En La Pampa la venta de pasajes bajó a la mitad

OMNIBUS LARGA DISTANCIA

La venta de pasajes a destinos como Buenos Aires, Córdoba o Bahía Blanca se desplomó en lo que va del año. El precio de los pasajes sube al ritmo del aumento en los combustibles, mientras los sueldos caen por la devaluación. Temor por cierre de empresas chicas.
JUAN JOSE REYES
La venta de pasajes de los colectivos terrestres de larga distancia con destino Buenos Aires, Córdoba o Bahía Blanca cayó un 50% en nueve meses en La Pampa. El aumento de tarifas por la suba de combustibles a causa de la devaluación hizo estragos en los bolsillos de los pampeanos. Las firmas estiman “unos cien mil pasajeros menos en el año, menor flota de unidades de traslado y caída de fuentes de trabajo”.
Incluso admiten que las empresas chicas están más cerca de bajar las persianas que de reducir las tarifas. El transporte de larga distancia pasó de un esquema de subsidios a otro sin ellos y los precios en las boleterías son elocuentes. Viajar a la CABA ida y vuelta tiene precios que van desde 2.800 a 3.500 pesos; a Córdoba, de 1.150 a 1.400 y hasta 700 pesos para hacer apenas 327 kilómetros a Bahía Blanca.

Números rojos.
La cifra media de viajeros fuera de nuestras fronteras por año duplica la población provincial. Ingresan diariamente a las terminales de las dos principales ciudades de La Pampa unas 44 unidades de Dumas Cat, 23 de Chevallier, 20 de Expreso Alberino, 20 de General Belgrano y 12 de Andesmar. Hay otras más pequeñas como Albus, Plusmar, Vía Tac, Vía Bariloche y El Rápido que aportan lo suyo también.
Los recientes cuadro tarifarios interprovinciales a esos itinerarios junto a la quiebra económica de la empresa cordobesa “TUS” y el concurso de acreedores de Flecha Bus alteró el costo de los pasajes. Trajo aparejado la pérdida de 200 puestos de empleo, eliminación de un servicio de pasajeros a una veintena de localidades distribuidas entre aquí y Córdoba a lo largo de las Rutas Nacionales 35 y 36. En el sector admiten que la situación podría complicarse más aún si para las fiestas y las vacaciones veraniegas vuelven a subir las tarifas de larga distancia.

Ventas cuesta abajo.
Bajó muy fuerte la demanda de pasajes para viajar a Buenos Aires, Córdoba y Bahía Blanca, los principales destinos de los comprovincianos. En las terminales de Omnibus tanto en Santa Rosa como en General Pico afirman que al menos ya hubo unos cien mil pasajes menos que el año pasado. La inflación hace que el dinero no alcance para salir fuera de nuestra provincia y ya se apreció en las últimas vacaciones de invierno, aunque nadie apostaba a que la situación se agravaría aún más.
Los empresarios del sector entrevistados para indagar sobre el tema aseguran que, el menos, “las ventas en las boleterías disminuyeron más de un 50% interanual”. Bajo el escenario económico actual, preparar los bolsos y valijas para tomar un descanso e ir de compras, visitar familiares y/o volver a su destino por los estudios universitarios o en muchos casos para proveerse de insumos en sus actividades comerciales, ya no es un opción viable.
Las propias empresas de micros aducen aquí el agravamiento de las dificultades por las cuales no pueden hacer pie en el pago de los salarios en muchos casos y el elevado costo del combustible, otros insumos y mecánica en general.
La contracara de la crisis de los micros de larga distancia es el auge de las aerolíneas low cost y la guerra de precios luego de la eliminación de la banda tarifaria que obligaba a respetar un precio mínimo. Las empresas de micros pierden mercado ante las aerolíneas en los destinos más concurridos y eso afecta también a los destinos que solo son cubiertos por colectivos.

Golpe al bolsillo.
El dato es elocuente ya que dijeron que, aunque subió el precio del gasoil, las empresas de larga distancia han tratado de mantener el valor de las tarifas, pero su aumento ha sido progresivo y el deterioro del poder adquisitivo del salario ha caído casi en igual proporción. En este contexto, los vendedores exteriorizaron su preocupación por la recesión económica que no cede e insistieron en que “las consecuencias de la disminución del consumo de pasajes va en desmedro de los puestos de trabajo”.
El descenso estival fue un preludio de lo que se espera para fin de año. Según la Dirección de Transportes de La Pampa a la capital pampeana (datos del año pasado) ingresan en promedio 160 micros por día, es decir 58.400 personas en total. Según estimaciones privadas la caída supera el 50% de la cantidad de pasajeros (350 menos por día) por el aumento del 33% en las tarifas, lo que implicó que la capacidad instalada estuviera entre el 30 y el 60% según las distintas líneas de transporte.

La UTA en alerta.
Son épocas de alta inflación con subas en peajes, combustibles, repuestos y mantenimiento, lo cual afecta fuerte a las tarifas terrestres y la lejanía de nuestra provincia de los grandes centros urbanos se manifiesta con un mapa extremadamente caro para movilizarse. La cuesta abajo en las ventas de pasajes desde agosto junto a las exorbitantes tasas de interés son un escollo difícil de sortear para las empresas.
Ese escenario se va a profundizar en los próximos meses, con lo cual aumenta también la probabilidad de quiebra y pérdidas de empleos. El Consejo Directivo Nacional de la Unión Tranviarios Automotor (UTA) está en estado de “alerta general” ante la situación que afecta a 5.000 trabajadores de larga distancia por falta de pago de salarios. Las líneas involucradas son La Nueva Chevallier, Sierras de Córdoba, Urquiza, Flechabus y Pullman General Belgrano.
No es casual que el gremio de los choferes de micros se haya plegado al último paro general convocado por la CGT. Roberto Fernández, su secretario general, ya anticipó que se plegarán a la próxima medida de fuerza de 36 horas que se realizará el mes que viene. Los trabajadores del sector aún no cobraron el aumento salarial acordado en la última paritaria.