Embarazo y repitencia: “se debe trabajar”

En el país se registra un promedio del 15% de partos por año de madres adolescentes, o sea, de chicas de entre 10 y 19 años. Esta cifra se mantiene estable desde hace más de una década, según los últimos datos del Ministerio de Salud de la Nación.
Si bien La Pampa se encuentra por debajo de esta estadística, con un 12,5% de embarazos detectados durante el año pasado, es una de las provincias que más repitencia tiene, es decir, de jóvenes que quedan embarazadas por segunda o tercera vez.
Esto fue confirmado por la directora de Maternidad e Infancia de la provincia, Cintia Jacobi. “No nos dan bien los números en cuanto a la repitencia, La Pampa es una de las provincias que más repitencia tiene”, declaró en diálogo con este medio.
“Tenemos que trabajar en eso, en un método de larga duración, o realmente que ese embarazo sea planificado. Para esto, también hay que trabajar con Educación, con Desarrollo social”, dijo la funcionaria a este diario.
“Hay chicos que no están escolarizados. Y somos toda la comunidad responsable de esto, de darles expectativas de vida, porque si uno no tiene nada que hacer, tener un hijo para mí sería tener algo propio, y en algunos casos se da eso”, explicó.

ESI.
Según coinciden los conocedores de la problemática, uno de los ejes centrales para tratar el tema del embarazo adolescente es la educación en las escuelas. Por esta razón, resulta necesario que se dicte la materia de Educación Sexual Integral (ESI).
Desde el año 2006 está vigente la ley de ESI, pero no está reglamentada, de modo que en muchas oportunidades se impide el acceso de los alumnos a esta información.
En este sentido, la ministra de Educación, María Cristina Garello, ha dicho que “cuando leo que la ESI no se enseña, no saben qué pasa en La Pampa. Aquí hace 10 años que el diseño curricular de las escuelas tiene incluido la ESI”.
Sin embargo, es de público conocimiento que alumnos de distintos colegios de la ciudad realizan encuentros y asambleas informativas, para discutir el tema, educarse, y reclamar que se aplique efectivamente la educación sexual integral.