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«El fallo nos trajo paz»

HIJO DEL "CHUECO" FUENTES HABLO TRAS LA CONDENA

Aldo Horacio «Chueco» Fuentes fue asesinado a fines de enero del año 2018 en la esquina de Neveu y Luther King, en el barrio Congreso de Santa Rosa, mientras dormía y fue golpeado con un hacha en la cabeza por Manuel «Mono» Santillán, que había entrado a robar a su casa y el pasado viernes fue condenado por la Justicia a prisión perpetua.
«Es lo que nosotros queríamos, que se le diera perpetua. En la familia estamos conformes con la condena, pero el dolor siempre está, nos pone contentos que no quedó impune su muerte. Era lo que buscábamos», manifestó Benicio Fuentes, hijo de la víctima, al ser consultado sobre la sentencia condenatoria. «Nos trajo paz el fallo, saber que esta persona no va a salir por lo menos por 35 años de la cárcel».
«Nosotros estamos viviendo un día a día que nos mata, hace 609 días que le quitaron la vida a mi papá y el viernes después de la sentencia nos encontramos con que se terminó esta etapa que nos motivaba para seguir adelante por una condena para esta lacra (por Santillán) que mató a mi viejo», agregó y señaló que fue «chocante» la condena para el otro acusado de encubrimiento.
En su fallo y sobre Alan Barreiro, acusado de encubrimiento por revender la moto robada a Fuentes, el Tribunal de Audiencia de Santa Rosa le otorgó el beneficio de la probation por lo que deberá cumplir con distintos requisitos -fijar domicilio, no consumir drogas o abusar de bebidas alcohólicas- y realizar por cuatro horas semanales y en horario matutino tareas comunitarias en el comedor de Villa Germinal.
«Estaba acusado de encubrir pero supuestamente él no sabía que la moto pertenecía a mi papá, si veíamos que él sabía, nosotros íbamos a zapatear de otra forma con el fallo», dijo Fuentes sobre el beneficio de la suspensión de juicio a prueba para Barreiro, que le compró la moto robada a Santillán y la vendió.

Santillán, «una basura».
«Teníamos miedo que la sentencia quede impune en los primeros meses de la investigación. Era un miedo constante, cuando no se sabía quién era el asesino estábamos sentados en la vereda de la casa de papá, pensando que quizá el homicida nos estaba mirando, era un pensamiento constante: dónde está el que mató a papá y veíamos que no se avanzaba», amplió.
Santillán fue atrapado tiempo después del crimen porque «andaba en la calle diciendo que había matado a mi papá, que le había robado, pero a otra gente le decía que estaba mal y que no podía dormir», señaló Fuentes sobre el hecho que terminó con dos personas con identidad reservada contando lo que decía el homicida en distintos ámbitos. Esa fue la punta para descubrirlo.
Por otro lado, Fuentes destacó el trabajo de Jorge Fernández y el resto de equipos de investigadores «que siempre estuvieron abocados al tema hasta que llegó este dato de Santillán y se hizo un trabajo meticuloso para dar con la detención».
«Para la gente de afuera Fuentes era una persona que estaba durmiendo, después de un día de trabajo con 61 años en el ‘lomo’, se fue a acostar a su casa y cuando logra dormir, viene esta basura para robarle, le pega tres hachazos en la cabeza, le deforma la cabeza y después andaba haciendo ‘carteles’ de eso que había hecho».
Sobre el homicida, amplió: «Este payaso, basura, salió a hacerse el ‘cartel’ que había matado a Fuentes cuando mi viejo estaba durmiendo, no le dio posibilidad de defenderse. Papá nunca se enteró lo que pasó, siguió durmiendo».

Sin consuelo.
«Lo recuerdo con la sonrisa que siempre tenía, siempre estaba presente para todo y para todos. Hijos, nietos, familia. A mí particularmente, llegaba a la casa, lo saludaba y ya sabía si me pasaba algo o no, lo recuerdo como el hombre laburador que fue, esos recuerdos siempre van a estar. Todo el que lo conoció lo quiso, era de caerle bien a la gente. Siempre tenía un dicho, un chiste, para decirte. Estamos orgullosos de quien fue mi viejo. Nos cuesta creer lo que le hicieron con la ganas de vivir que tenía, que le haya pasado algo así… que termine de esta forma es increíble. No encontramos explicación ni consuelo, es durísimo».
Por otro lado, Fuentes manifestó que «nos vamos a quedar tranquilos del todo cuando la sentencia quede firme, porque seguramente ahora van a apelar. Pero este es un primer paso muy importante».