La Policía fue a un incendio pero se llevó una sorpresa

NO ERA UN INCENDIO

Un importante despliegue de policías, bomberos y vecinos curiosos ocurrió este miércoles a las 21 en el edificio Gemellus de la calle Urquiza entre San Martín y Lisandro de la Torre, cuando algún transeúnte que pasó por la calle alertó a las fuerzas que uno de los departamentos, precisamente del 9º, se estaba incendiando, o algo parecido.
Ante la duda, primero se acercó un patrullero de la policía para verificar la situación, pero casi inmediatamente las sirenas de los bomberos empezaron a sonar estruendosas por las calles santarroseñas. Fue ahí que un equipo de LA ARENA se acercó al lugar de los hechos.
Policías, bomberos vecinos y algunos periodistas iban y venían, se paraban en el medio de la calle Urquiza y con el cuello inclinado y la mirada en lo alto, apuntaban a ese peculiar departamento que resplandecía; pero que no advertía humo.
Al cabo de unos minutos, el departamento seguía sin advertir humo, y ya para las 21:30 los vecinos aglutinados especulaban diversidades de teorías. A todo esto, los bomberos ocupados se comunicaban vía walkie talkie, desde su camión y desde el asfalto. Aquello que resplandecía no tenía el mismo brillo que las ordinarias luces de los departamentos aledaños, ¿era fuego?, pero no largaba humo, y ya habían transcurrido 45 minutos.
Entonces, uno de los individuos que estaba trabajando observó con detenimiento el departamento: una ventana cubierta por una cortina que se movía, se movía apenas, y con un poco, o bastante de divague, uno podía llegar a imaginar algo semejante a un tenue hilo de humo.
De esta manera, de inmediato se reactivó la teoría del fuego; aunque un escéptico que pasó por ahí, largó: “Es un indoor que se le habrá destapado y quedó la luz del foco de sodio”. Sin llevarle el apunte, los integrantes de las fuerzas subieron los pisos del edificio, mientras que el dueño del departamento, que estaba en lo de un amigo, recién se acercaba al lugar.
Llegaron al 9º. No había humo. Se enfrentaron a la puerta; y la rompieron. Al fondo a la derecha, atestado de papel de aluminio, un lavadero, y en su interior, aquello que había tenido expectante a la gente, la policía y los bomberos, durante más de una hora: cinco plantas (casi listas) de marihuana de unos 60 centímetros, un refulgente foco de sodio colgado y un ventilador pequeño (que hacía mover apenas la cortina).
Por último, llegó personal de Toxicomanía, secuestraron las plantas, tomaron los datos pertinentes, y se inició una causa en la que intervendrá el Juzgado Federal, por infringir la ley 23.737, aunque especulan que no pasará nada, porque aparentemente todo era para consumo personal.