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Graves denuncias contra un jefe comunal

EMPLEADA COMUNAL LO ACUSA POR ACOSO LABORAL Y ABUSO SEXUAL

El presidente de la Comisión de Fomento de Unanue, Fabián Aldo Araya, tiene sobre sus espaldas dos graves denuncias realizadas por una empleada municipal. Una es por acoso laboral y la otra por abuso sexual.
La primera fue realizada en primer término por la Seccional de ATE en General Acha ante la Oficina de Relaciones Laborales. La segunda denuncia fue presentada por la supuesta damnificada el lunes ante la Unidad Funcional de Género, Niñez y Adolescencia de la Unidad Regional III. La víctima pidió restricciones porque sus viviendas están a poca distancia.

La denuncia.
La mujer, de 28 años, oriunda de Unanue y madre de tres hijos, recién hizo la denuncia el lunes. Explicó que no la hizo antes porque dos de sus hijas padecieron Covid-19 y estuvo casi un mes aislada cuidando a las menores. El domingo pasado le dieron el alta y al día siguiente, a las 10 de la mañana, se presentó en la sede policial.
En su presentación, aseguró que ingresó a trabajar en forma precarizada a la comuna el 2 de marzo del año pasado, poco después que Araya iniciara su gestión frente al Ejecutivo local. Pero, sorpresivamente, el 7 de enero, recibió un mensaje de Whatsapp del secretario municipal, Nelson Adrián Torres, quien le anunció que «su ciclo laboral había finalizado porque se acortaba el presupuesto municipal, siendo contradictorio porque después tomaron más gente para trabajar en el lugar», expresó la denunciante.
Pero lo más grave de su denuncia no fue eso. La joven reveló que Araya ejerció sobre ella acoso laboral y abuso sexual aprovechándose de su poder.
En su exposición la municipal afirmó que «durante los meses de trabajo -hacía mantenimiento en la posta sanitaria- en más de una oportunidad había sufrido acoso laboral de Araya, quien le manifestaba que si quería mantener su trabajo debía mantener relaciones sexuales con él».
La mujer admitió que, presionada y por el temor de ser despedida, «accedió en una oportunidad». Explicó que era «insostenible el trato en la sede municipal ante su insistencia, generando un mal clima de trabajo».
La denunciante pidió medidas de restricción y el abordaje del equipo de contención de la Unidad de Género de Acha. Explicó que nunca comentó nada, ni a sus compañeros de trabajo ni a nadie, porque Unanue es un pueblo chico y tenía miedo que Araya se enterara y le sacara el puesto laboral. Sin embargo presentó una prueba importante: los mensajes de texto que le enviaba Araya y que, según la denunciante, confirmarían el contenido de su presentación.
Este diario consultó al jefe de la Unidad Regional III, comisario mayor Héctor Francisco Zapulla sobre el tema, que sólo confirmó la existencia de una denuncia. En tanto se excusó de ampliar sobre el contenido de la misma amparándose en las prohibiciones legales que rodean a la situación.

ATE había actuado.
En tanto, LA ARENA accedió a información vertida por la titular de la sede gremial de ATE en General Acha, Norma Ojeda. Ella reveló que se enteró de la situación del despido porque medios digitales de esa ciudad revelaron que a una empleada de la comuna de Unanue la habían despedido por un mensaje.
«Averigüé su celular y la llamé. Ella me confirmó y me dijo que no se podía mover de Unanue porque estaba aislada. Fue entonces que me presenté en Relaciones Laborales y expuse la situación. Incluso reclamando la restitución del puesto laboral y el pago de haberes», contó.
La sindicalista avanzó también sobre los temas de supuestos acoso y abuso sexual. «Esta chica hace unos días me dijo que necesitaba hablar conmigo. Me reuní con ella y no podía creer lo que me contó sobre las implicancias sexuales que tenía el acoso que había sufrido», dijo indignada.
«La pobre estuvo casi un mes aislada. Primero se contagió una de sus nenas y después la otra. En cada caso ella, por ser la mamá y contacto estrecho, tuvo que estar dos veces aislada, es decir 14 días más otros 14. Le dieron de alta el lunes y ayer -por el lunes- vino a General Acha para hacer dos denuncias, una ante Relaciones Laborales y otra, en este caso penal, ante la Comisaría de la Mujer», concluyó Norma Ojeda.