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Un entrenador pidió fiado para comprarle botines a un niño

EL FUTBOL DECANO Y UN GRAN GESTO DE SOLIDARIDAD

El fútbol cotidiano, doméstico, el que se juega en las ligas del interior del país, lejos de los millones y las pantallas, como así también de los negociados y de los arreglos turbios, está lleno de pequeñas historias y de grandes gestos de solidaridad, sencillez y nobleza. Como la de Fernando Payero, entrenador de las categorías menores e infantiles de Pico FBC, que heredó la sangre «Decana» de sus antepasados y colmó de alegría a un pequeño, al que le regaló un par de botines.
En tiempos difíciles en los que el hambre y la desocupación también golpean a estas tierras, el «profe» Albinegro pidió «fiado» un par de botines, que le dieron a pagar en dos cuotas, para un niño de once años que iba a entrenarse con un par de zapatillas todas rotas.
«Me dolía en el alma que fuera a entrenar con esas zapatillas», le dijo a LA CHUECA el entrenador piquense que pone todo cuando se trata del club de sus amores.
El niño es hijo de un ex arquero que se forjó en el club y que hizo todo el camino hasta Primera División de la mano de Payero, con quien fue campeón en la categoría Sub 20.
«Yo a Leo lo dirigí en Primera A. Jugó en el club, lo dirigí desde chico, lo hice debutar en Primera y en Sub 20 fui campeón con él como arquero. El no tiene trabajo fijo, anda buscando laburo y hace changas. Le pagan la cuota del club, el nene va a entrenar, va a los torneos, pero no podían comprarle botines», señaló.

Gesto solidario.
En tiempos en que el fútbol de otra magnitud sólo cosecha suspicacias y desencantos, el gesto de Payero, también ex arquero y nacido en Pico FBC, como el padre de Emilio, es un pase profundo a la esperanza. Es que en estas latitudes, este bello deporte de patear una pelota número cinco, conserva su carácter amateur y doméstico, su cuestión barrial y cercana, su profundo sentido de pertenencia, sus actores tan propios como incansables, tanto por aquellos que están en el campo de juego, como por los otros que están detrás de la línea de cal, ocupados en hacer lo necesario para que la redonda ruede.
Emilio es categoría 2008 y estuvo en todos los torneos infantiles que se disputaron en la ciudad y que todo niño espera cuando se aproxima el verano. El Decanito (por supuesto), el Ruffino Abalo de Costa, el Pamperito de Independiente y el Cebollitas Ferro. En la semana pisaba todos los días el «Emiliano Luis Cayre», con sus botines de fútbol 5 ya bastante gastados.
«Me dolía en el alma que fuera a entrenar con esas zapatillas. Pregunté en el club si había algún botín número 41 y no había nada, pregunté a varios amigos a ver si tenían botines de sobra y como todos calzan lo mismo y juegan en los veteranos, nadie tenía. Llamé a Martín Coello, que es un amigo mio y le pedí el favor de si no me fiaba un par de botines, que me dio a pagarlo en dos veces. Entonces se los compré y se puso muy contento. Se emocionó mucho. Los padres me agradecieron mucho porque ellos no lo podían comprar», contó.

Sueño futbolero.
El fin de semana el pequeño jugador Decano, estrenará su nuevo calzado, pisando el verde césped en un torneo infantil.
«El fin de semana vamos a un torneo y él tampoco iba a poder ir, entonces se hizo una venta de pizas y le juntamos la plata para el viaje. Aparte de que yo lo dirigí al padre, Emilio es un chico muy educado, muy respetuoso y humilde. Va y viene a entrenar todos los días en bicicleta. Aparte no falta nunca al entrenamiento. Eso te llega, porque es gente humilde, respetuosa, educada, responsable y como no quería que dejara de jugar los torneos y de entrenar, decidí darle una mano», contó el entrenador.
Payero dijo que el padre del niño trabajó hasta el año pasado en el club, como entrenador de arqueros en las inferiores y en el fútbol infantil. También refirió que la situación económica actual, no es sencilla para nadie, y que vio la forma de ayudarlo con la compra de unos botines nuevos, que dibujan la mejor sonrisa en la cara de cualquier niño, que tiene sueños de Primera y que quiere disfrutar de patear una pelota.