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«Es una parte de nuestra identidad»

Hace noventa años tuvo lugar un hito trascendental en la historia de Santa Rosa. El 6 de julio de 1930, Marcos Molas, Octavio Gazia, José Fiscella y Juan Humberto Palasciano firmaron el acta fundacional de la Cooperativa Popular de Electricidad (CPE).
«La pandemia nos ha colocado a todos en un lugar muy especial», reconoció el presidente del Consejo de Administración de la CPE, Alfredo Carrascal, y destacó que «estar en la cooperativa significa un gran compromiso», debido a que es una organización «que presta muchos servicios, todos esenciales».
En diálogo con LA ARENA, resaltó que en estos noventa años de trayectoria se ha demostrado, y lo hace cada día, «el nivel de organización que se ha desarrollado. Seguramente los pioneros ni siquiera lo hubiesen imaginado que plantaban de una semilla de una organización tan importante, que trasciende la ciudad, a la comarca, con proyección nacional».
«La verdad que es un orgullo pertenecer a esta cooperativa», afirmó y consideró que «es un momento lindo para compartir la felicidad con todos los asociados, de tener esta cooperativa que hemos podido construir. Es como dice el slogan: ‘fue de nuestros abuelos, será de nuestros nietos’. Me parece que todos los días, quienes estamos allí, hacemos de manera nuestro aporte para sostener ese compromiso».

Siempre de pie.
La CPE es una institución que ha logrado superar muchísimas situaciones de crisis y mantenerse siempre de pie, no solo por las gestiones al frente del Consejo de Administración sino que también gracias al aporte de sus asociados. «La cooperativa es una organización que ha demostrado ser la mejor respuesta comunitaria ante los problemas, incluso los más graves como esta pandemia», destacó Carrascal.
En ese sentido, explicó que «aún con la diversidad de servicios que presta nuestra cooperativa, todos esenciales, nuestra organización ha demostrado una capacidad de respuesta, ya sea desde el punto de vista sanitario, cuidando a los trabajadores y a los asociados, o de no perder un céntimo de calidad».
Carrascal se mostró convencido de que «las organizaciones sociales, como la cooperativa, son la mejor respuesta, eso ha quedado demostrado en todo este tiempo». Por estos motivos, este aniversario es una oportunidad para «confirmar y redoblar los votos de compromiso con este tipo de organizaciones».

Contra las máquinas de saquear.
La celebración de los noventa años de la CPE se da en un contexto en donde está en discusión el rol y el accionar de las empresas privadas, como el caso de Vicentin. Para el dirigente, las distintas lógicas de organización son las que marcan las diferencias y en las que las experiencias cooperativas se destacan.
«La raíz de la organización social es sustancialmente diferente de la organización capitalista. Si bien tiene un profundidad doctrinaria y dogmática muy importante, en los hechos concretos y en lo cotidiano significa una organización que tiene como premisa brindar servicios a sus propios dueños, que esto ya es una característica esencial, con la mayor caldiad y al menor costo», explicó.
Esta es una característica «distintiva» de las empresas capitalistas, las cuales «pierden noción del ser humano» y «se convierten en maquinas de saquear. Eso es lo que vemos muchas veces y se nos presenta claramente».
«Son instrumentos para enriquecerse sin medir consecuencias, empujando a hechos de corrupción, y finalmente terminan siendo organizaciones que se usan para el lavado, para enriquecerse fácilmente, muchas veces aprovechándose del Estado para medrar de los beneficios», amplió.
En contra parte, el cooperativismo, y particularmente en La Pampa, «ha podido construir estructuras fenomenales que dan soluciones a la gente, que dan respuesta, bajo el control permanente de sus asociados, que tienen una adhesión altísima aún en momentos de desconfianza hacía la dirigencia».

