miércoles, 27 octubre 2021
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Hace 60 años Santa Rosa implantó la mano única

HISTORIA DEL TRANSITO

Han transcurrido 60 años de un acontecimiento citadino que entonces apareció como una novedad que -en forma de ordenanza- llegaría para quedarse.
Hubo un tiempo -más concretamente hasta el 31 de marzo de 1961- que en las arterias de la ciudad los vehículos circulaban en doble mano. Esto, en calles más vale estrechas, dificultaba el tránsito y suponía ciertos riesgos, algo que se iba a incrementar en la medida que también crecía el número de automotores que circulaban.

Aquel sábado de 1961.
El primer día del mes de abril de 1961 -sería un sábado-, algo iba a cambiar en ese tema de manera sustancial. Calles del sector céntrico, ubicadas en el cuadrado formado por González y Ruta 5 (hoy Avenida Luro), y Avenida Uruguay a Alsina, iban a empezar a ser de una sola mano. Algo absolutamente novedoso que sorprendió a quienes ese día iban a moverse con sus autos por la ciudad. Transcurrieron desde entonces nada menos que 60 años, y pocos son los vecinos que tienen presente aquel cambio que sería trascendente, y se iba a ampliar con el tiempo a diversos sectores de la ciudad.

Doble mano peligrosa.
Hoy casi no se conciben calles de doble mano. Y hasta cuesta imaginar cómo sería cuando así estaba normado, y lo peligroso que sería el ir y venir de vehículos en doble sentido. Es cierto que no existía un parque tan numeroso -ahora también aumentado por motos y bicicletas-, pero se entiende que era muy riesgoso.

Nuevo ordenamiento.
El diario LA ARENA del domingo 2 de abril se refería al acontecimiento bajo el título «Y comenzó a regir el nuevo ordenamiento en el tránsito».
«Los vecinos madrugadores fueron ayer prematuros testigos de un espectáculo poco común, con la nueva organización en la circulación del tránsito urbano», decía la crónica. Y agregaba: «El tránsito fue durante las primeras horas particularmente denso. Tal vez el nuevo ordenamiento aparente un mayor movimiento, o puede haber ocurrido que todos los conductores se dieran cita simultáneamente para hacer sus ‘primeras armas’ en este experimento que, por novedoso, resultó atractivo».

Pocas contravenciones.
Al analizar lo sucedido se indicaba que si bien no se podía abrir un juicio definitivo «la experiencia de la primera jornada vislumbra innegables conveniencias en relación al sistema anterior».
Se agregaba en el envío periodístico -que salió en primera plana- que el tránsito pareció hacerse «más ágil y menos riesgoso», y que se labraron pocas contravenciones, aunque no faltaron los conductores distraídos que amagaron tomar una arteria a contramano, según lo determinaba la nueva ordenanza que se ponía en práctica.

Nota de color.
No obstante se consigna en la nota que «no faltó la nota pintoresca» protagonizada «por un forastero que enfiló su automóvil desde ruta 35 (no era todavía Avenida Luro) por Lisandro de la Torre. Se extrañó que todos los autos se dirigieran coincidentemente al Oeste, y pensó que algún acontecimiento importante se había producido en el otro extremo de la ciudad, acaso un incendio, una manifestación, un grave accidente… La curiosidad lo venció, y para cerciorarse siguió por esa arteria. Tuvieron que pararlo antes que su auto fondeara en la Laguna Don Tomás».

Evitar más caos.
Es difícil traer a la memoria, a modo de ejemplo, como sería cuando la Raúl B. Díaz -sumamente transitada porque hay al norte de Santa Rosa una amplísima barriada desde hace décadas, y además está en aquella zona el Hospital Lucio Molas-, era de doble mano. Esto es autos y motos que iban y venían, además de los vehículos que podían estacionar sobre ambos costados. Seguramente un verdadero y peligroso caos.
Como quedó dicho pasaron seis décadas desde la primera experiencia de arterias en las que se puede circular en un solo sentido. Hoy a ningún funcionario o concejal se le ocurriría plantear que podrían ser de doble mano, incluso en barrios alejados del centro de la ciudad. El tiempo, el crecimiento de Santa Rosa, todo lo fue modificando. Aquella norma de hace 60 años quedó para quedarse y ser profundizada. Y obviamente nadie puede discutirla.