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Es piloto desde hace 25 años y navega el avión ambulancia de la ciudad

Hernán Nasi (42) heredó el gusto familiar por volar aviones y desde hace 25 años que es piloto. Con el tiempo se convirtió en instructor de vuelo de la escuela que pertenece al Aero Club de General Pico. Hace casi 17 años sufrió una grave caída durante un vuelo de fumigación, que casi lo costó la vida. Afrontó un largo tiempo de internación en Buenos Aires y luego la recuperación en esta ciudad, hasta que logró subirse otra vez a un avión. En la actualidad es uno de los pilotos locales que maneja el avión ambulancia ante casos de emergencia sanitaria.
La pasión por volar se transmitió de una generación a otra en la familia, dado que su tío y padre tenían una empresa fumigadora. Fue así, que para el final del colegio secundario ya tenía bien claro que quería pilotear aviones.
«Esto se da por herencia familiar y con ayuda de la familia, porque sin ellos esto no hubiera sido posible. Inicié en el 95 y fue un largo camino. Hoy tengo una linda profesión de la que puedo disfrutar y vivir. Te ayuda a vivir y es por lo que uno siempre se jugó», señaló el Nasi en diálogo con LA ARENA.
Explicó que su tío «era piloto aeroaplicador y mi padre lo ayudaba con el resto de la empresa. Yo le tomé el gustito y logramos la autorización, el apoyo de ellos y ahí arrancó la carrera. Terminé el secundario y me aboqué a esto, de lo que nunca tuve dudas».

Escuela.
El piloto piquense es uno de los instructores de vuelo con los que cuenta la escuela del Aero Club local. Este es el primer paso para iniciar la carrera y obtener diferentes tipos de licencias.
«Viene el alumno y se le da todos los datos que tiene que juntar. Tiene que hacerse el psicofísico y si va bien, es el puntapié inicial para iniciar la carrera, que consta de 40 horas de vuelo acompañadas de un teórico. Empieza con el teórico y empezamos a volar», contó.
«Hay una serie de ítems que se sigue en un manual que tenemos los instructores, que va a constar de todas las maniobras que hace el alumno y si son satisfactorias se pasa a la instancia siguiente. Termina esa etapa y pasa a volar 25 horas solo, que son las que impone la Administración Nacional de Aviación Civil (ANAC), para dar una seguridad y cumplimentar los requisitos. La escuela está con cinco alumnos y no todos están en el mismo nivel de avance. Con el tema de la pandemia quedó todo muy retrasado, y cuando se empezó a liberar, volaron un poco», agregó el entrevistado.
Una vez que el alumno o alumna culmina el curso, obtiene la licencia de piloto privado de avión, y este es el punto de inicio para continuar con la carrera de piloto comercial. A medida que el piloto acumula más horas de vuelo, puede obtener las licencias de piloto comercial de primera, instructor de vuelo y de agroaplicador, que tiene una amplia salida laboral en la zona.

Volver a volar.
En diciembre de 2004, Hernán Nasi sufrió un gravísimo accidente que casi le cuesta la vida, cuando el avión fumigador que navegaba se estrelló en un campo ubicado entre Metileo y Monte Nievas, a la vera de la ruta provincial 102. Los vecinos del lugar lo rescataron de la nave, y quedó internado en grave estado en el Hospital Gobernador Centeno de General Pico. Luego fue trasladado a Buenos Aires, donde cursó una larga internación. Una vez dado de alta, regresó a la ciudad, y con el tiempo pudo aprobar otra vez el examen psicofísico, para subirse otra vez a un avión.
«Fue una enseñanza, porque fue algo que a uno no le gusta pasar, pero pude salir a flote con los grandes pilares que son la familia. Conseguí el psicofísico y pude entrar en la escuela. También piloteo avión ambulancia, disfruto de esta nueva oportunidad y la defiendo a muerte porque es algo muy lindo. Fue una eventualidad que la pude superar para poder seguir haciendo esto», contó.

Fuente laboral.
Desde que volvió a volar, Nasi también se convirtió en uno de los pilotos del Avión Ambulancia de la ciudad. «En el avión ambulancia hay un grupo de mucho compañerismo, en el cual se realizan los vuelos hacia Buenos Aires o los centros especializados que lo requieran. Estoy full time, y a mi me llega mucho eso, porque es como devolver todo lo que recibí y estoy muy contento con eso», señaló.
El curso de pilotos que ofrece el Aero Club local se ofrece como una buena salida laboral. Si bien tiene un costo económico alto, los responsables de la escuela consideran que no es caro si se compara con los gastos que implica para una familia, mandar a un hijo o una hija, a estudiar una carrera universitaria.
«El curso de piloto es una muy buena salida. Es costoso pero tenes muchas cosas a favor, como ser tu hijo va a estar en Pico y eso ya es un gasto menos, y es una salida laboral», aseguró.