Inicio La Pampa Fue a estudiar y quedó recluida

Fue a estudiar y quedó recluida

UNA JOVEN PAMPEANA EN MURCIA

Mariela Lis Ambrosino es una joven pampeana oriunda de Embajador Martini que desde fines de febrero está viviendo en España, primero en la ciudad de Murcia y ahora en una zona rural cercana a Bullas. La joven fue a hacer una pasantía de tres meses en el marco de una investigación científica pero se encontró con la cuarentena del coronavirus y ahora está recluida en una casa de campo donde disfruta de la vida al aire libre mientras hace todo lo que puede a través de su computadora y vía internet.
Licenciada en Ciencias Biológicas de la Facultad de Ciencias Exactas y Naturales de la Universidad Nacional de La Pampa, y con un doctorado en la Universidad Nacional del Sur, en Bahía Blanca, Mariela Lis Ambrosino forma parte de un grupo de investigación que estudia los procesos de arbustización en las zonas semiáridas, y su efecto sobre los hongos formadores de micorrizas arbusculares.
Fue en ese contexto que se enteró de un proyecto en marcha en el Centro de Edafología y Biología Aplicada del Segura, conocido por sus siglas CEBAS, en la ciudad de Murcia, un instituto dependiente del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) -una suerte de Conicet español-, que le permitiría avanzar en su investigación.
«Leyendo trabajos científicos sobre el tema, conocí al doctor José Ignacio Querejeta, que está trabajando en un proyecto sobre cambio climático en zonas semiáridas», contó la joven. Tras ponerse en contacto con el investigador, acordaron su participación en el proyecto.

Casa de campo.
La joven llegó a Madrid el 29 de febrero y de inmediato se trasladó a Murcia. Transcurrió la primera semana de adaptación y a la segunda semana, cuando ya se había incorporado al grupo de trabajo del CEBAS, empezaron a conocerse los casos de coronavirus en Madrid, con su crecimiento explosivo. Para mediados de marzo la situación era tan grave que el 14 de marzo el gobierno decretó la cuarentena obligatoria.
A solo una semana de empezar su pasantía, la joven pampeana debió dejar todo, recluirse primero en un domicilio particular y luego en una casa de campo de la familia que la hospeda cerca de una pequeña ciudad del interior.
«Nos dijeron que teníamos que seguir trabajando desde nuestras casas y que solo podrían ir al Centro quienes desarrollen su actividad investigadora en el campo del COVID-19, tuvieran animales a cargo o no pudieran postergar su trabajo», contó la joven en una comunicación telefónica con LA ARENA. La casa de campo se encuentra cerca de Bullas, un pueblo del interior murciano de unos 11.000 habitantes.
Desde entonces, Mariela disfruta de la vida al aire libre, en un entorno serrano y de un clima bastante parecido al pampeano, y destina gran parte del día a avanzar con su trabajo desde la computadora. Allí convive con Irene Carreño, cuñada del investigador con el cual vino a realizar la pasantía, y su hija, también llamada Irene, de 7 años.
«Es un lugar montañoso, con bosques de pinos, una región semiárida, y un clima bastante frío», contó. Si bien en el hemisferio norte ya empezó la primavera, el clima aún no lo ha reflejado.

Proyecto de investigación.
«Yo trabajo en microbiología de suelos, por eso mi tarea era ir al campo a tomar muestras de sus ensayos, identificar los hongos formadores de micorrizas arbusculares asociados a diferentes especies arbustivas autóctonas de Sorbas (Almería), y determinar el rol que cumplen mitigando o agravando la vulnerabilidad de estas especies al cambio climático».
Estos hongos realizan asociaciones simbióticas denominadas micorrizas arbusculares con muchas especies vegetales. «El simbionte fúngico, entre otras cosas, permite que la planta pueda acceder y lograr una mayor absorción de nutrientes, y la planta le provee azúcares», detalló la joven investigadora. «Pero así como esa asociación es benéfica, si cambian las condiciones ambientales, los costos y beneficios para ambos podrían modificarse».
Esta asociación es «bastante común», es decir, que se produce en una gran cantidad de especies vegetales y de hecho, según aporta la Paleontología, fue una de las que posibilitó que las plantas conquisten el medio terrestre.
El problema, explicó, «es no pudimos realizar el viaje al campo para poder tomar las muestras de suelo y comenzar con los estudios», etapa que no ha podido cumplir debido a lo rápido que se sucedieron los hechos.

Solo esperar.
Ante la gravedad de la pandemia, el gobierno español ha tomado medidas muy rigurosas para intentar frenar la propagación del virus. «En la calle solo se puede ir al súper y a las farmacias, y solo se puede circular de a una persona, no más», relató.
«La Comunidad de Murcia es una de las últimas en las que se ha manifestado el virus, así que estamos un poco mejor», comentó. Aún así ya hay más de 1.000 casos confirmados. La más afectada, lejos, es la ciudad de Madrid.
En el poco tiempo que pudo estar con el equipo de investigación del doctor Querejeta, Mariela se sintió «realmente muy bien», contó. «Es un lindo grupo de trabajo, con quienes podré aprender muchísimo. Ignacio y los investigadores del CEBAS son muy amables y muy predispuestos a trabajar con personas de otros países. Se nota que están muy acostumbrados a recibir personas del exterior».
La extensión de la beca era, originalmente, de tres meses, con fecha de regreso para el 28 de mayo. «Estamos en continuo contacto con la embajada argentina en Madrid. Me comuniqué con la Cancillería y me aconsejaron que esperara, porque moverme hasta Madrid ahora es un riesgo para mi salud».
En España la cuarentena regirá hasta el 12 de abril, pero ya se habla de que se extenderá hasta fines de mes. «Vamos a esperar al 12 de abril para ver cómo seguimos».

Un dejo de tristeza.
Por momentos a Mariela le inunda la tristeza de saber que deberá volver al país prácticamente sin haber empezado el trabajo que vino a hacer. «No pudimos concretar la beca, pero es cierto que nadie se esperaba que esto pudiera suceder», reflexionó.
«Uno siente mucha pena y le da lástima por todo el esfuerzo realizado para poder viajar, los trámites de las becas y las ayudas que se lograron». En este punto, no dejó de agradecer el fuerte apoyo recibido de parte de la Facultad de Ciencias Exactas y Naturales, la Universidad Nacional de La Pampa y el gobierno provincial.
Mientras el panorama se clarifica, Mariela aprovecha para hacer todo lo que las plataformas virtuales le pueden permitir: análisis de datos, revisión de resultados, lectura, avances con proyectos atrasados. «Todo lo que sería teletrabajo», precisó.