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Escribano pampeano, becado a España

PROFESIONAL PRESENTO UN TRABAJO SOBRE FIRMA DIGITAL Y SEGURIDAD JURIDICA

El pasado 12 de marzo, el Consejo del Notariado Argentino le hizo llegar al escribano santarroseño Francisco Hotz la notificación que lo convertía en adjudicatario de la beca del Consejo General del Notariado Español. Este es el máximo órgano notarial de España, institución que nuclea al cuerpo de escribanos más moderno y consolidado del mundo.
En diálogo con LA ARENA, el joven notario explicó que la beca se extenderá por cuatro meses, en los que estará realizando “prácticas en escribanías de grandes ciudades y también en pequeños pueblos”.
“Voy a conocer a fondo cómo se conforma el notariado español, el registro de la propiedad y los órganos de justicia. Y, una vez que finalice, debo realizar un trabajo de investigación sobre un tema jurídico determinado”, añadió.

Acceso a la beca.
Consultado sobre cómo fueron los pasos para acceder a la beca, Hotz destacó que existen algunos requisitos como por ejemplo tener menos de 35 años y ser escribano titular o adscripto a un registro. “Esta es una beca a la que se accede por concurso de oposición y antecedentes. Se realiza un trabajo de investigación sobre un tema jurídico que luego es defendido presencialmente en el Consejo Federal del Notariado Argentino, máximo órgano notarial del país. En base a esos parámetros, se resuelve un orden de mérito”, comentó.
El trabajo que lo puso rumbo a España con la beca tuvo que ver con las nuevas tecnologías y el comercio exterior. Investigó sobre la plataforma “Blockchain” y el rol que puede ejercer el escribano en las negociaciones internacionales, como en el proceso de trazabilidad de mercaderías. “Analicé qué es, para qué sirve y para qué no sirve esa plataforma. Y llegué a la conclusión que se trata de una tecnología que vino a consolidar la cuarta revolución industrial, ya que permite garantizar los tres elementos de la seguridad de la información: confidencialidad, disponibilidad e inalterabilidad”. Sin embargo, señaló que “la seguridad informática es una disciplina que no tiene nada que ver con la seguridad jurídica, y ninguna de estas nuevas tecnologías tienen relación con la tarea que desempeñamos los escribanos y/o los abogados”.

Tecnología y seguridad jurídica.
Por otra parte, Hotz puntualizó que el reciente Decreto 182/2019, referido a la “Firma Digital”, dice que “los poderes para trámites de la administración que requieran escritura pública podrán ser realizados mediante la plataforma de Trámites a Distancia (TAD); el caso de los trámites del automotor se podrán realizar mediante firma digital desde julio de este año, y también está el caso del Boleto Inmobiliario Electrónico, que anunció hace algunos días el presidente”.
“Con estas medidas se percibe que la Administración Nacional no tiene claros por lo menos cuatro conceptos fundamentales: en primer lugar que la función del escribano no es sólo redactar el documento de forma legal, eficaz y completa, sino que es un profesional que asesora y garantiza que la persona esté firmando libre de presiones y que sea quien dice ser. Además, analiza la documentación societaria y la vigencia de los cargos. Dicho en otras palabras, la seguridad informática no asesora y no se responsabiliza por nada”, indicó.
“En segundo lugar, los países desarrollados buscan eficiencia y seguridad, por eso delegan en los escribanos muchísimos trámites que actualmente son costosos y burocráticos. En Argentina sucede lo inverso, no sólo se busca judicializar todo, sino que el Estado está asumiendo roles para los que no está preparado, lo que va a traer consecuencias”, añadió.
“En tercer lugar, la función de los escribanos y abogados es plenamente compatible con el documento electrónico y la firma digital, ya que el mundo jurídico busca garantizar ‘qué se firma’ y no ‘cómo se firma’, de manera que el sustrato es totalmente secundario si se garantiza la inalterabilidad de lo firmado. Y por último, la confusión más peligrosa, es considerar al escribano como un intermediario prescindible en el proceso de contratación”, destacó.
Según explicó Hotz, el origen de esta confusión se resume en el intento de copiar el sistema anglosajón (common law), donde no existe un Código Civil, el documento escrito es irrelevante y los escribanos no cumplen ninguna de las funciones de los notarios en nuestro sistema (Notariado Latino), ni siquiera tienen que ser abogados. Sintéticamente, el sistema de common law se usa en muy pocos países, como Estados Unidos, Australia o Nueva Zelanda, y reemplaza la seguridad jurídica preventiva que brindan los escribanos o el asesoramiento de los abogados. Por lo tanto, para los organismos que representan este sistema, como el FMI o el Banco Mundial, el escribano es un obstáculo, porque mediante su intervención no sólo se asesora al ciudadano y se cumple con la ley.
El sistema argentino es actualmente utilizado en 88 países del mundo que conforman la Unión Internacional del Notariado Latino, entre ellos Rusia, Suiza, Alemania, Francia, España, China, Corea del Sur, Austria, Bélgica, Londres (Reino Unido).
Al finalizar, Hotz dijo que para entender por qué se está haciendo lo contrario en nuestro país, “debemos suponer que el gobierno considera que estos países, que están a la vanguardia del progreso y las nuevas tecnologías, están equivocados. De lo contrario, se deben revisar estas medidas y adecuarlas a nuestro sistema jurídico, que es uno de los mejores de Hispanoamérica”.