Inicio La Pampa Entre bajas y altas, hubo 500 empleos menos que en 2020

Entre bajas y altas, hubo 500 empleos menos que en 2020

EFECTO DE LA PANDEMIA SOBRE EL TRABAJO REGISTRADO

Si bien durante el año pasado resultaron despedidas 12.983 personas en La Pampa, en el mismo lapso fueron dados de alta en el sistema formal de empleo 12.536 trabajadores. «Esa diferencia entre altas y bajas muestra que hay 447 empleados menos que el año pasado», advirtió Marcelo Pedhontáa, secretario de Trabajo de la provincia.
De todas maneras, recordó que estos cálculos (en referencia a lo que reflejó el Gobierno nacional en ese sentido) se realizan «en base al empleo registrado, pero seguramente el efecto negativo de la pandemia haya sido significativamente mayor entre los trabajadores informales».
El funcionario también advirtió que la simple lectura de los números del Sistema Integrado Previsional Argentino (Sipa) no refleja la realidad del mercado de empleo, porque «muchos trabajadores pierden la formalidad pero conservan los puestos de trabajo. Hay acuerdos entre patrones y empleados que, en un contexto de restricciones y frente a la carga de aportes, aceptan una pérdida de calidad de empleo a cambio de conservar la fuente de trabajo».
Además, aquellos datos del Sipa también muestran que «durante el último trimestre de 2020 el crecimiento del desempleo en La Pampa fue del 0,2%, muy por debajo de la media nacional que se ubica en el 0,8%», exhibiendo una clara recuperación frente al resto del año.
«Otro indicador importante es el Programa de Fortalecimiento del Trabajo que en dos meses había generado 350 puestos de trabajo formales, aunque también reflejan una realidad incierta porque algunos empresarios podrían haber aprovechado el programa para blanquear a empleados» que tenían trabajo pero no estaban registrados.

Efecto pandemia.
Algunas actividades económicas «han sufrido significativamente las restricciones horarias y las prohibiciones de contraprestar» y por eso a mediados del año pasado «nos tenía muy preocupados la fuerte conflictividad provocada por la reducción de actividad, ya que los empresarios no solamente debían dejar cesante a su personal, sino que tampoco podían afrontar las indemnizaciones, y ello generaba un punto de conflicto muy serio». Afortunadamente, «para diciembre esa situación se había revertido, disminuyendo notablemente la tensión de los meses previos».
«Nuestro desafío ahora -agregó- es recuperar nuestro índice de trabajo no registrado que siempre se ubicó entre el 27 y el 29 por ciento, por debajo de la media nacional, pero actualmente debe andar por encima del 37%».
A pesar de la baja en el nivel de contagios y el avance de la vacunación «la situación obliga a ser cautelosos y esperar el impacto de la segunda ola y las restricciones», advirtió Pedehontáa, quien consideró que «la puesta en marcha de la obra pública y el derrame que esa actividad genera inmediatamente en distintas actividades permitirá potenciar el consumo».

Herramientas.
Si bien el gobierno provincial generó «distintas herramientas para el sector privado, como el Suma Pampa, beneficios del Banco de La Pampa y una Agencia Provincial de Inversiones, para ver los frutos de esta estrategia primero habrá que despejar la incertidumbre que genera la pandemia». Esa seguridad irá creciendo «a medida que avance la vacunación» pero mientras tanto «quienes se enfrentan a la decisión de invertir, necesitan ser cautelosos», opinó Pedehontáa.
Agregó que entre esas herramientas figuran «créditos con tasa del 9 por ciento y accesibilidad universal para el sector al que están dirigidos, gracias al Fondo de Garantías. Tuvieron muy buena aceptación, pero también representan un desafío porque un empresario no puede sobrevivir tomando créditos». Explicó que «enero llegará rápido y por eso ahora tenemos que generar mecanismos para que los empresarios puedan trabajar con el nivel mínimo de seguridad»..