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Furia y caos en la Ruta 35

Horas dramáticas se vivieron anoche, cuando un policía de Bernasconi se atrincheró, con el arma reglamentaria, en un Renault Kwid durante más de una hora en la ruta 35. Presuntamente venía a Santa Rosa para atentar contra los jefes de Policía.
El hecho ocurrió anoche, cuando el cabo primero fue notificado de un acto administrativo. Al enterarse, le agarró «una crisis de nervios», se subió a su vehículo particular y partió desde Bernasconi, donde estaba prestando servicio.
Según pudo saber este diario de fuentes policiales, se intentó detenerlo en el puesto caminero de Padre Buodo y en el de Ataliva Roca, aunque sin éxito. En paralelo, se alertó sobre la situación, por lo que se dispuso en Santa Rosa un operativo cerrojo.
Pasadas las 22, lo detuvieron sobre la Ruta 35, a metros del Bajo Giuliani. Rápidamente, se dispuso de un amplio operativo y se le dio intervención inmediata al Equipo de Abordaje ante Incidentes Críticos (Edaic). A su vez, se hizo presente el fiscal Oscar Cazenave. Luego de negociar por más de una hora, cerca de la medianoche se entregó.

Matar a los jefes.
La hipótesis que se manejó en primer momento es que venía a Santa Rosa para matar a los jefes de la Policía. «Lo que habría manifestado es que venía a buscar a los jefes, por eso se lo intentó interceptar», señalaron.
Esto se debería a una presunta «disconformidad de cómo se resolvió el sumario administrativo por una enfermedad psicológica». En la resolución, firmada por el jefe de Policía, se había considerado que «no tenía relación con el servicio». Por estos motivos, habría reaccionado así el efectivo.

Trasladado.
Por su parte, fuentes judiciales informaron que el efectivo «estaba con una crisis de angustia «, y que el arma y la ropa que tenía era la reglamentaria, porque al momento de salir «estaba trabajando».
De todas maneras, aclararon que «no había un destinatario concreto de las amenazas. Cuando lo interceptan, él dice que salgan, que tenía el arma. En ningún momento la desenfundó ni apuntó, siempre estuvo sentado adentro del auto», aseguraron.
Cuando llegó el fiscal, «ya había cesado su actitud». En ese momento, se bajó del auto y entregó el arma.
A su vez, indicaron que se le garantizó que iba a ser recibido por «alguien encargado de la parte administrativa del Ministerio de Seguridad» y luego fue trasladado a Servicios Sociales de la Policía para su contención. Según indicaron, no se ordenó su detención.