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Falleció Francisco Pérez

Fue uno de esos personajes al que todos, o casi, conocen en Santa Rosa, o al menos oyeron hablar de él. Zapatero remendón, portero de boliches, muy amigo de sus amigos, ese fue Francisco Pérez, para todos, simplemente: Francisco. Tenía 89 años (estaba próximo a cumplir los 90 el 30 de octubre).
Fue una persona sumamente conocida. Tuvo su taller de arreglo de zapatos en la esquina de Chaco y Libertad, hasta que le adjudicaron su casa en la Antártida Argentina y Bonnet del Barrio San Cayetano, dónde también armó su taller.
Nació en la zona de Miguel Riglos, aunque sus primeros años los vivió en el campo, de muy niño se instaló en ese pueblo al que quiso entrañablemente. Era hijo de Damián Pérez y Victoriana Argüello, y compartió una familia en la que eran siete hermanos más: Clara, Héctor, Elsa, Dora, Norma, Diego Alberto y Pirucha.
Hincha fanático de River, y de All Boys, con una niñez a la que definía «como la de todos los chicos de esa época, mis viejos me mimaban mucho, jugábamos a la bolita, a la pelota en la calle, y al carnaval como se jugaba antes, entre todos los vecinos, con baldazos de agua y corriendo durante horas».
También era un fanático del automovilismo, «era hincha del ‘Aguilucho’ Oscar Alfredo Galvez, entre nosotros seguí mucho a Antonio González en la Limitada 27. Me gustaban mucho los fierros», recordó Francisco en una entrevista con este diario hace 11 años.

Hombre de la noche.
Pero hay un dato que ubicaba a Francisco como un hombre conocido, y fue su vinculación con la noche. En esa entrevista aseguró: «Me gusta la noche», aunque ya en ese momento salía bastante poco. Y recordó que haber trabajado «en varios boliches muy conocidos, como Crazy, uno que hubo en el cine Marconi, algún tiempito en Pavarotti y cuatro años en uno de Bahía Blanca, con el Lalo Fumagalli». Era una suerte de «Public Relations», pero además un severo cancerbero de los intereses de los propietarios, porque Francisco se ubicaba en la entrada y no había mejor control de lo que se recaudaba. «La verdad es que tenían mucha confianza en mi, y eso es muy lindo. Me gustaba estar en el boliche y conversar con la gente, tomarme un whisky, pero nada del berreta, del bueno, eso sí, pero jamás me emborraché… todo en su justa medida».
Justamente «Lalo» Fumagalli, fue uno de sus grandes amigos que ayer lo recordó en redes sociales al dar la triste noticia. En ese ámbito, fueron incontables las muestras de cariño, y afectuosos recuerdos.