“Hacía tiempo que soñábamos con esto”

LA BIBLIOTECA MALVINAS ARGENTINAS CONTARÁ CON NUEVO SALÓN

Los integrantes del Curso de Albañilería del Centro de Formación Profesional Provincial son protagonistas de una historia que alegra el corazón. Desde hace dos meses, están construyendo un nuevo salón para la Biblioteca Popular del barrio Malvinas.
A cargo del docente Marcelo Rambur, los siete futuros albañiles están haciendo realidad el sueño de la Biblioteca Popular Malvinas Argentinas. En poco tiempo, contarán con un nuevo espacio que les permitirá ampliar la oferta de actividades. “Hacía tiempo que soñábamos con esto”, confesó Raúl Camerlinckx, integrante de la biblioteca.
Luego de una larga lucha, la Biblioteca del barrio Malvinas comenzó la quimera de ampliar y mejorar las instalaciones que la institución tiene en el barrio santarroseño. A partir de varias colectas y actividades autogestionadas para recaudar fondos y financiar los materiales de construcción, desde abril -y mediante un convenio con el Centro de Formación Profesional- se logró que las personas que participan del curso de Albañilería pudieran realizar parte del trayecto de la capacitación en la biblioteca y, con su primer experiencia en la construcción, harán realidad el sueño colectivo de disponer un nuevo salón.
Aunque es novedad, y una hermosa noticia, este tipo de experiencia no es la primera que se lleva adelante tanto en Santa Rosa como en el interior provincial. El director del Centro de Formación Profesional Provincial (CFPP) de nuestra ciudad, Raúl Necol, destacó que -junto a la Subsecretaria de Educación Técnico Profesional- “se busca que la práctica de los chicos ayuden a responder problemas puntuales de los pampeanos”.

“Es indispensable”.
El inicio de las gestiones para llevar a cabo ésta actividad se inició a principios del ciclo lectivo de los cursos del CFPP. Necol señaló que “el convenio se concretó luego de varias reuniones y encuentros con los miembros de la Biblioteca y gracias, también, a la predisposición de los jóvenes que integran el taller”. “La idea a futuro es poder acercarnos con los demás cursos que se dictan en el Centro y llevar adelante una práctica similar, pero esto se verá más adelante”, adelantó el director.
Es así que desde principios del abril, estudiantes, profesor y directivos concurren diariamente para avanzar en el proyecto del salón de la Biblioteca Popular. Acción que despertó entusiasmo y alegría tanto en los chicos que concurren diariamente a la institución como de sus integrantes. “Son trabajadores que, desde hace dos meses, están todos los días poniendo en cada ladrillo el corazón”, agradeció Raúl Camerlinckx, miembro de la Biblioteca. “Para nosotros esta tarea es indispensable porque la biblioteca es muy pequeña, hacía tiempo que soñábamos con esto. Esto hace que no podamos realizar algunas actividades, como también, el número de chicos que puedan participar de otras”, explicó mientras observaba el trabajo de los futuros albañiles.

Sentido social.
Presente en la obra, Gustavo Monasterolo -subsecretario de Educación Técnico Profesional- remarcó que el “sentido social” que acompañan este tipo de actividades “es una política que se busca implementar desde la Subsecretaría”. “Si bien no es la primera, es una de las pocas veces que se muestran. En los últimos años hay mucho trabajo realizado no sólo en Santa Rosa, sino también en otras localidades del interior como Pico, Alvear o Luiggi”, aclaró el funcionario.
Monasterolo señaló que “lo que estamos haciendo hoy acá nos sirve para mostrar y continuar con el fin social que tienen que tener todas escuelas, porque el momento, la situación actual lo amerita”. “Estamos viviendo un momento difícil, donde la parte social y la solidaridad hacen falta y deben ser protagonistas de la educación. Esto es un cambio de paradigma también de la función que tiene la escuela y los Centros de Formación”, desarrolló.
El funcionario detalló que “su espacio está constantemente intentando aplicar estas experiencias en todos los ámbitos que dependen de la Subsecretaría”. “Este tipo de actividades no sólo se practican desde los Centros de Formación sino en otros más, como por ejemplo, en los cursos de carpintería destinados para personas privadas de la libertad, en donde se fabrican mobiliario para los jardines de la Provincia”, agregó.

“Es gratificante”.
Los siete alumnos del curso de Albañilería, a cargo del profesor Marcelo Rambur, se mostraron “sumamente conformes” con el trabajo que vienen realizando hace semanas en la Biblioteca Popular del Malvinas Argentinas. “Es muy gratificante saber que, además de aprender, estamos dejando algo para la gente que realmente lo necesita”, afirmaron.
Mientras continuaban con su trabajo, señalaron que “este tipo de práctica motiva mucho más”, ya que “venir y ver la sonrisa en la cara de los chicos es un experiencia única”. Destacaron, a su vez, que su accionar es “un ejemplo” para demostrar como “con simples gestos se puede ayudar y también, de alguna forma, devolver lo que aprendemos en un curso gratuito a la sociedad”. “Nos va a llenar de orgullo ver el salón terminado y ver que los chicos puedan disfrutar del espacio”, concluyeron.

“Es un símbolo de solidaridad”
La Biblioteca Popular Malvinas Argentinas se ha convertido en un espacio de contención y promoción cultural para el barrio norteño de la capital provincial. Día a día, la entidad abre sus puertas para recibir a niños y adolescentes que se acercan a participar de las diferentes actividades que impulsa la biblioteca.
Sin embargo, el labor social de la institución, y de sus integrantes, no sólo se reducen paredes adentro, sino que es conocido el rol que ocupan dentro del barrio para asistir a necesidades y problemáticas concretas de los vecinos.
Esta realidad -cotidiana para los miembros que mantienen viva la biblioteca- tocó de lleno a los estudiantes del Taller de Albañilería que -desde abril- se convirtieron en uno más con los chicos que diariamente se acercan.
Raúl Camerlinckx dejó en evidencia el “espíritu solidario de los muchachos” al afirmar que “además de estar aprendiendo para sí mismos y de dedicar su tiempo para darnos una mano a nosotros, sin que nadie les pidiera trajeron leches y otras cosas que le hacen falta a los chicos”. “Estamos sumamente agradecidos, lo que están haciendo es un símbolo de solidaridad”, agregó el integrante de la Biblioteca Popular, quien no desaprovechó la oportunidad a todos los que ayudaron con “su granito de arena” para ayudar a las actividades de la institución.