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El verano de las burbujas

EL PARQUE LOS PISADEROS ESTA LLENO DE NIÑOS EN VICTORICA

En un verano atravesado por la pandemia, las colonias de vacaciones debieron adaptarse a disposiciones especiales que definen una temporada diferente, con protocolo, distanciamiento, burbujas y horario reducido. En Victorica, el escenario tradicional era el natatorio del Club Banco Nación, pero su cierre temporario obligó a trasladar las actividades al Parque Los Pisaderos, espacio de seis hectáreas «con mucho verde, sombra abundante e instalaciones bien cuidadas».
«Pensábamos que la pileta sería una carencia muy importante, pero los chicos se muestran súper felices y desde el primer día no ha faltado ninguno» comenta Matías Borthiry, director de Deportes del municipio.
La temporada comenzó el 11 de enero con más de 70 inscriptos de entre 5 y 14 años y se desarrolla de lunes a viernes, de 10 a 2 horas. Se conformaron «ocho burbujas de hasta diez integrantes, identificadas con colores y dirigidas por un líder que debe ser el mismo durante todo el mes». En temporadas anteriores la inscripción superaba los 300 «pero este año, a pesar de los cuidados, existe un evidente temor a los contagios en las familias y la cifra se redujo mucho».
Para su funcionamiento se diagramaron «ocho estaciones donde se desarrollan diferentes actividades recreativas con agua, pelotas y flotadores, carreras con relevos y juegos de iniciación en vóley y hándbol». Cada burbuja permanece 45 minutos en una estación donde «solamente el líder puede estar en contacto con el grupo». Luego se destinan 15 minutos a la desinfección antes de la rotación entre estaciones.

Cuidados especiales y viandas.
En una de las estaciones se encuentran con el payaso «Lentejita», que mediante juegos y actividades expresivas estimula la toma de conciencia sobre los cuidados frente a la situación sanitaria. Previamente, durante la etapa de inscripción, los progenitores firmaron una declaración jurada haciéndose responsables de evitar contacto de sus niños con personas contagiadas, garantizando que no presentan síntomas y comprometiéndose a informar si aparece alguno durante la temporada.
«Dentro del parque habilitamos un espacio para aislamiento ante la aparición de cualquier síntoma y hay una doctora encargada de controlar el acceso al predio», al que cada burbuja ingresa por separado. Este año los chicos tampoco pueden compartir la tradicional merienda, transformada ahora en viandas prolijamente distribuidas en bolsitas que los niños retiran antes de salir. «Esta situación implica muchos cambios pero nos permitió organizarnos mejor. Es una experiencia nueva y está saliendo muy bien, porque la propuesta de trabajo permite organizar mejor las actividades y plantea una metodología que seguramente permanecerá en ediciones futuras, aunque necesitará mayor presupuesto porque los grupos se reducen y se requieren más líderes» concluye Matías.