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«Estela Mauna», la eterna directora

ESCUELA HOGAR N° 176 DE CHACHARRAMENDI

En Chacharramendi viven unos 300 pobladores. Todos se conocen y desde hace un siglo pasan inevitablemente por las aulas de su única escuela. «Algunas familias llevan cuatro generaciones y tenemos alumnos siguiendo el camino de sus bisabuelos» comenta Lila Acevedo, actual vicedirectora a cargo.

La vida del pueblo se mantuvo siempre ligada a su escuela y por eso «los vecinos están siempre prestos para colaborar. Hay un sentido de pertenencia muy grande y se nota en las fiestas, cuando asisten todos». Lila recuerda que cada año en noviembre realizan un encuentro para exhibir los trabajos del año «y se juntan todas las familias en nuestro patio». Y se lamenta, «este año lo vamos a extrañar».

Nació el 3 de abril de 1922 como Escuela N° 221 en un pequeño edificio que todavía sigue en pie y conserva su centenario cartel. El 9 de octubre de 1944 pasó a denominarse Escuela Provincial Nº 176. Alternó épocas de matrícula numerosa con otras de escasos alumnos y hasta permaneció inactiva alguna vez por falta de estudiantes. «Cerraba y cuando volvía a haber alumnos, se reabría» cuenta Lila. Hasta que hace 40 años, el 28 de noviembre de 1980, pasó a ser Escuela Hogar.

Huerta maravillosa

Este año tiene 11 alumnos de nivel inicial, 33 en primaria y 23 en el secundario ruralizado. El establecimiento funciona con docentes del pueblo, como Isabel Lihour que fue alumna y hoy está a cargo de la Secretaría, y de General Acha y Santa Rosa.

Este año volvió a estar cerrada, pero a causa de la pandemia. Fue «un golpe duro». No pudieron desarrollar actividades programadas ni sostener su huerta maravillosa. «Tenemos un huerto espectacular gracias a la colaboración del INTA General Acha que nos aporta semillas y conocimiento».

Pero cultivaron igual. En contexto de virtualidad el docente Carlos Anzorena «desarrolló un proyecto de huertas escolares domésticas: distribuimos semillas en los hogares e hicimos capacitaciones mediante videos y reuniones virtuales. En todas las casas sembraron en el patio, en macetas o en cajones» explica Lila.

Durante 2019 celebró sus 75 años con numerosas actividades y una de ellas fue bautizar la escuela. «Elaboramos un programa y se instalaron urnas para que entre alumnos, ex alumnos, docentes, personal y vecinos propusieran el nombre» recuerda.

Bautismo y homenaje.

La noche del aniversario celebraron en grande con una cena a la que asistieron hasta funcionarios provinciales. Y en el momento previsto pronunciaron el nombre elegido: «Estela Mauna». El pueblo eligió homenajear a una vecina que dedicó toda su vida en la escuela: ingresó como alumna, también fue docente y se jubiló como directora.

Pero aún después de retirarse permanece vinculada. Hoy «preside la cooperadora y todos los días pasa un rato» por el establecimiento. «Estela Mauna» la eterna directora de Chacharramendi, que durante el homenaje pudo hacer un discurso agradeciendo el gesto, aunque se emocionó hasta las lágrimas.