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«Es muy débil desde la parte técnica»

PORTEZUELO: FUERTE CUESTIONAMIENTO DE LA UNLPAM AL ESTUDIO DE IMPACTO AMBIENTAL QUE CONTRATO MENDOZA

En su lucha por impedir que la cuenca del río Colorado se vea afectada por el plan de Mendoza de construir una represa sobre el río Grande, el Estado pampeano contrató a la Consultora de la Universidad Nacional de La Pampa para realizar un seguimiento del estudio de impacto ambiental que Mendoza encargó a una UTE conformada por la Universidad Nacional del Litoral y la Universidad Nacional de La Plata.
José Gobbi, coordinador del equipo pampeano, y Beatriz Dillon, una de sus integrantes, dialogaron con el programa La Parte y el Todo, por CPEtv. Allí denunciaron una serie de faltas groseras de los encargados de elaborar el estudio de impacto ambiental, dejando en claro que quienes lo solicitaron, el gobierno de Mendoza, le dieron a ese informe un mero carácter administrativo, para «cumplir» con la normativa que lo exige como paso previo a la construcción de una obra de envergadura.

Viaje al lugar.
La charla comenzó con el viaje que los consultores pampeanos realizaron al lugar donde Mendoza pretende emplazar la presa. «Lo interesante es que contrastamos lo que está plasmado en el estudio de impacto ambiental regional que realizaron las universidades nacionales del Litoral y La Plata, por lo tanto, lo que queríamos contrastar era la realidad con lo que se expresaba en el informe. Y como conclusión general, lo que sacamos es que es imposible hacer un estudio de impacto ambiental sin hacer un reconocimiento del terreno, porque hay muchos elementos que surgieron de la recorrida que, obviamente, no están plasmados en el estudio, lo que lo torna, desde el punto de vista técnico, muy débil», dijo Gobbi.

-¿Por ejemplo?
-La componente social no ha sido relevada. El impacto sobre las poblaciones, sobre los sistemas de producción, cuestiones que están obviadas en términos de componentes bióticos, como pueden ser potenciales impactos sobre áreas de humedales, sobre componentes de la biodiversidad…

-¿Todo esto no está considerado?
-Sí, pero de una manera muy superficial que refleja justamente la falta de visita al campo. Esto se tiene que hacer con estudios de campo y el estudio de impacto ambiental carece de ellos.

-Parece algo muy improvisado. ¿Cómo es posible que se haga un estudio sin visitar el lugar donde se va a emplazar la represa? Es un riesgo.
-A título personal, creo que muchas veces los estudios de impacto ambiental han sido bastardeados desde el punto de vista técnico. Se lo considera un mero trámite administrativo. Hay una normativa que exige que determinada obra tenga un estudio de impacto ambiental, que firme el ingeniero y que cobre los honorarios acordados. Entonces es un copia y pegue de un montón de información que está distribuida en un montón de lugares. Lo hacen bien grueso para que nadie lo lea, total administrativamente pasa. Bueno, nosotros nos sentamos y hemos leído cada una de las 2.500 páginas que tiene.

-¿Cuándo va a estar el informe final de este viaje?
-En un par de semanas. Como Universidad entregaremos la documentación al Gobierno de La Pampa y éste la utilizará como argumento ante el Coirco. Más allá de las consideraciones que podamos tener, el análisis y seguimiento que hagamos del estudio ambiental es estrictamente técnico.

Dillon, profesora de Geografía de la UNLPam, encargada de estudiar el impacto de la obra desde el punto de vista social, fue contundente de la carencia del estudio de la UTE en este aspecto: «Si bien estos estudios muchas veces minimizan un montón de cuestiones, lo social está prácticamente invisibilizado, por más que haya un informe de 600 páginas donde se copian cuestiones que se sacan de Internet. Es un ‘copy and paste’. Muy grosero».

-Pero va a desaparecer una localidad, Las Loicas, por más pequeña que sea.
-Esa es una de las cosas, pero, en primer lugar, los juicios de valor que se emiten, aún desde el primer informe de avance, dicen: «Como hay poca población…» Y estamos hablando de 100 mil personas. Esto de hablar de «poca población» ya da una idea de una posición ideológica. La invisibilización de una minoría.

-¿Hay 100 mil personas?
-Son 100 mil personas en toda la cuenca, porque el estudio de impacto ambiental es regional, tomando toda la cuenca. Y otra cosa que se ignora, son los conflictos sociales, cuando un estudio de impacto ambiental debe visibilizarlos. Pero acá nunca se fue al campo y no se hicieron los talleres que contractualmente están escritos y debían hacerse en cada área de la zona. Por el contrario, se hizo un taller integrador donde cada provincia llevaba lo que quería y La Pampa no participó. Y esto ni siquiera lo nombra, solo dice que no hubo participantes, sin mencionar la fundamentación.

