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La nueva pasión de Estergidio

«La clave es no parar nunca», repite una y otra vez Estergidio Pérez al dar a conocer su ‘fórmula mágica’. A los 70 años aún exhibe esa calidad y exquisitez que lo convirtieron en uno de los grandes de nuestro fútbol; cualidades ahora revitalizadas por un deporte que conoció de grande y que lo atrapó: el footgolf.
«No sabe como extrañaba esto», dice Gidio -sin tutear a su interlocutor (casi treinta años menor) y con esa tonada tucumana que nunca perdió pese a que está en La Pampa desde hace casi cuatro décadas-, mientras levanta los brazos y los abre para mostrar los links del Golf Jockey Club Santa Rosa, donde desde hace ya largos meses camina casi diariamente pateando una pelota con su categoría habitual.
«No puedo creer que estemos acá de nuevo; se hizo interminable», asegura con una sonrisa el ex defensor, que durante la cuarentena se vio obligado a interrumpir su receta de «no parar nunca» para mantenerse en forma. «A esta edad, si dejás un tiempo se complica para volver», agrega el ex defensor, que desde que dejó la práctica profesional del fútbol siguió destacándose cada fin de semana en los torneos de veteranos.
Se ajusta los cordones de sus zapatillas, se levanta las medias, se acomoda el tapaboca y toma una corta carrera para volver a patear después de tres meses. La categoría está intacta. Estergidio vuelve a sonreír.

Un crack.
El mayor de los Pérez -su hermano Julio también la rompía- fue un crack del fútbol pampeano. Llegó siendo grande de edad y se retiró como un grande en todo sentido, dejando una huella por un juego virtuoso y vistoso que asombraba a propios y extraños.
Defensor de galera y bastón, Estergidio sobresalía por sus amagues, tacos, gambetas y sombreros, mostrando una capacidad notable para manejar los tiempos y los espacios a la hora de cubrir o quitar una pelota. En momentos y lugares en los que los ‘comunes’ recurren a una falta o a un pelotazo, Gidio salía jugando, con la cabeza levantada y buscando al compañero mejor ubicado.
«Siempre mantuve mis convicciones para jugar, aunque me arriesgara a perder la pelota», asegura el marcador oriundo de Tucumán, que llegó a La Pampa para jugar en el Racing-Tavella de Eduardo Castex en 1982, cuando ya tenía 31 años y había jugado en su provincia natal.
En la temporada siguiente se sumó a un All Boys al que terminó de darle brillo, logrando un bicampeonato en la Liga Cultural de fútbol, y posteriormente integró el grupo de grandes futbolistas de la época que armaron el recordado Banco Pampa, equipo con el que también ganó el título culturalista de 1986. El retiro, a los 40 años, se dio donde había comenzado su travesía pampeana, en Racing Club de Eduardo Castex.
Pero Gidio nunca dejó de jugar. Sin traicionar sus formas, privilegiando la calidad y el buen trato de pelota, trasladó su categoría a los torneos de veteranos, donde se cansó de ‘descaderar’ rivales durante tres décadas más.

Otra pasión.
«No sabe las ganas que tenía de jugar», insiste Estergidio, feliz, mientras camina en busca de su pelota, pensando en cómo hará para arrimarla al hoyo 9 sorteando una lomada que le impide patear con su mejor perfil. Mide la distancia a ojo, se para del lado derecho del balón y lo acaricia con la zurda, imprimiéndole un efecto que le permite rodear la elevación y lo conduce directamente al lugar apuntado. El esférico rebota suavemente en la bandera y cae dentro del hoyo, manso.
«Hubo un tiempo en el que estuve lesionado, y como no podía patear con la derecha aprendí a patear con la izquierda», aclara al paso, evidenciando su categoría y mientras apoya una rodilla en el césped para alcanzar la pelota, que lo espera allá abajo. «Cada vez más lejos», se ríe.
«El footgolf es una sensación única e inigualable», resume Pérez para graficar lo que este deporte despertó en su vida, que en lo deportivo había estado vinculada casi exclusivamente al fútbol. «Una vez, cuando vino Ayala (El Ratón, ex Selección Argentina y hoy referente del footgolf), me invitó Luis Cora (también ex futbolista local) a venir a jugar y me encantó», agrega Estergidio, que luego se sumó a un grupo con el que va a jugar periódicamente. Y no paró más.
«Hoy al fútbol un poco lo dejé; ya me cansé de algunas cosas. Pero a esto lo extrañaba durante la cuarentena», confía el ex defensor, que camino a los 71 busca seguir mejorando, a tal punto de analizar alternativas con su pegada y hacerse de una pelota de las que usan los profesionales.
«Lo que más me atrapa del footgolf es que uno juega contra uno mismo y contra la cancha», revela, en una sentencia que manifiestan recurrentemente quienes gozan de esa atracción única del golf. «Uno juega un día y queda enganchado para venir al día siguiente. Si fuera por mí, vengo todos los días», añade Gidio, jubilado del Banco de La Pampa.
«Ya soy más pampeano que tucumano», confió hace unos años -en una nota con LA ARENA- el crack que llegó para inscribir su nombre en los libros de la historia del fútbol local. Hoy, con su vitalidad intacta y su pasión renovada, puede decir que ya es «más footgolfista que futbolista».

Responsabilidad.
En medio del regreso paulatino a la actividad en todo el país, la Asociación Argentina de Footgolf, a través de su presidente Javier De Ancizar, pidió «responsabilidad» a cada uno de los jugadores a través de un comunicado, destacando que es un deporte que pregona valores como «la integridad, la honestidad y el respeto» de quienes lo practican. «Así como son ellos mismos quienes llevan el control de su propio juego, invito a que sean ellos mismos quienes lideren con el ejemplo para que se cumpla y se haga cumplir con todo lo estipulado en el protocolo», solicitó.

Para los que extrañan la pelota.
En medio de la salida transitoria de la pandemia de coronavirus, que alejó a los futboleros de las canchas desde hace más de tres meses, el footgolf se presenta hoy como una opción para aquellos que extrañan patear una pelota. «Es una actividad atrapante», describió Estergidio Pérez, como para invitar a sumarse a jugadores y ex jugadores de fútbol.
Mezcla de golf y fútbol, este deporte que crece en todo el mundo vuelve a ver acción en La Pampa desde esta semana, tanto en las canchas del Golf Jockey Club Santa Rosa como en la de Macachín, donde hay un numeroso grupo de jugadores que, al igual que los capitalinos, participan activamente de los torneos locales, regionales y nacionales.
Cumpliendo los protocolos establecidos por el Gobierno provincial para el regreso de la actividad, y con turnos previamente acordados, varios footgolfistas se acercaron ayer al golf santarroseño, donde cualquiera que quiera comenzar a practicar la disciplina puede acercarse para solicitar información (también pueden hacerlo comunicándose al 2954-309944) y, así, dar el puntapié inicial.