Falleció “Cacho” Dal Bianco: reconocido deportista y ex trabajador de La Arena

A la edad de 79 años dejó de existir ayer Luis Omar “Cacho” Dal Bianco, conocidísimo vecino de la ciudad, múltiple deportista y ex trabajador de esta casa.
Cacho fue un singular personaje vinculado desde muy temprana edad al Club Atlético All Boys, donde realizó una diversa gama de deportes, que incluyeron el básquet y las bochas sobre todo, pero no dejó de practicar fútbol y pelota a paleta.
Jovial, conversador, incondicional con sus amigos, por influencia familiar -por la rama paterna- fue fervoroso simpatizante auriazul. Su padre, Primo Dal Bianco, entusiasta colaborador de la entidad de la calle Lagos -vivían a escasos metros de la sede alboyense- le inculcó el amor por esos colores que llevaría en su corazón para siempre, casi como si formara parte del ADN de su personalidad.
“Cacho” tenía la particularidad de una voz inconfundible, con un tono grave que tranquilamente lo podría haber convertido en un locutor de fuste, o en actor de aquellos teleteatros de antaño, y adosaba a eso una característica sonrisa para determinar una persona campechana y amigable.

Hombre de muchos trabajos.
Sólo estudió hasta tercer año bachiller, pero prontamente decidió que lo suyo pasaría por trabajar, y así se desempeñó en diversas tareas. Ingresó al Correo en 1953, primero atendiendo al público, luego en el sector Expedición y más tarde en Contaduría, hasta que después de 40 años se acogió al retiro voluntario.
Fue en mayo de 1971 que ingresó a trabajar en LA ARENA, donde se desempeñó por 32 años. El día que decidió que ya no seguiría se le organizó una despedida, y luego “Cacho” contaría, no sin orgullo, que esa vez “participaron 93 personas, 33 de ellos vendedores del interior y el resto personal del diario en Santa Rosa”.
Pero no sería todo, porque además actuó como “pagador” en el turf los días domingos; y también cobró entradas en los festivales de boxeo de Fortín Roca, desde tiempos de Hugo Daniele a la época de Campanino, Golepa y El Indio Paladino.

El deportista.
Dal Bianco comenzó jugando al fútbol en General San Martín, pero del equipo de la Villa pasó, obviamente, a All Boys.
En el básquet se supo destacar, estuvo 15 años en la primera de All Boys y se dio el gusto de disputar con el seleccionado de La Pampa tres campeonatos argentinos, en Mendoza, Salta y San Juan.
Las bochas fue otra de las disciplinas que lo contaron como protagonista, siempre defendiendo los colores auriazules, aunque también disputó algunos campeonatos argentinos. Y por si le faltaba algo, también alguna vez se sumó a la actividad ciclística, disputando una sucesión de carreras.
Se destacó plenamente en la colombofilia, actividad en la que se prendió en 1950, y tuvo su propio palomar al que llamó “La Esperanza”. Concursó nada menos que en 63 torneos consecutivos, y se impuso en varias oportunidades. Fue una actividad que lo cautivó porque admiraba a las palomas por su increíble sentido de la ubicación -capaces de regresar a su morada aún cuando la suelta se produjera a muchos kilómetros de distancia-, y una de las últimas veces que lo vimos tenía 70 aves a las que Cacho podía identificar una a una, aunque estuvieran en el aire.

Familia y amigos.
Fue un gran conversador, familiero, y dueño de un carácter afectuoso que le generó una enorme cantidad de amigos.
Su familia estaba compuesta por su esposa, Estela Rebesado, con la que llevaban casi 60 años juntos; sus hijos Silvina, Jorge y Gonzalo; su yerno Carlos, sus nueras Virginia y Carolina, y sus amados nietos.
Tuvo una vida intensa, enriquecida en distintos quehaceres, y rodeado siempre del amor de su familia. En los últimos tiempos su salud se había resquebrajado, y su deceso se produjo ayer por la mañana en un establecimiento donde se encontraba internado después de una intervención quirúrgica. Hoy a las 9 el cuerpo de “Cacho” Dal Bianco será trasladado al cementerio local.