La solidaria labor de un merendero pampeano

WINIFREDA: "ES MUY LINDO VER LA SONRISA DE UN NIÑO CON SU PANCITA LLENA", DIJO LA RESPONSABLE DEL ESPACIO

En Winifreda funciona desde hace tres años un merendero en instalaciones de la iglesia Biblia Abierta. Este espacio cobra relevancia en estos momentos en que la crisis económica afecta la vida financiera de las familias y el aumento de precios en los alimentos de primera necesidad no tiene techo. Sandra de Rojas inició esta obra solidaria y junto a un grupo de colaboradoras se ocupa no sólo de dar una merienda sino de brindar contención a todos los niños – varones y mujeres- que se acercan. “Si predicamos amor lo tenemos que practicar con palabras y con hechos”, dijo la mujer. “Estamos trabajando desde hace tres años con el merendero, los nenes vienen los viernes a las 17.30 y disfrutan de una merienda que les preparamos entre toda la gente de la iglesia”, contó la vecina. Concurren unos 15 niños en edad escolar cuyas edades van desde los 5 a los 8 años. “Les damos la merienda porque es lógico que por más que fueron a la escuela y merendaron allá llega una hora en que les da hambre o hay nenes que van al establecimiento educativo a la mañana entonces los viernes toman la leche en la iglesia”, agregó. Adriana Cejas, su hija Candelaria y otras vecinas preparan la leche, llenan las tazas- algunos niños prefieren tomar té- y acomodan sobre la mesa varios platos con tortas, facturas y alfajores. Los alimentos son “colaboraciones” de los fieles de la iglesia, a veces los compran los pastores y cada domingo “se levanta una ofrenda y lo que se recolecta se destina para los nenes”. La gran mayoría de los infantes provienen “de distintos barrios cuyas familias nos conocen a nosotras y se han ido integrando. Vienen muy contentos, una siempre trata de sorprenderlos con distintas actividades, usamos la imaginación y diferentes materiales para tenerlos entretenidos y a ellos les llama la atención”, señaló Cejas.

Enseñan valores.
Sucede que los niños luego de alimentarse reciben clases en la escuela bíblica donde aprenden fundamentos para su vida. “Tratamos de enseñarles valores como el respeto, el amor a Dios y les brindamos contención a través de juegos, canciones e historias de la biblia, pero por sobre todas las cosas los cuidamos y contenemos. Es un desafío para nosotras, en realidad aprendemos junto con ellos y se hace más divertido”, dijo Candelaria. “Es muy gratificante ver la gente que colabora porque no todos dan lo que les sobra sino que lo poco que tienen lo aportan para los niños. Además, es muy lindo ver la sonrisa de un niño, el poder atenderlos y que sepan que tienen un espacio donde pueden venir, divertirse, jugar y llenar la pancita, eso también es mostrarles cariño. De nada nos serviría enseñarles el amor al prójimo sino tenemos estas atenciones mínimas hacia ellos. Si predicamos amor lo tenemos que practicar no sólo con palabras sino también con hechos”, reflexionó Rojas. Ella junto a otras mujeres de distintas edades organizaron hace unos días el festejo por el Día del Niño. Se disfrazaron de payasas para entretener a 23 niños/as, que disfrutaron de inflables, el tradicional chocolate, golosinas y pochoclos. Invitaron a los bomberos voluntarios para que se sumaran a la actividad. Esta congregación compró un terreno para edificar su propio edificio, hasta que eso suceda alquila un local en la calle Mitre. Otra de las iniciativas que puso en marcha fue un ropero comunitario para el cual aceptan donaciones de prendas usables. Rojas es preventora de abuso sexual infantil y hace unos días organizó una jornada de concientización sobre esta temática dirigida a público en general.