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General Pico: condenan a una banda de estafadores

EL AUTOR INTELECTUAL OPERABA DESDE UNA CARCEL DE CORDOBA

El juez de audiencia de juicio, Marcelo Pagano, condenó ayer una red delictiva que operaba desde una cárcel de la provincia de Córdoba, y que estafó a un vecino piquense en una suma cercana a los 4 millones de pesos. El magistrado, en un acuerdo de juicio abreviado, sentenció a Ricardo Humberto Arias, un recluso de la unidad carcelaria de Cruz del Eje (Córdoba) por el delito de «estafa».
Le impuso una pena de un año y tres meses de prisión, y se la unificó con los dos años y siete meses de prisión que le restaban cumplir de una condena anterior, que le fuera impuesta por la Cámara Undécima en lo Criminal y Correccional de la ciudad de Córdoba, en 2015, por el delito de «robo calificado por el uso de arma de fuego y portación ilegal de arma de fuego de guerra», componiendo la pena única de cuatro años de prisión, con expresa declaración de reincidencia.
El juez también sentenció a Angélica Beatriz Lucía Arias y Agustín del Milagro Arias, sobrinos del primer imputado, a la pena de tres años de prisión en suspenso. También, les fijó reglas de conducta por el plazo de dos años. Estos últimos dos fueron detenidos en febrero de este año, luego que la Brigada de Investigaciones, a cargo de la comisario Vanina Fileni, identificara la línea telefónica desde la que habían llamado al productor piquense.
El acuerdo lo firmaron el fiscal general Armando Agüero, los defensores oficiales Walter Vaccaro y Guillermo Costantino, y los propios imputados. El damnificado aceptó los términos del acuerdo entre las partes.

Piquense damnificado.
El hecho investigado ocurrió el 16 de noviembre del año anterior, cuando Ricardo Humberto Arias, desde su lugar de detención, llamó por teléfono a un vecino piquense, haciéndose pasar por representante de una empresa de telefonía celular. Le manifestó que había sido premiado por la compañía con la entrega de un teléfono nuevo de alta gama y de la suma de 20 mil pesos. Sin embargo, le pidió que se dirigiera al cajero para «habilitar» la operación, y el damnificado cayó en el engaño, al brindar sus datos bancarios, como las claves del Home Banking y el Token.
En poco tiempo, la víctima piquense sufrió la sustracción de una suma de 3,9 millones de pesos, que se hizo efectiva a través de catorce transferencias a ocho cuentas distintas. Estas maniobras las llevaron adelante, desde el exterior del penal, los sobrinos de Arias, quienes extrajeron el dinero y lo usaron en su beneficio, dándole su parte a su tío. Es decir que brindaron el apoyo externo que requirió el estafador para engañar al vecino de esta ciudad.
Al momento de analizar los pedidos de penas en el acuerdo de juicio abreviado, el juez, respecto de Ricardo Arias, consideró como elemento atenuante, su arrepentimiento y haber pedido perdón a sus sobrinos por haberlos involucrado en este hecho. Como agravante, tuvo en cuenta que registra antecedentes condenatorios y que al cometer este delito estando detenido, demostró «su total desapego a las normas y la ineficacia que ha tenido la prisión que sufre toda vez que, aun así, continúa delinquiendo».
Respecto a Angélica y Agustín Arias, como circunstancias atenuantes, Pagano tuvo en cuenta la carencia de antecedentes condenatorios de ambos. Como agravante, contempló la extensión del daño causado a la víctima.
Por último, el juez ordenó la devolución del dinero al damnificado, mediante la transferencia de la suma de dinero que se encuentra retenida en la cuenta judicial abierta en el marco de la investigación. Parte del dinero recaudado en las estafas, se lo repartían, y el resto, lo ponían en una mesa de dinero para el préstamo a la usura.