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En Mendoza se alzan voces contra Portezuelo

"ES UN ELEFANTE BLANCO"

Arturo Somoza es ingeniero agrónomo y fue rector de la Universidad Nacional de Cuyo. El miércoles pateó el tablero en la provincia de Mendoza cuando el diario «Los Andes» publicó un extenso artículo de su autoría en el que planteó fuertes y fundadas críticas a la construcción de la represa Portezuelo del Viento. Como ya han hecho otros dirigentes y políticos mendocinos, aconsejó usar los fondos en inversiones que realmente dinamicen la economía de esa provincia.
«El Gobierno de Mendoza se ha empecinado en hacer una obra de infraestructura que no va reactivar la economía de Mendoza; que impedirá el trasvase de aguas al Río Atuel; que no tiene rentabilidad intrínseca; que no mejora la ecuación energética de la provincia; sin cofinanciación; que tiene un sólo oferente con una propuesta que excede largamente el valor de referencia y lo que es peor, que no contempla la realidad actual, de grave endeudamiento estatal en dólares, de declinación prolongada de la economía provincial y de ausencia de fondos anticíclicos para reactivación», enumeró el ingeniero Somoza al detallar todos los aspectos negativos que percibe en el proyecto hidroeléctrico.
«Esta es la última oportunidad de Mendoza en al menos una década, de utilizar los fondos propios de 1.023 millones de dólares que se reciben de Nación, en una fuerte dinamización de la actividad económica en actividades multiplicadoras: infraestructura de riego, agua potable y reúso de efluentes, interconexión provincial de dobles vías, construcción de viviendas en toda la provincia, energía distribuida como microturbinas en cauces de riego, redes de conectividad, promoción de exportaciones, apalancamiento de negocios, etcétera», planteó.

Otra propuesta.
Somoza recordó que el estudio realizado entre 1998 y 2000 por la consultora Harza-Issa propuso «como mejor opción (a Portezuelo del Viento) la construcción de una presa en La Estrechura», un paraje ubicado en la cuenca superior del río Grande. Este emplazamiento presentaba beneficios como «menor costo, posibilidad de realizar un trasvase (al río Atuel) más sencillo y económico, mucho menor impacto en la Laguna de Llancanelo (y) mayores posibilidades de desarrollo turístico». A ello se agrega 20 años después de terminado aquel estudio «la constatación del impacto climático en el régimen hídrico: disminución dramática de los glaciares, mayor influencia de las corrientes de la niña y el niño en las precipitaciones».
El ciclo hidrológico en curso, «con precipitaciones menores a la media anual y con gran variabilidad» es un factor determinante por cuanto «no se garantiza el llenado en el tiempo calculado del vaso de Portezuelo del Viento y se empeora la ecuación económica».
Sin correrse de su condición de ciudadano mendocino, Somoza también advirtió que si Portezuelo del Viento se construye, será con dinero mendocino, pero los posibles beneficios -señaló aumento de la superficie susceptible de ser regada- serán disfrutados por las cuatro provincias que ahora cuestionan la obra y que ya están en pie de guerra contra el trasvase al Atuel.
«Todavía hay tiempo para optar por priorizar un modelo de desarrollo provincial equilibrado territorialmente, sostenible ambiental y socialmente y con mirada al futuro, frente a un elefante blanco que será por muchos años el símbolo de un grave error estratégico», advirtió el ex rector, que aconsejó usar el dinero con fines como «invertir en ahorrar agua disminuyendo la infiltración por conducción y mejorando la eficiencia de riego parcelario en todos los oasis de la provincia».