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«Es indigno vivir así»

PERSONAS EN SITUACION DE CALLE EN SANTA ROSA

Dos hombres, uno de ellos con discapacidad, sobreviven con frío y hambre a la dura realidad bajo la estructura de esqueleto de una construcción abandonada en el barrio Congreso. Bregan por el apoyo del Estado y por un refugio.
A principios de año se daba a conocer la triste cifra de que, en apenas tres años, se duplicó la indigencia en nuestro país. Argentina pasó de tener, en el año 2015, 100 mil indigentes; mientras que el último trimestre del 2018 llegó a 198 mil. Las políticas socioeconómicas que lleva adelante el Gobierno nacional desde el 11 de diciembre de 2015 son la razón por la cual se produjeron cierres masivos de fábricas, empresas y pymes; y en consecuencia se pierden puestos de trabajo y miles de familias quedan desamparadas y en la calle. Sin ir más lejos especialistas de la UCA daban a conocer ayer que la pobreza está en constante crecimiento y se ubica en un 35%.
Sin trabajo no hay dinero, y así es imposible afrontar el pago desmedido de los aumentos en las tarifas eléctricas, de gas y de luz; entre otros. Así se vive hoy a lo largo y ancho del país, y Santa Rosa no es ninguna excepción. Como ejemplo actual está el «Nuevo Salitral», asentamiento que dio a conocer este diario y que surgió de la toma de terrenos en un sector de la ciudad cercano a la laguna Don Tomás y que en menos de siete días fue ocupado por más de 180 familias que comenzaron a construir y convivir.
Las condiciones del lugar llegan a ser inhóspitas, con basurales a cielo abierto que las mismas personas fueron limpiando para poder asentarse y con casas tipo casilla con pisos de tierra. La imposibilidad para pagar los altos costos de los alquileres de inmuebles es, junto a la falta de trabajo, una razón para que este asentamiento tomara forma. Incluso previo a esto, en los primeros meses del año pasado, se conocieron casos de usurpación de viviendas y desalojos como nunca antes se habían visto en esta ciudad.
La discriminación de Nación para con La Pampa en la construcción de viviendas sociales, también llevó a esta triste realidad.

Situación de calle.

El militante por los Derechos Humanos, y representante -hasta hace un tiempo- de la Secretaría de Derechos Humanos, Mario Canoba, difundió ayer un video e imágenes de dos personas que viven en situación de calle en nuestra ciudad. Se trata de dos hombres que resisten alojándose al reparo de una construcción abandonada ubicada en la calle Constituyentes y Congreso donde están con frío y hambre, porque «comemos cuando podemos», dijeron.
Uno de ellos es Héctor Osvaldo Sánchez quien confió, en un diálogo cordial con Canoba que «hace cuatro años vivo en esta situación». La causal de su situación se debió primero a un accidente de tránsito por el cual debieron amputarle una de sus piernas y por ende está imposibilitado para trabajar: «tengo una pensión por discapacidad, pero le paso lo que recibo a mis hijos. Y lo que me queda no me alcanzan ni para alquilar una pieza y para poder sobrevivir voy a las esquinas donde hay semáforos a pedir dinero a la gente», relató.

Necesidad de refugio.

La obra sirve como refugio, tiene pisos de tierra y en estos días de frío intenso apenas logran mantenerse calientes con dos cobijas y con el fuego que prenden dentro de un tambor. «Así vivo. Así vivimos», dice Sánchez, quién aseguró que «jamás nadie -refiriéndose a funcionarios y políticos- se acercó». «Encima estoy sólo, mi madre y un hermano viven en General Acha, y tengo otro hermano que vive en Quehué».
Su compañero (de quién no se supo el nombre) vive también en situación de calle, pero sin pensión y hace trabajos de changarín y lava autos: «me la rebusco como puedo», dijo, «y trato de darle una mano a él cuando puedo», agregó. «Juntos hacemos lo que podemos», sostuvo.
Si bien los dos tienen hijos, la situación en la que viven les impide verlos y disfrutarlos como cualquier padre querría. Por eso los dos comparten y se ayudan mutuamente. «Los dos compartimos. Hoy (por ayer) no pudimos comer nada. Es indigno vivir así, tirados en la calle. Nos duele, nuestros hijos no nos pueden ni visitar viviendo así», lamentó uno de ellos.
Por suerte -siguieron- «siempre hay gente que nos colabora con algo para comer», aunque expresaron una urgente «necesidad de refugio».

Proyecto.

En el año 2015, Canoba -recordó- presentó ante el Concejo Deliberante de Santa Rosa, un proyecto para crear refugios para gente en situación de calle. La idea era que se hiciera u ocupara un lugar para que pudieran pasar la noche, acceder a comida decente y poder higienizarse. Luego en el día, cada uno haría su actividad. Sin embargo ese proyecto «quedó encajonado», dijo Mario Canoba a este diario.