-¿Dónde se hizo el taller integrador?
-Se hizo en Hilario Ascasubi, en el área de Corfo, de la provincia de Buenos Aires. La Pampa no asistió y presentó un escrito fundamentado, donde dijo porqué ese taller no tenía validez teórica ni metodológica.

-¿Y quiénes fueron? ¿El intendente de Las Loicas o algún poblador?
-No, nadie de Las Loicas.

-Pero es una localidad que va a desaparecer.
-En Las Loicas viven 186 personas, son 50 familias. Es un lugar donde no hay energía eléctrica. Tiene mucho movimiento turístico. Por un lado está el discurso oficial, que se replica muy fuertemente en Mendoza, donde se dice que la obra va a generar 4 mil puestos de trabajo, esto lo pudimos ver en Bardas Blancas, en Malargüe. Y también hablan de la dinámica turística que puede generar el perilago, pero lo interesante es cuando uno encuentra las voces disidentes, que más que nada vienen de los pobladores rurales, los crianceros, puesteros que se dedican desde hace siglos a la transhumancia, algo que va a ser seriamente afectado.

-Una ganadería tradicional de la región andina, que no existe en el resto del país, que necesita llevar sus rodeos de un lado al otro.
-En el informe, en una parte descriptiva, dice que hay 5.000 familias de pastores transhumantes que utilizan ese área entre Neuquén y Mendoza. Estamos hablando de un cúmulo de información y gente muy importante, que está absolutamente invisibilizado.

-Hemos visto fotos en la zona donde se piensa construir la represa con la leyenda «No a Portezuelo».
-Hay grupos que se oponen fuertemente. Lo pudimos hablar con una persona en Malargüe.

Informe claro por lo que oculta.
José Gobbi, sostuvo que el informe de impacto ambiental regional de Mendoza «es más evidente por lo que no aborda, que por las temáticas que aborda». «No se aborda el tema específico de un escenario que sea el trasvase del río Grande al Atuel. ¿Por qué? Porque lo que hemos visto a lo largo del derrotero del desarrollo del estudio de impacto ambiental es que la cota de la presa ha ido subiendo. La necesidad de subir la cota de la presa es simplemente para aumentar el tamaño del embalse y evitar, eventualmente, ante un escenario de trasvase, la Cuesta del Chihuido, que representa una elevación que si hubiese que hacer el trasvase del agua del embalse de Portezuelo, sería faraónico, sería tremendamente costoso», aclaró.
Gobbi aseguró que el trasvase está explicitado en el proyecto ejecutivo original de Portezuelo del Viento, el cual, de hecho, justifica la generación de beneficios de Portezuelo del Viento con las ganancias que se obtendrían de incorporar 55 mil hectáreas adicionales bajo riego en la zona de Los Nihuiles. «Lo que vemos es que la orientación que está teniendo el proyecto ejecutivo es ha generar un embalse con una cota determinada de presa que posibilite el posterior trasvase de las aguas del río Grande», explicó.

-¿O sea que la generación eléctrica de la represa está inflada para vender mejor este proyecto en el ámbito nacional?
-La generación hidroeléctrica es secundaria. Aún lo estamos analizando, pero estamos tomando la serie de caudales que la gente de la UTE del Litoral y La Plata utiliza para hacer los cálculos de generación hidroeléctrica para ver si son compatibles con los resultados que se plantean para la presa.

-¿Hay muchas dudas?
-Tenemos demasiadas dudas, porque el problema son los supuestos con los que está hecha esta cuestión. El primer punto que plantea es el trasvase. El segundo, la situación de cambio climático. Los ríos que conforman el Colorado, tanto el Grande como el Barrancas, son de régimen nival. Lo que estamos viendo en términos de evidencia de cambio climático en los Andes Centrales es una tendencia a la disminución de las precipitaciones nivales y una tendencia muy marcada a la disminución del módulo, es decir, del caudal medio anual.

-¿Eso no es estacional?
-No. Históricamente los ciclos eran de seis a siete años y hoy ya estamos en nueve. Este año será otro año de bajante, es decir, que vamos a estar en el décimo año. Hace 12 años que estamos en situación de emergencia hídrica, los caudales son decrecientes. ¿Cuál es el temor que uno tiene frente a esta generación de información que es tendenciosa en términos del estudio de impacto ambiental regional? Por un lado, deja por fuera la posibilidad del trasvase, no lo analiza, y por el otro, si a eso le sumamos el escenario de cambio climático, en tendencia hacia la baja, es que si le saco 24 metros cúbicos por segundo al río Grande, que representa el 70% del caudal del río Colorado, estoy afectando obviamente la operación de Casa de Piedra y esto va a afectar las aguas de regadío en La Pampa y el Corfo. Entonces, estamos tratando de desmarañar toda esta cuestión, porque es discutir sobre un blanco móvil. Revela más lo que no tiene, que lo que muestra. Desde el punto de vista técnico, nuestro planteo inicial es que Portezuelo no es conveniente para las provincias aguas abajo de la presa, por los potenciales impactos. Plantea beneficios locales, pero costos regionales.