Estudiantes participaron en un simulacro
Desde el Auditorio de la Ciudad Judicial, estudiantes del Colegio Secundario «Tomás Mason» de Santa Rosa participaron ayer miércoles de una experiencia inédita. Se trata del Primer Simulacro Federal de Juicio por Jurados, que si bien se hizo vía zoom con los representantes de otras cuatro provincias, fue con presencialidad de los chicos y chicas santarroseñas, quienes estuvieron acompañados de la profesora Celia Jacob, y la abogada del foro local Vanessa Ranocchia Ongaro en calidad de capacitadora.
Estudiantes santarroseños tomaron parte de la experiencia y debieron cumplir el papel del Ministerio Público Fiscal -el rol de cada grupo se decidió por sorteo-, en un presunto caso de grooming.
Por su parte, los del Colegio San Alfonso de Salta asumieron el rol de la defensa; los de la Escuela 718 de Rada Tilly, Chubut, actuaron como tribunal; y los alumnos del Joaquín V. González de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires dictaron el fallo del jurado popular.
«Educación + Justicia».
La propuesta del encuentro -que terminó siendo virtual- surgió del Consejo de la Magistratura de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires; iniciativa que fue tomada por el Superior Tribunal de Justicia provincial. Cabe señalar que la Justicia pampeana ha venido llevando adelante un programa propio, denominado «Educación + Justicia», con características muy parecidas. El STJ pampeano fue el único alto tribunal que participó, porque las demás provincias lo hicieron por medio de sus respectivos Consejos de la Magistratura.
Colaboraciones.
Obviamente los y las participantes de los distintos distritos recibieron el apoyo de sus profesores, y también de integrantes de sus respectivos foros penales. En el caso de La Pampa la profesora-guía fue Celia Jacob, quien contó con la colaboración de la profesional especialista en derecho penal Vanessa Ranocchia Ongaro.
Pero además cabe destacar la presencia del fiscal Cristian Casais, que se desempeña en la temática de violencia familiar y de género. El funcionario destacó la importancia de la iniciativa diciendo que «suma para que, en algún momento, el juicio por jurado llegue a todo el país».
Antes de iniciar el simulacro usaron también de la palabra Alicia Caruso, una de las organizadoras y responsable del programa «La Justicia y la Escuela», de Buenos Aires; Genoveva Ferrero, del Poder Judicial porteño; Sergio Fabián Vittar, vicepresidente de la Magistratura salteña; y Enrique Maglione, presidente del Consejo de Chubut; y el coordinador técnico, Gonzalo Rúa.
Un caso de grooming.
En el ensayo se consideró un caso de grooming. El imputado era Luciano, un profesor de matemáticas de 26 años; y la víctima Sofía, una menor de edad.
La acusación fiscal dio cuenta que el docente trabaja de tarde en un quiosco y diariamente -de acuerdo al testimonio de la dueña del locutorio– concurría al local entre las 15 y 16.
Desde ese lugar habría contactado a Sofía expresándole que era hermosa y pidiéndole fotos íntimas. Cuando ella se negó a mandarle imágenes sin ropas, él la amenazó con viralizar las fotos y secuestrar a su hermana menor.
Los y las estudiantes de sexto año del Tomás Mason que protagonizaron esta experiencia inédita fueron Luana Marenchino, Florencia Estape y Simón Sapegno, en el papel de fiscales; Milagros Olguín, como víctima; Morena Peralta, como asesora pedagógica; Luciano Falkestein, como perito; y Martina Schneider, Naiara Machado y Fernanda Arosteguichar.
Al cabo del simulacro tanto la docente Celia Jacob, como la abogada Vanessa Ranocchia Ongaro -durante varias semanas capacitó a los alumnos sobre cómo es el trabajo de los fiscales y las fiscales en un juicio-, felicitaron a quienes participaron por el Colegio Tomás Mason por el desenvolvimiento en los distintos papeles que les tocó.
Cámara Gesell.
Entre las pruebas que ofreció el Ministerio Público Fiscal pudo verse el relato de Sofía, en Cámara Gesell, frente a la asesora pedagógica; una copia de los chats entre víctima y victimario, con sus respectivos horarios; el testimonio del perito afirmando que las conversaciones se dieron desde una computadora del locutorio; y las declaraciones de la mamá de la menor, la propietaria del comercio y la docente a la que Sofía le contó por primera vez lo que le había pasado.
Luana Marenchino se encargó del alegato final, y sostuvo que la víctima sintió miedo porque Luciano «la amenazó con viralizar las fotos y, además, secuestrar a su hermanita».
Agregó que «el perito informático confirmó que los mensajes se enviaron «desde el locutorio, de 15 a 17, según declaró la dueña del lugar», por lo que afirmó que el imputado mintió sobre su desconocimiento tecnológico. Tanto el acusado como los testigos de la defensa aseguraron que el hombre no sabía cómo se manejan las redes sociales.
Marenchino alegó que dos testigos -el dueño del quiosco y un docente- participaron del debate «para defender a Luciano».
Dijo: «La declaración de Luciano fue falaz. Es un hombre de 26 años, que vive en un área urbana donde se requiere el uso de la tecnología para comunicarse; es profesor de matemáticas y dice que usa un celular viejo, cuando ya no existen y cuando todo el mundo usa smartphones.
Calificó la conducta del docente imputado de tener una conducta «inmoral y lesiva», y por eso pidió una pena de tres años y seis meses de prisión de cumplimiento efectivo como autor del delito de grooming.
El fallo.
Sobre el final del debate se produjo un instante de incertidumbre. Después que el jurado popular deliberara sobre el caso y los argumentos esgrimidos por las partes, se anunció el veredicto. Lo primero que se escuchó en la Sala Auditorio de la Ciudad Judicial fue la palabra «culpable». Pero pasados unos instantes llegó la rectificación: «no culpable» fue el resultado del juicio.
Cabe señalar que el simulacro se podrá ver en el siguiente espacio: https://youtu.be/L1dMtvRmg0Y.
Chubut, desde 1865.
Fue Enrique Maglione, presidente del Consejo de la Magistratura del Chubut quien sorprendió con un dato que no todos conocen.
Al iniciarse el acto en el que luego se iba a desarrollar el simulacro, reveló que ya en 1865 se hacían juicios por jurados en su provincia. Fue durante la presidencia de Bartolomé Mitre, quien había instruído a su ministro del Interior, Guillermo Rawson, para asegurarse que tres millares de colonos galeses se instalaran en el valle del Chubut. Era la condición que ponían -que se hicieran juicios por jurado- para instalarse en nuestro país.
Rawson negoció la entrega de tierras, pero además que tendrían libertad para mantener su lengua, su religión y sus leyes locales, entre ellos el juicio por jurados.
Así fue que entre 1865 y 1879, y con la anuencia del Gobierno Nacional, los galeses del Chubut juzgaron de esa manera los asuntos penales y civiles superiores a las 5 libras.
No hace mucho, el 3 de diciembre de 2019, el juicio por jurados fue instituido por ley en aquella provincia.
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