Financieras cobran hasta 70% de interés a comerciantes

CONTRA LAS CUERDAS

La turbulencia financiera de junio interrumpió la forma en que comercios y servicios financiaban ventas y cobranzas mediante la venta de cheques diferidos. En conflicto con el sistema bancario, muchos caen en las financieras. El riesgo de un quiebre en la cadena de pagos.
JUAN JOSE REYES
Las empresas de comercio y servicios sufrieron la turbulencia financiera de junio. La mecánica de financiar ventas y cobranzas a través de la venta de cheques diferidos sufrió un quiebre. En momentos de venderlos para pagar sueldos e impuestos, se encuentran en una encrucijada: la tasa de descuento es del 70% nominal anual.
Con ventas bajas, costos altos y clientes remolones para cancelar facturas hacen un combo que los lleva a canjear valores para bajar el descubierto bancario. ¿Cuánto cobran por canjear un cheque de 30 mil pesos a 30 días? Una locura: casi 6% mensual.
Si bien el cliente no tiene problemas para liberar este medio de pago porque su respaldo son los principales bancos en la región, por la suba del dólar el inconveniente sí lo tienen para poder cambiarlos cuando lo reciben de sus clientes de localidades más pequeñas.
Las altas tasas de interés que hoy propone el mercado local para descuento de unidades o paquetes de cheques le ha quitado al sector de servicios el principal medio de liquidez de corto plazo y ha frenado la rueda comercial.
Con quitas que llegan hasta el 70% nominal anual (TNA) en los montos de los cheques -casi el doble que en abril-, la operatoria de descuentos de los valores de pago diferido dejó de ser una alternativa para convertirse en una pesadilla. Todo ello en un escenario que plantea una encrucijada en la cual solo hay dos caminos al final del túnel, pero con elevados costos.
La primera es aceptar esas tasas a cambio de liquidez y trabajar a pérdida y la otra interrumpir el uso del mecanismo, con los riesgos que genera en el ritmo de actividad y en la cadena de pagos, tanto en Santa Rosa como en General Pico.

Peaje alto.
En épocas de vacas flacas, ventas bajas, tasas de interés por las nubes, cadena de pagos al límite y descubiertos bancarios “al rojo vivo”, hacerse de dinero cash es una odisea difícil y cara. El descuento de cheque o “peaje”, herramienta financiera utilizada por el comercio le otorga inyección de liquidez. Tal operatoria se la conoce como giro de cheques y, básicamente implica entregar al cobro documentos diferidos antes de que llegue la fecha indicada en el título a cambio de que nos adelanten el efectivo.
Cautela y preocupación son palabras que resumen el ánimo de comercios y servicios, amén de costos altos, dólar por el ascensor y cierre de establecimientos. Si hasta aquí quienes capearon lo peor de la turbulencia cambiaria lo que viene tendría un mejor futuro, pero lo recomendable es reacomodarse a las condiciones más restrictivas en la oferta y en el costo del dinero.
Pero mientras la mano férrea del BCRA mantenga la tasa de referencia de la política monetaria al 47% (Lebac) y los bancos de primera den tasas por plazos fijos del 35% TNA es complicado.
Si bien se ha frenado la corrida cambiaria con el acuerdo del FMI y pase a mercado emergente, el efecto derrame sobre el costo del financiamiento comercial se hará sentir en el acotado mercado pampeano.
Se constató en el abanico de financieras (18 en Santa Rosa y 12 en General Pico), la mayoría prestadores y captadores de dinero por fuera del control del BCRA, cuyo negocio hoy es descontar cheques a tasas que comienza en 58 y terminan en 70 por ciento.
Si se trata de documentos librados por empresas de punta, la financiera cobrará menor tasa, por la mayor seguridad que ofrece. Ese cargo irá subiendo si éste proviene de una pequeño negocio, un polirubro o un individuo, dependiendo de la calidad crediticia.
Pero a esas exorbitantes tasas se agregan comisiones y costos administrativos que la elevan 2 o 3 puntos porcentuales al Costo Financiero Total (CFT). Claro está que en la medida en que sube el riesgo, lógicamente aumenta la tasa. Muchos comerciantes que no califican en los bancos de primera línea y deben operan con sus clientes con cheques a 90 o más días y se ven obligados a acudir a ellas para poder venderlos y para ello convalidar esas tasas.

Cóctel explosivo.
La suba del dólar en junio y el posterior traslado a precios de insumos ya no llega en cuentagotas y pone en una encrucijada a los pequeños empresarios pampeanos cuyos proveedores son importantes firmas de las ciudades de Buenos Aires, Bahía Blanca o Río Cuarto y buena parte de sus clientes provienen de localidades más pequeñas de la provincia.
A ese panorama, con esas tasas de descuento, hay que agregarle que hay un consumo interno que no se recupera y la suba de tarifas de servicios que deben afrontar es cada día más alta. Los comerciantes, en la desesperación de la caída del mercado interno, lo que hacen es llamar a un cliente para venderle y darles plazos a pagar a 60, 90 o 120 días para tener los cheques, y después irremediablemente buena parte de ellos termina en las “cuevas” a vender cheques para poder pagar sueldos o el IVA.
El problema es que al reducirse el mercado, la rentabilidad se achica más ante la imposibilidad de trasladar a precios el aumento de los costos. Esa pérdida de rentabilidad es una derivación de la suba de tasas porque los márgenes son estrechos y los plazos a sus clientes son largos para sostener las ventas. Además el proveedor que les vende tiene poder de decisión en cuanto a la forma en que hay que pagarles.

Apoyo al que califica.
La mayoría de los comercios y servicios urbanos en la provincia, amén de enojarse con los bancos de la zona por no ayudarlos con tasa altas pero preferenciales del orden del 50% en las tasas de descuento, no tiene otra alternativa que venderlos en las financieras. Se admite que el nivel de tasas será más alto aún, pero la incertidumbre ya muestra rangos incompatibles con la actividad productiva.
En algunos casos, los descuentos de documentos y acuerdos en cuenta corriente de grandes comercios (adelantos transitorios o descubiertos) llegan al 5,83 por ciento mensual cuando los bancos pagan tasas de interés a sus ahorristas al 2,88%. El problema es que si el costo del dinero sigue en estos niveles, la actividad se frenará en forma brusca.
En esta coyuntura, el BLP salió a apoyar con tasas preferenciales para el pago de gravámenes y aguinaldo pero solo a los que califican para la entidad financiera mixta.
La situación es preocupante para aquellos que no entran en ese universo por un posible corte en la cadena de pagos. Eso, por ahora, no ha sucedido, pues el sector agrícola con la maxidevaluación sigue manejando precios y plazos de pago.