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«En mi zona estamos bien, pero el país está complicado»

CORONAVIRUS: PERIODISTA PIQUENSE VIVE HACE 5 AÑOS EN EL SUR DE BRASIL

El periodista y locutor piquense Diego Pregno vive en el sur de Brasil, donde se comenzó a levantar la cuarentena y la mayoría de las actividades se desarrollan con normalidad. El pampeano se radicó hace cinco años con su pareja en el sur de Brasil, en el estado de Santa Catarina. Durante el primer tiempo vivieron en Balneario Camboriú y en 2017 se mudaron a Bombinhas.
«Al ser un lugar chico no tenemos casos confirmados de coronavirus desde que comenzó la pandemia a mediado de marzo. Distinto es lo que pasa en el resto del estado, donde hay 1.235 casos confirmados y ya hubo 42 muertos. La mayor cantidad de casos se concentran en Florianópolis. En Bombinhas estamos sin casos, pero en Balneario Camboriú, del que estamos a 40 kilómetros, hubo algunas muertes y más de 60 casos confirmados», le dijo Pregno a LA ARENA.
«A nivel país la situación es más complicada. El domingo Brasil sumó 189 muertes y más de 3.000 casos positivos. Esto eleva los números a 61 mil infectados y más de 4.200 muertes. La situación más complicada se da en San Pablo y Río de Janeiro, dos de los Estados más importantes», señaló.
«Se esperaba en marzo que los datos de San Pablo dieran un poco de miedo, porque tiene dos aeropuertos internacionales y llegan vuelos constantemente. Entonces, era la puerta de entrada para el coronavirus y así fue, y es donde se están registrando la mayor cantidad de muertes. En Río de Janeiro también se dieron muchísimos casos y el temor era que llegara a las favelas, donde la gente vive en una situación muy precaria. Fue muy difícil pensar en un aislamiento total en esos sectores donde manda el narcotráfico y donde el Estado está ausente», agregó.

Actividad normal.
El piquense contó que en el Estado de Santa Catarina desde hace algunas semanas se comenzó a normalizar la actividad, con la apertura de comercios, e incluso, de los gimnasios.
«La actividad es normal, solo falta que vuelvan a funcionar las escuelas y los hoteles. La cuarentena empezó entre el 18 y 20 de marzo, cuando cerraron negocios, restaurantes, industrias y escuelas. Para el 31 de marzo ya estaban trabajando los bancos, y hacia la primera semana de abril abrieron algunos comercios e industrias», indicó.
«La semana pasada se liberaron bares, restaurantes y gimnasios. Cada rubro fue habilitado, incluso las playas, que se mantuvieron cerradas durante 30 días. De a poco funciona todo con normalidad, aunque se piden recaudos, como el uso de barbijos para ingresar a los supermercados. Ahora que cada cual se cuide la salud de la mejor manera», añadió.

Crisis política.
La pandemia de coronavirus en Brasil, además de las gravísimas consecuencias sanitarias y económicas, también generó una importante crisis en el gabinete del presidente Jair Bolsonaro. Primero, con el desplazamiento del ministro de Salud, Luiz Henrique Mandetta; quien «había dado señales de que le quedaban pocas horas, cuando dijo que era muy difícil trabajar en ese ámbito donde el presidente recomendaba una cosa distinta a lo que se aconseja desde el Ministerio de Salud». Luego le siguió la renuncia del ministro de Justicia, Sergio Moro, dejando «una señal de debilidad para el gobierno», dado que era considerado una pieza clave dentro del gabinete.
A diferencia de Argentina, en Brasil los gobernadores de cada Estado fueron quienes decidieron el cierre de las escuelas, de comercios y de demás medidas sanitarias, para evitar la propagación de la pandemia. Esto fue, según dijo Pregno, «a contramano de lo que pedía Bolsonaro, que quería escuelas y comercios abiertos, e industrias trabajando. Pedía que cumplieran con la cuarentena los grupos de riesgo y los mayores de 65 años. Por esto, se originó «el enfrentamiento entre Bolsonaro y los gobernadores, principalmente con los de Río de Janeiro y San Pablo».
«Es muy difícil lograr el aislamiento total en lugares tan grandes y con una sociedad dividida, porque hay millones de personas que quieren quedarse en casa, y otras tantas que quieren salir a trabajar. A diferencia de Argentina, acá las cuarentenas no fueron controladas por la policía, sino, por los gobernadores y municipalidades que cerraron los comercios, escuelas y demás», finalizó Pregno.