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En salón El Fortín se inaugurará un restaurante

Nosotros arrancamos con la reconversión de los salones de eventos, pensando que era por uno o dos meses, cuando se empezó a habilitar la reapertura de la gastronomía, y ahora vemos que todo va para más largo, por eso sigo apostando a esto», aseguró Cristian Miranda.
Miranda es propietario de dos restaurantes en Santa Rosa, y desde que se dio la reapertura del sector gastronómico, en sociedad con otros dos colegas, empezaron a trabajar en un salón de eventos, reconvertido en restaurante. «Pensé en abrir un salón en el que yo venía trabajando con fiestas, y hablando con otros colegas surgió la posibilidad de unirnos y hacer algo juntos, sumando público de nuestros distintos negocios. Ya habíamos trabajado juntos en el Festival de Calles, en Carnavales, y después hicimos juntos el Autocine, y así arrancamos».
«Lo que empezó por un par de meses se extendió y la realidad es que estamos viendo que esta situación no va a cambiar ni ahora, ni en los próximos meses, por lo que decidimos dividirnos. Notando que esto va para largo, queremos abrir el panorama, y además porque la demanda del público así lo exige. Por eso desde la semana que viene voy a abrir en el salón del Fortín, que me da la posibilidad de tener una capacidad de 150 personas», reveló.

Demanda del público.
«La realidad es que hay una demanda muy grande del público, viernes y sábado, en ningún lugar gastronómico que funcione en el rubro de cervecería, restaurante, o bar, queda un lugar libre. Circunstancialmente se puede encontrar un lugar en algún local, pero que seguramente durante el día funciona como cafetería, en el resto, los que estamos bien orientados a la cena y la noche, está todo lleno todos los fines de semana», explicó Miranda.
Y en ese sentido, aseguró que «la gente está reservando para dentro de dos fines de semana, en lo que es viernes y sábado. Para jueves y domingo siempre baja un poco la anticipación, pero también se llena».
Asimismo, reiteró que «la demanda es muy grande, y yo creo que los salones que todavía no han abierto se tienen que animar a la reconversión, porque esto va para largo, y el distanciamiento que te dan los salones, al ser espacios más grandes, es lo ideal».
«Muchos no se animaban, por una cuestión del tiempo, todos pensábamos que en dos meses se normalizaba todo, pero además por una cuestión de inversión, acá nosotros tuvimos que readecuar la cocina, porque la del salón estaba más alejada, y necesitábamos una adentro, más acorde a un restaurante, pero vale la pena», dijo.

Cadena de trabajo.
Además, el gastronómico señaló que «se genera una cadena de trabajo. Nosotros tenemos todo el equipamiento de gente que se dedica a hacer sonido e iluminación, y hoy en día está parado su rubro, porque no tienen eventos ni casamientos, entonces esta reconversión les sirve también».
«Toda la ambientación, los sillones, la decoración, también tiene su rubro paralizado, y esta reconversión de los distintos salones, a restaurante, también favorecen a este negocio. No es lo que podían generar antes, pero se puede trabajar», señaló.
Por otro lado, dijo que «se generan fuentes de trabajo para gastronómicos que están inactivos, han cerrado algunos restaurantes. Entonces esto de abrir un salón para 150 personas, brindando un buen servicio como demanda la gente, genera entre 15 y 20 puestos de trabajo».

«Te ayudan».
A su vez, Miranda destacó que «lo bueno de la gestión municipal de Luciano di Nápoli es que priorizan el trabajo de la gente. Cuando uno les plantea que se pueden generar tantos puestos de trabajo, ellos te ayudan a buscarle la vuelta para habilitártelo».
«Me preguntaban porqué un salón tan grande -tiene capacidad para 450 personas-, cuando me lo pueden habilitar para 150 nada más, que es lo máximo que están habilitando para trabajar como restaurante. Creo que el espacio tan grande favorece a que se puedan tener los distanciamientos necesarios, y que la gente esté cómoda», explicó.

Más control.
Finalmente, Miranda señaló que «el ministro de Salud (Mario Kohan) hablaba esta semana de la importancia de evitar las juntadas clandestinas. Hay que favorecer que se abran los salones que todavía están cerrados, porque la gente cuando no encuentra lugar termina juntándose en la casa».
«A nosotros nos han reservado para festejar un cumpleaños de 20 personas. Usan cinco mesas de cuatro, están todos juntos, con la distancia correspondiente, y llegan las 12 y cada uno se va para su casa, es otro el control que se puede tener», concluyó.

«Los protocolos están bien hechos»
«Si se cumplen todos los protocolos y los gastronómicos cuidamos todos los detalles, se puede funcionar perfectamente», señaló el empresario gastronómico. «Yo lo viví en carne propia, en el medio de la pandemia, cuando se generó el foco de Catriló, fueron a comer dos personas contagiadas a mi restaurante, y nadie se contagió, camareros, cajeros, barmans, o la gente que estaba en las mesas aledañas», explicó. Y añadió que «evidentemente los protocolos sirven y están bien hechos. El hombre pagó con débito, usando alcohol en gel antes y después de pagar, y no hubo consecuencias. Por eso es importante cuidar los detalles».