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Grupos de compra y venta por web: un coto de caza para estafadores

COMO OPERAN LAS BANDAS

Un comerciante de General Pico intentó ser estafado, luego de que publicara en las redes sociales un aviso de venta. Precavido, y al darse cuenta de la maniobra, el hombre logró registrar cómo actúan estas bandas de delincuentes y las herramientas que utilizan para poder apoderarse de los datos bancarios de sus víctimas. «Quiero que se muestre cómo actúan», aseguró el piquense.
Sebastián fue contactado vía WhatsApp luego de que publicara un aviso de venta -de unas bicicletas- en las redes sociales. Aludiendo que estaba interesado en los rodados, un interesado le solicitó que le pasara los datos de la cuenta bancaria para realizar la transferencia. Una vez con esta información, el supuesto comprador dijo que había problemas en la transferencia y que el dinero había quedado retenido.
Posteriormente, un «número privado» llamó al comerciante. Del otro lado, un supuesto empleado del Banco Patagonia era el encargado de hacer «destrabar» la operatoria para que se acredite el correspondiente pago. «Mi cliente está al otro lado de la línea, intentando hacer una transferencia a su cuenta y tiene problemas para realizarla. Necesito verificar sus datos que me pide el sistema», le dice estafador, proveyéndole los datos que anteriormente Sebastián le había al supuesto comprador para así dar sustento al relato.
«Le paso a informar, me temo que le congelaron el débito en la caja del Banco de La Pampa que le acabo de nombrar. Lo que usted debe hacer ahora es descongelar para poder retirarla. Eso lo hace a través de un sistema ATM, lo tiene que hacer manualmente», explica el delincuente. «No entiendo, tengo que ir a un cajero. ¿Y ahí qué tengo que hacer?», señala el comerciante, quien ya sabía que este era un intento de estafa.
A lo que responde: «Yo le brindaría los datos fiscales de mi cliente, con el cual vincularía la cuenta y podría hacer el descongelamiento. Y luego, daríamos de alta el dinero. Una vez hecho el procedimiento, el cajero le debería dar dos ticket comprobantes. Uno sería el usuario del cajero que está utilizando, para poder rastrearlo, y el segundo el número para darle de alta el dinero»,.
Evidenciando ya cierto cansancio, el estafador revela otra arma de convencimiento: alude que el cliente -el otro cómplice- quiere efectuar el pago de las bicis lo antes posible. «Mi cliente ya envío el dinero, el único problema es que usted no podrá retirar el dinero. Para hacerlo necesitaría sacar un turno en el banco, pero él quiere urgente que reciba el dinero», insiste casi sin salirse del guión.
«Vamos a hacer una cosa, ¿me tengo que acercar a un cajero, no? Me suena medio a verso esto, así que voy a contactar a la policía para ver. ¿Te parece?», le propone Sebastián. Nuevamente, la comunicación se corta.

Ley errada.
Una vez más, el estafador llama y pregunta, con un cierto tono de nerviosismo: «¿Pudo hacer la verificación?», a lo que el hombre responde que estaba dirigiéndose a la Comisaría, que quería que él hablara con los policías. Ante esto, el supuesto empleado bancario le comenta que necesita saber si «bajo la Ley 26.860 de conformidad, si va a hacer el debido congelamiento». Obviamente, este dato normativo, que es erróneo ya que esa ley alude la «Exteriorización Voluntaria de la tenencia de Moneda Extranjera en el País y en el exterior», es una herramienta más que se utiliza para dar veracidad a un relato.
A medida que el piquense iba desentramando el engaño, a través de diferentes preguntas, el estafador aludía -ante cada consulta- que no «podía escuchar bien». Para mantener la conversación, el hombre le dice que él «quiere hacer el trámite» pero antes necesitaba corroborar algunas cosas. Una vez más, se corta la comunicación.

Tercer intento.
Por tercera vez, el estafador llama. Ante esto, el piquense, que para mantener la conversación decide hacerse pasar por un «hombre de campo que desconoce como funciona el sistema bancario», realiza así un tercer intento para desenmascarar la operatoria.
De esta manera, el hombre vuelve a comunicarse con el supuesto empleado bancario y le recrimina que «entró a la cuenta» y «el dinero no está». A esto, la respuesta es la misma «el dinero fue congelado, mi cliente me autorizó a hacer el descongelamiento para que usted tenga el dinero» y le reitera que «vaya a un sistema ATM», que él lo va a asistir en el procedimiento.
Finalmente, Sebastián le dice que en La Pampa hay una ola de estafas e increpa al estafador, quien nunca sale de su papel de «operador» del área de Atención al Cliente. Por tercera y última vez, la comunicación se corta y no vuelven a llamar.