Inicio La Pampa Elisabetta, una joven repatriada desde Santa Rosa a Italia

Elisabetta, una joven repatriada desde Santa Rosa a Italia

Elisabetta de Rita tiene 16 años, es italiana y estuvo viviendo en Santa Rosa, hasta hace una semana. Vino de «intercambio», en agosto pasado, y cursó estudios en sexto año del colegio secundario de la UNLPam.
La joven es de Maenza, una pequeña localidad del centro de Italia, en Lazio, a una hora y media de Roma. «La vuelta a casa fue muy fea», empezó su relato la joven en diálogo con Radio Noticias. «La manera en la que me tuve que venir de Santa Rosa me tomó muy de improviso», explicó.
«Me llegó hace 15 días un mensaje de la organización encargada de los intercambios, diciendo que todos los intercambios se suspendían, por la emergencia del coronavirus (Covid-19) y que todos los estudiantes teníamos que volver a nuestros países de origen», añadió al dar cuenta de su situación.
Elisabetta cuenta que «el mensaje llegó el domingo, y esa semana hasta el jueves tuve muchísimas preocupaciones, no sabía que hacer, y nadie me daba demasiadas precisiones».
«El jueves pasado, al mediodía cuando estábamos almorzando con mi familia de Santa Rosa, me llegó un mail de la Embajada de Italia, diciendo que iban a mandar dos aviones para buscar a todos los italianos que estábamos en Argentina y teníamos que volver», relató. Sin embargo, la joven señaló que «al principio no entendía nada, mi mamá argentina me decía que yo no me iba a ir todavía. Contacté a mi voluntaria y no sabía nada, porque la organización no tenía novedades, las noticias llegaron directamente desde Italia».
«El mismo jueves a la tarde me confirma mi voluntaria que ese era el avión y que el viernes mismo a la noche tenía que volar para Italia, así que me avisaron que esa misma noche tenía que tomar el colectivo para irme. Fue muy fuerte la situación, no tuve tiempo de despedirme de mis amigos, de mi familia de allá. Solamente tuve tiempo de poner mi ropa en la valija, cenar con mi familia y me acompañaron a la terminal, junto con amigos y ya me vine», explicó Elisabetta con un tono sumamente emotivo. Además, se lamentó porque «la última vez que vi a mis compañeros fue el viernes anterior, y después se suspendieron la clases».

En colectivo sola.
Ese mismo jueves debió emprender el retorno a su país. «Tomé el colectivo desde Santa Rosa a Retiro, sola, y ahí nos esperaba una voluntaria a todos los chicos que llegaban de distintos lugares para volar a la noche. Llegué a Retiro a las siete y estuvimos ahí hasta el mediodía, esperando a que llegaran el resto de los chicos», comentó la joven.
«Nos llevaron a todos a un hotel, que estaba cerrado, y ahí esperamos hasta el horario del vuelo, que cambió tres veces, porque lo iban reprogramando y se atrasó dos días de la fecha inicial. Al mismo tiempo, ocurrió que algunos chicos estaban en Mendoza y no podían salir de la provincia, para ir a tomar el vuelo, fueron momentos bastante complicados», añadió.

Ya en Italia.
Elisabetta señaló que «llegamos todos juntos a Milán, pero éramos todos de distintos lugares del país, y no sabíamos como volvernos a nuestras casas. En las rutas había muchísimos controles, además nuestras familias no querían que tomáramos otro avión o trenes, porque estaban llenos de gente y la situación de la enfermedad en el país ya estaba muy complicada».
«Mis padres se juntaron con los de otras cinco chicas que estamos todas por la misma zona y entre todos contrataron un colectivo que nos acercó al centro. Ahí me fue a buscar mi papá, estábamos los dos con los ojos rellenos de lágrimas. Teníamos muchísimas ganas de abrazarnos y no podíamos. Cuando fuimos a la camioneta me dijo que suba atrás y que me cambie el barbijo, hicimos todo el viaje con guantes y alcohol en gel», comentó.
Ahora ya desde su casa donde cumple la cuarentena, la joven señaló que en Maenza, su pueblo de alrededor de 3.100 habitantes, «solo hay dos casos confirmados de coronavirus, pero se están haciendo más controles, porque hay más caso sospechosos».