Cuestión de identidad.
Carrascal no desconoció la «fidelidad de nuestros socios». En ese sentido, consideró que «la CPE ha tenido su acta de fundación con una epopeya, enfrentando un monopolio, y ese es el certificado de nacimiento de una estructura, de un movimiento, de una mística que quienes estamos circunstancialmente hoy en la administración tenemos que tener presentes todos los días».
Ese es un compromiso que «los asociados lo recuerdan, lo tienen presente, porque el movimiento cooperativo es parte de la identidad de los pampeanos. Me animo a pensar que los santarroseños tenemos en la CPE una parte importante de nuestra identidad como vecinos de esta ciudad».
Carrascal también destacó que cumplir nueve decadas, habiendo alcanzado un servicio de telecomunicaciones que «es modelo» y con un canal de televisión «que le da voz a sectores que antes no lo tuvieron», no fue producto del azar. «Fue gracias a la lucha permanente y persistente, de visionarios. No puedo dejar de mencionar a Antonio Skara, Pablo Fernández, y aquellos que todavía nos acompañan como Oscar Nocetti, Tanta gente que ha dejado y deja lo mejor de su vida en este proyecto», resaltó.

«Que la esperanza no se pierda».
En esta oportunidad, la celebración del aniversario de la CPE fue opacada por la pandemia de Covid-19, sin embargo desde la entidad saludaron «estas nueve décadas de prestaciones de servicios autogestionadas, solidarias y eficientes».
«Millones de contagiados y miles de fallecidos en todo el mundo imponen una agenda totalmente de emergencia. En ese contexto, la CPE trabaja en el marco de las pautas legales nacionales y provinciales, ajustando sus protocolos para la atención al público, y cuidando la salud de asociados y trabajadores», destacaron desde la entidad.
A su vez, remarcaron que «las tareas esenciales (Distribución de Energía, Telecomunicaciones, Funeraria y Planta de Gas), se cumplen en base a la planificación y el fuerte compromiso del plantel laboral. El resto de las actividades se suman de acuerdo a las sucesivas fases, y solo restan algunas, como los talleres presenciales o los mismos festejos que se habían pensado para esta oportunidad, que deberán esperar».
Desde la entidad sostuvieron que «el mundo está cambiando vertiginosamente y la actual pandemia agregó su propia gran cuota de angustia e incertidumbre sanitaria y económica. Esta dramática realidad obliga a repensar la postpandemia para enfrentar consecuencias sociales previsibles: mayor desempleo, más pobreza y consecuentemente falta de perspectivas a futuro».
En ese sentido, resaltaron que el cooperativismo «ha sido un motor histórico contra la depredación del modelo capitalista basado en el lucro y la explotación; ha sobrevivido a un siglo y medio de injusticias, anteponiendo actitudes y proyectos solidarios; ha sido una alternativa de contención social, laboral y económica para millones; ha transformado pautas culturales, vistas desde la solidaridad militante».
Pese al drama, continuaron, «una nueva oportunidad se abre para consolidarse como vía superadora. Como hace 90 años, por virtud y convicción popular, la CPE seguirá trabajando para que la esperanza no se pierda».

Espacio «más digno».
Consultado sobre los planes a desarrollar en un futuro post-pandemia, Carrascal comentó que existe «un desafío importante» que consiste en «darle un espacio más digno al sector de Telecomunicaciones. Hace un tiempo que se viene trabajando en un proyecto, y a lo mejor en el mediano o largo plazo vamos a poder tener un edificio que pueda darle respuesta al asociado con mucha mejor atención. Circunstancialmente estamos aprovechando la Usina, pero la Cooperativa está necesitando de mayor espacio».
Por otro lado, apostó al proyecto de telefonía móvil, al cual calificó como una «gran iniciativa» en la cual «la Cooperativa tiene que ser un engranaje primordial. Nos animamos a pensar que en el aniversario de los cien años vamos a tener los teléfonos celulares cooperativos. Es un desafío de hoy, pero que queremos cumplir a mediano plazo».
«También pensar en que todas las interconectadas puedan tener su red de telecomunicaciones para poder llegar con igualdad de servicios a nuestros asociados de Ataliva Roca, Mauricio Mayer, Lonquimay, Anguil. A lo mejor, en una situación de mayor confluencia entre las cooperativas y el Gobierno provincial podríamos desandar este camino», indicó el dirigente.
Carrascal incluyó como un objetivo a lograr el «mantener la calidad de los servicios», lo cual «no es un tema menor». Finalmente, señaló que «eso es lo que hoy se nos presenta como un desafío importante, sobre todo porque estamos en los inicios del proyecto Empatel, y allí hay depositadas buena parte de las expectativas de lo que van a ser los próximos años».