal va a atender a esos pacientes, qué médicos a los otros… Es toda una ingeniería que nunca soñamos tener que hacer. Mucho peor en lugares donde hay más concentración de Covid. En el hospital la gente está cansada. El personal de la Clínica está tenso, pero estamos bien, están respondiendo muy bien. Por suerte no tenemos bajas de gente contagiada, que sí tuvimos en la primera ola, con gente que se contagiaba afuera de la institución.
-¿Están todos vacunados?
-En la Clínica estamos todos vacunados. En marzo Salud Pública nos vacunó a todos. Tenemos las dos dosis. Eso no quiere decir que no podamos enfermarnos pero estamos bien y no tenemos bajas, por ahora. Yo exhorto encarecidamente a disminuir la circulación y a cumplir las normas. La situación es compleja. Si alguno de los que anda en la calle, va y se para frente a una UTI, te aseguro que se va a llevar una impresión que no se va a olvidar en su vida.