Inicio La Pampa Garantía de festejo

Garantía de festejo

Paula Torres se dedica a que cada detalle de una fiesta o reunión salga impecable. Es organizadora de eventos y su emprendimiento trabaja con celebraciones familiares íntimas o con eventos corporativos de hasta 900 personas.
«Una vez una quinceañera quería llegar a la fiesta en un helicóptero.
Era más caro eso que toda la fiesta junta. Hablé con ella y la familia para explicarles que no era recomendable: había que alquilar un helicóptero en otro lado porque acá no hay, con el viento de las hélices se iba a volar todo. Y realmente costaba una fortuna». De eso también se encarga Paula Torres, de orientar, aconsejar, explicar qué es lo mejor para que ese momento sea justamente lo que es, único e irrepetible.
«Vos en esto no te podés equivocar, no vas a tener otro casamiento, otro cumple de 15, otro aniversario. Es ese día y nada más, entonces lo mejor que podemos hacer es que después de que pasa, se convierta en un gran recuerdo. Es una inversión contratar a una organizadora de eventos porque te garantiza que va a salir todo correcto. Atrás de la organización de una fiesta o evento pasan un montón de cosas, pero la gente no se da cuenta porque de eso se encarga una; te hacés cargo de cada detalle».
Paula Torres tiene 44 años y nació en Victorica. Vivió parte de su adolescencia en Salta y volvió a su pueblo para terminar el secundario antes de emigrar a Córdoba a estudiar Administración Hotelera y Organización de Eventos, la especialidad que desde 2016 ejerce con su propio emprendimiento santarroseño.
«Cuando terminé de estudiar me vine con mi hija y trabajaba con una consultora organizando jornadas y capacitaciones empresariales. Después entré a un hotel y me encargaba de los eventos, y allí conocí a mucha gente». A Paula le tocó atravesar la conocida «crisis de los 40» y en ese momento se replanteó todo. Mirar atrás para saber hacia dónde ir hacia delante.
«Renuncié a mi trabajo y mucha gente quería que le haga los eventos. Yo había tenido una empresa de catering, así que con ese combo arranqué en diciembre de 2016 y por suerte la gente empezó a llamar: a quienes les había organizado la boda, o un aniversario o un evento. Y me conocían y luego me recomendaban y así fui recibiendo las ofertas de trabajo».
Organizar una reunión requiere pensar en muchos detalles, por eso Paula ya espera a sus clientes con toda la batería de propuestas según las posibilidades.
«Mucha gente que llega acá para organizar su fiesta no tiene idea de lo que quiere, así que ahí nos sentamos a charlar. Primero hay que ver tu presupuesto y, a partir de ahí, adecuarlo al evento. Yo me encargo de buscar la locación donde se va a hacer, el catering, el disc jockey, las luces, todo lo que implica la fiesta. Por eso no es un gasto contratar a un organizador, porque vos podés tener lo mejor de cada cosa, pero si no está bien canalizado es probable que no salga bien. Si no están coordinados la cosa no va a funcionar por más que el disc jockey, el fotógrafo o el catering sean un fenómeno. He visto a padres cansados, estresados, corriendo para todos lados y sin poder disfrutar. Hay fiestas donde se hacen unos baches terribles y eso es feo, después lo lamentás».

Corporativos.
Si alguien pidió llegar en un helicóptero también hubo quien quería ingresar al salón montada en un caballo. Por capricho o extravagancia, una organizadora de eventos está preparada para escuchar lo que sea. Lo importante será encarrilar las intenciones hacia la mejor opción. Y las opciones que maneja Paula no son solo familiares sino también otro tipo de demandas, como las empresariales o corporativas.
«Durante este año estoy haciendo un trabajo muy lindo: el Banco Pampa cumple 60 años y me contrataron en febrero para toda la serie de eventos que hacen, como celebraciones, aperturas de sucursales, encuentros internos para los empleados. También armé la ambientación para la Fundación del Banco cuando hicieron una degustación de vinos pampeanos. Son trabajos que te estimulan a hacer cosas nuevas», contó Paula, que en poco tiempo afrontará su mayor desafío: una cena para 900 personas en un evento corporativo que se hará en la provincia.
La emprendedora no solo trabaja en Santa Rosa sino que recibe llamados desde distintos lugares de La Pampa. Tiene experiencia en eventos al aire libre («lo que más me gusta es cuando se hacen casamientos o reuniones en un campo») y se actualiza acorde a los cambios sociales y culturales. Con una especialización en bodas igualitarias, ha preparado fiestas en las que una quinceañera, por ejemplo, pidió que todo el menú sea vegetariano y que la música mayormente sea K-Pop, de las bandas adolescentes de Corea del Sur que son furor mundial.
«Hace poco tuvimos un casamiento en un campo en Ataliva Roca, de Verónica Bianco. Ella no tenía nada previsto, solo quería que fuera en el campo, y no sabíamos si era factible. Teníamos poco tiempo y el jueves y viernes anterior hubo un viento terrible que no nos dejó hacer nada, así que el mismo sábado arrancamos a las 4 de la madrugada y, alumbrando con las luces de los autos, fuimos armando todo. El clima puede convertirse en el peor enemigo porque es algo que no podés manejar, por eso hay que estar preparada».

Flores.
Torres tiene la ayuda de su pareja, Pablo, y colaboradoras permanentes. Y su búsqueda siempre es abrir el juego a la red de emprendedores pampeanos que se vinculan a la organización de eventos. Y esa red le permitió a Paula poner en marcha otro emprendimiento, «Decilo con flores».
«Cuando empecé a trabajar en Córdoba en el mundo de los eventos, siempre me quedaban las flores, así que las regalaba o llenaba mi casa. Así nació la idea de armar algo comercial. Desde hace un año puse en marcha ‘Decilo con flores’ y es un boom. Tengo casi 40 clientas semanales para que les arme las vidrieras y otras a las que cada 15 días les llevo las flores a su casa, además de ramos de entrega. Así, casi sin querer, surgió y me armé mi carrito con el que voy a las ferias de emprendedores como Pasionaria o Random. Es algo que me encanta y que la verdad funciona muy bien», sonríe Paula, a quien se puede encontrar en redes sociales y allí mirar lo que es su trabajo, el de garantizar que al final, cuando la fiesta termina y las luces se apagan, todos sonrían.