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«Encontramos superpoblación»

Mario Canoba, Oscar «Quique» Mario y Carlos Pérez Funes, de la APDH La Pampa, estuvieron el viernes en la Seccional Segunda de Policía, donde se reunieron con las personas privadas de la libertad y el comisario Diego Daniel Rolando, jefe de la repartición. «Fuimos a la Segunda porque fue uno de los lugares donde se denunciaban algunas cosas en plena pandemia, hablamos con los jefes y con los detenidos», explicó.
El titular de la organización de Derechos Humanos explicó que vienen trabajando con la Policía de La Pampa desde hace años, con el objetivo de realizar aportes para mejorar la situación de las personas privadas de la libertad en las cárceles provinciales. Desde entonces, han forjado una relación directa tanto con la institución policial como con las familias de los detenidos.
«Esto no es nuevo. Una cosa que queríamos destacar es que notamos una Policía con un alto grado de profesionalismo, una institución muy grande en la provincia de La Pampa. Están formados con conceptos democráticos y de respeto por los derechos humanos. También es bueno rescatar que tanto el jefe de Policía como el ministro de Seguridad son conceptualmente diferentes de otros anteriores. No tiene esa idea de tirarle a la cabeza a los cazadores, como tenía algún ex ministro (NdR: en alusión a Juan Carlos Tierno). Además es bueno saber que el jefe de la Policía hizo toda la carrera policial, lo que le da conocimiento de cómo funcionan todas las áreas», sostuvo.
En la comisaría Segunda los recibió el comisario Rolando. «Nos contó cuántos trabajan y cómo están organizados. Tienen barrios muy populosos a cargo, con muchas viviendas sociales, con un trabajo de acercamiento. Se mostró muy predispuesto a ver qué se le puede aportar desde una mirada distinta, que es lo que hacemos nosotros», afirmó.

-¿Qué situación encontraron en la Segunda?
-Lo que encontramos en las seccionales es superpoblación, pero no existe un servicio penitenciario provincial, entonces se depende del Servicio Penitenciario Federal (SPF) y es conocido que hay trabajar mucho para poder incorporarlos a las cárceles federales. Por ese motivo es que las seccionales tienen gente en una cantidad que excede lo normal, pero esto no es responsabilidad de la Policía sino que es una discusión que se tiene que dar en un ámbito más alto.

-¿Qué complicación trae esta superpoblación?
-Los ámbitos donde están presos no tiene los espacios físicos suficientes para realizar actividad física y, algo fundamental, que hagan algo productivo, como realizar talleres y aprender oficios, que es lo que demandan los detenidos. Lo que hicimos fue hablar con las personas privadas de la libertad, tuvimos una charla muy linda con ellos y nos hicieron algunas propuestas. La idea ahora se visitar las otra comisarías y luego realizar un balance y llevar todas las inquietudes a la Policía y al Gobierno con el objetivo de mejorar la situación y la convivencia en las cárceles.

-¿Cuántos detenidos hay en la Segunda?
-Actualmente, los detenidos son once y es una seccional para menos gente, siete u ocho personas, no más de eso. Pero algo positivo que hicieron en este tiempo fue pintar el pabellón para vivir más cómodos. Fue un acuerdo que hicieron con el comisario y en el que intervinimos nosotros. Cuando se hicieron las primeras denuncias de algunos hechos en la Seccional Segunda, nos comunicamos con la Jefatura y las autoridades de la comisaría para lograr soluciones en conjunto, hablamos por teléfono con los detenidos y acordamos que tengan actividades, como pintar, porque además, por la pandemia, están sin la visita de los familiares.

-¿Cómo es la convivencia entre el personal de la comisaría y las personas detenidas?
-Lo que notamos es un ida y vuelta de la Policía con los detenidos, una relación de respeto y de buena convivencia. Otra de las cosas que valoramos es que cuando hay alguna denuncia de apremios ilegales las autoridades de la comisaría se ponen a disposición, se separa de la fuerza a los responsables y la investigación avanza. Esto hace a la vida democrática y al mejor desarrollo de la seguridad de todos los pampeanos.

-¿Qué edades tienen los detenidos?
-Muchos chicos jóvenes, algo que pega mucho, porque lo primero que dicen es que al caer ellos, que eran el sostén de la familia, la familia queda desarticulada… pero tienen futuro, hay otra vida y tienen otra posibilidad. Los que pierden la libertad, en su mayoría, son gente humilde, los pobres van presos. Y los que pueden estudiar de ellos son muy pocos, no terminan el secundario y mucho menos van a la universidad. Nosotros proponemos capacitarlos en oficios.