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Esteban Hotz insiste en que no viajaba a alta velocidad

Luego de la suspensión por la pandemia de Covid-19, se reanudó ayer el juicio por homicidio culposo agravado por el número de víctimas y «por conducción antirreglamentaria, negligente e imprudente» con exceso de velocidad, contra el martillero de 31 años, Esteban Hotz.
El acusado, declaró ayer que no sabe «por qué se inventó esa velocidad», y afirmó: «Nunca en mi vida anduve a esa velocidad». La pericia oficial, realizada por el licenciado Pablo Fuentes, indicó que Hotz conducía entre 155 y 174 kilómetros por hora al momento del impacto, en un cruce en el que velocidad máxima permitida en ese momento era de 60 kilómetros por hora -actualmente se agregó un cartel de prohibición de circular a más de 40 kilómetros horarios-, es decir que circulaba a casi el triple de lo legal, y no hubo rastros de frenado. Por otra parte, el perito de la querella, Víctor Irureta, informó que en su cálculo de velocidad, el auto de Hotz iba a 178 kilómetros por hora, con un margen de más/menos el 10 por ciento.
Los jueces Gastón Boulenaz y Andrés Olié estuvieron presentes la audiencia, mientras que la jueza Alejandra Ongaro siguió el desarrolló del juicio en forma remota, por estar dentro del grupo de exceptuados de concurrir a su lugar de trabajo.
Además, participaron la fiscala Cecilia Martiní, los defensores particulares de Hotz, Jorge Gabriel Salamone y Marcelo Steinbauer, y los querellantes particulares José Mario Aguerrido y Juan Eduardo Ravinale.

La declaración.
El imputado aclaró que «no iba a contestar ninguna pregunta ni de mi abogado ni de la querella, salvo que los jueces necesiten que haga alguna aclaración que no tengo ningún problema».
En la declaración a la que se pudo acceder, mediante la oficina de prensa del Ministerio Público Fiscal, Hotz señaló entre sollozos, que «la noche del 24, en Navidad, festejé y brindé con la familia de mi novia, saludé a todos y me fui temprano a descansar a mi casa, con mi novia, con quién convivía, en la calle Mansilla. El 25 me levanté alrededor de las 10, desayuné como siempre, me puse a ordenar mis papeles, y aproximadamente a las 11.15 emprendí viaje a Uriburu, donde tenía un proyecto de reciclado de plástico, en un galpón que me había cedido la Municipalidad. Me habían llegado las máquinas, y las estaba armando, por eso tenía pensado pasar todo el día 25 en ese lugar».
«Cuando voy en la ruta, recuerdo que tenía muy poca nafta en el auto, tenía un cuarto, y no sé si alguien conoce Uriburu, pero tiene una sola estación de servicio, que no abre nunca y yo suponía que no iba a estar abierta. Por ende hice todo mi trayecto despacio, siempre fui despacio, yo no sé la verdad, por qué se inventó, esa velocidad que se inventó, porque yo nunca en mi vida anduve a esa velocidad, nunca».
Además, Hotz dijo: «Me acuerdo que llegando a la localidad de Anguil me pasó un Vento blanco, me acuerdo porque mi mamá tenía un auto similar, también recuerdo que esto lo recordé tiempo después, porque después del accidente para mí se hizo todo muy confuso».
«Recuerdo que antes de la entrada de Anguil, me pasa una Dodge Ram, color gris, que entra a la localidad y yo sigo mi marcha como lo venía haciendo, y a la altura de la estación de INTA es donde diviso adelante mío un auto, que después termina siendo este Peugeot 206, me coloco atrás del auto y yo sigo mi marcha como lo hice siempre. Por un tema de hábito de manejo, veo por el espejo retrovisor, y diviso un auto color gris, chico, que después termina siendo el auto del señor Garzarón».

«No me dio tiempo a nada».
El martillero dijo que «cuando voy llegando a la hora del cruce, el auto este que va adelante mío, se abre a la derecha, yo continúo mi marcha, y me dobla de una. No me dio tiempo absolutamente a nada, y siento un impacto que me tira para el lado izquierdo. Fue todo un segundo. En ese segundo se me pone toda blanca la vista, y automáticamente, como que veo, siento que el auto mío se va para la izquierda y se pone de cola».
«Ahí veo que del otro auto sale despedida una mujer. Mi instinto en el momento fue, lo primero que pensé, fue que se detenga el auto para poder asistir a esa mujer. Cuando se detuvo el auto, me desabroché el cinturón de seguridad, abrí la puerta y quise salir corriendo, pero cuando me paré en la calle, no me caí, pero como que se me cayeron las piernas del dolor que tenía».
Además, el acusado señaló que trató de ir hasta la banquina y «en ese momento llega un señor y una señora, me preguntan si estoy bien, y les digo que sí, que estaba bien, pero que llamen a la ambulancia, que llamen a alguien. Me dicen que me quede tranquilo, que me recueste, así que me recosté, recuerdo que la señora tenía un vestido de verano y me tapaba la cara del sol, porque había un sol tremendo ese día. Yo me quedo acostado en la banquina y un tiempo después viene el señor Garzarón, le pido por favor si puede llamar a mi papá, le disco el teléfono que lo tenía en el bolsillo y se lo doy», declaró.

