Un emotivo reencuentro

A 37 AÑOS DE HABER CUMPLIDO EL SERVICIO MILITAR

Tras 37 años de haber cumplido el servicio militar, cerca de 60 ex soldados, que formaron parte de la última clase del Destacamento Comando Blindado “Simón Bolívar”, rompieron las barreras del tiempo y se reencontraron en una emotiva jornada que incluyó la visita a las instalaciones de la Guarnición Militar de Toay y una cena conmemorativa. “Estar hoy acá es muy lindo, con sentimientos encontrados pero con mucha alegría”, admitió Enrique Rubén Marotti, uno de los ex conscriptos que participó del encuentro.
Lo acontecido ayer en las instalaciones del Regimiento de Infantería Mecanizado 6, ubicado en la localidad de Toay, rompió totalmente con la rutina de actividades que suelen llevar los militares allí apostados. Es que cerca de 60 ex soldados -entre risas, abrazos y mucha emoción- recorrían los diferentes lugares que de la Guarnición Militar, 37 años después de haberse visto por última vez.
Su visita estuvo acompañada por las autoridades militares, quienes iban relatando los cambios que se hicieron en el lugar, como así también, contando anécdotas e historias, principalmente orientadas al último conflicto que vivió nuestro país: la Guerra de las Islas Malvinas”.
“Volver a un lugar donde pasamos en esa época la adolescencia te deja muchos sentimientos encontrados: mucha alegría pero también nostalgia”, aseguró Horacio Betanzo, quien a pesar de ser de la localidad bonaerense de General Villegas, no dudó en visitar tierras pampeanas para reunirse con sus antiguos compañeros.
Por su parte, Enrique Rubén Marotti, también se mostró “conmovido” por la ocasión aunque no dejó de lado el humor. “Estoy un poco sorprendidos porque nos encontramos todos muy viejos y cambiados”, detalló entre risas el ex soldado.

Desfile y cena.
Uno de los momentos más emotivos de la visita al Regimiento tuvo lugar a las 19 horas, donde los ex soldados de la última clase del Destacamento “Simón Bolívar” en Toay participaron del desfile que realizan los militares para hacer el cambio de autoridades. “Fue una invitación muy especial, no sé si vamos a poder desfilar pero sí vamos marchar”, había expresado al respecto Mario Canoba, el ex conscripto que jugó un papel crucial en la organización del encuentro.
Finiquitado el recorrido, la segunda actividad de la jornada fue la “Cena del Reencuentro” que se desarrolló el salón de la Asociación Personal Empleados Legislativos (APEL). Allí, otros muchachos que no habían podido asistir a la visita de la Guarnición Militar se acoplaron a la celebración donde pasaron videos, audios y los registros fotográficos de aquella época.
Como particularidad, de la velada participó el diputado nacional y candidato a gobernador por el PJ Sergio Ziliotto, quien también formó parte de la última clase del “Simón Bolívar” entre los años 1981 y 1982.

Detrás del reencuentro.
El éxito del reencuentro recayó en el gran esfuerzo y la coordinación de sus organizadores. “El reencuentro es gracias a una persona que se puso la organización al hombro, a quien estaremos eternamente agradecidos, que es Mario Canoba. Esto que hoy vivimos no fue fácil de lograr, muchos no somos de acá de Santa Rosa, somos de diferentes lugares de Argentina”, reconoció Marotti.
Sin embargo, Canoba aseguró que “no era tan así”.
“En verdad la reunión surge con el fallecimiento de un compañero colimba en Castex, eso me impactó”, reconoció el organizador. Y agregó: “Eso me motivó a empezar a planificar todo, me dije ‘no quiero reencontrarme con mis compañeros mirando la noticia de uno de ellos que se murió, por lo que salió la idea de juntarnos y compartir recuerdos hermosos y anécdotas”.

Bajo bandera.
Será casualidad de la vida, pero un 9 de diciembre de 1981, hace 37 años, la última clase del Destacamento Comando Blindado 101 “Simón Bolívar” de Toay se despedía de territorio pampeano para instalarse en Campo de los Andes, en Mendoza, siendo así la última vez que muchos, hasta ayer, pisaron el Regimiento.
Apostados en Mendoza, algunos de los integrantes de esta clase estuvieron al borde de embarcarse hacia las Islas Malvinas para combatir en la guerra. “Allá estábamos ‘bajo bandera’ y firmamos la solicitud de participar en la guerra porque era lo que correspondía. Eso en un contexto de país que nos excedía y que nos tocaba siendo apenas adolescentes, sin entender mucho pero sí con esa situación de que había de que participar y hacer lo que en aquel momento nos mandaban”, explicó Canoba.