Todo muy confuso.
«Después fue todo medio muy confuso, porque yo estaba acostado en la banquina y mirando para arriba», aseguró Hotz, y agregó que «recuerdo que vino un oficial de la policía, que me preguntó qué había pasado, si yo estaba conciente, si sabía como me llamaba, donde vivía y le dije que sí, le di todos mis datos».
Finalmente, el acusado dijo que «el policía me preguntó si sabía lo que había pasado, y le dije todo, que venía en la ruta y que un auto se me abrió a la derecha, me giró en ‘U’ y que no pude evitar el accidente. Después viene una ambulancia, y el médico me pregunta si estoy bien, le digo que sí, y me dice que me quede quieto que iba a ver a los otros accidentados. Un rato después vienen, me cargan a una camilla, me suben a la ambulancia y me llevan al Lucio Molas. Eso es lo que me acuerdo del accidente», concluyó.

Hoy los alegatos.
Luego de la declaración del imputado, cuando el tribunal iba a disponer el inicio de los alegatos, Aguerrido solicitó que los jueces vieran de primera mano el estado en que quedó el Peugeot 206. «Si bien existe prueba documental y pericial, la inmediación sería un elemento importante para el tribunal», justificó el querellante. También argumentó que «un perito de la defensa, Aníbal García, emitió su informe sin haber observado los vehículos».
Martiní y Ravinale se adhirieron al pedido, pero Salamone se opuso aduciendo que «no entendía porqué se hizo la petición ahora y que, eventualmente, hasta pudo practicarse durante la cuarentena». Además, dijo que «hay más de 90 fotos. No entiendo. La única razón del pedido es para demorar el debate», subrayó.
No obstante, la Audiencia de Juicio le dio curso al requerimiento. Así fue que Boulenaz, Olié, las partes y personal de la Oficina Judicial concurrieron poco antes del mediodía a la playa judicial, ubicada en el parque industrial, a efectuar dicha diligencia. El tribunal pidió específicamente que «asistiera la menor cantidad de personas posible», y anunció que los alegatos se escucharán hoy, desde las 8.30.

Cuestionaron entrevista a testigo
En la jornada de ayer la fiscalía introdujo otra petición, a partir de una prueba nueva a la que accedió durante el tiempo en que el juicio estuvo suspendido. Si bien no solicitó que la declaración de la testigo de la defensa, Olga Fernández Chaves, sea anulada, sí cuestionó que hubiera dado una entrevista radial en la antesala del tribunal, antes de hablar, «exponiendo el objeto de su testimonio y dando detalles de circunstancias que habían ocurrido previamente».
La fiscala Cecilia Martiní dijo que violó el artículo 324 del Código Procesal Penal, referido a que «antes de declarar, los peritos e intérpretes no se comunicarán entre sí ni con otras personas, ni deberán ver, oír o ser informados de lo que ocurre en la sala de audiencias», por ello ofreció un audio con esas palabras y pidió que se evalúe su validez.
El defensor Salamone volvió a oponerse. «Ella conocía la causa (es licenciada en criminalística) y contó con el legajo fiscal porque así correspondía. Pero ni nosotros le transmitimos ninguna información, ni nada le impidió que hablara por una radio. Sinceramente, no entiendo la posición del Ministerio Público Fiscal», concluyó.

Siniestro e imputación
El siniestro vial, por el que se le imputa a Hotz el homicidio culposo agravado por el número de víctimas, y por conducción antirreglamentaria, negligente e imprudente, con exceso de velocidad de más de 30 kilómetros por hora, ocurrió el 25 de diciembre de 2018. Franco Palacio, a bordo de un Peugeot 206, se dirigía a Colonia Barón y se pasó del cruce por 40 metros, e intentó retomar girando en U, y Hotz, en un Mercedes Benz B 200, lo impactó de lleno en el lateral. El Mercedes se incrustó un metro adentro del Peugeot, provocando la muerte, además del conductor, de Daiana Palacio, Guadalupe Abascal, Isabela Rossotto, Milagros y Gonzalo Palacio.