domingo, 22 septiembre 2019
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«Hay claroscuros en la modalidad»

UN ABOGADO EN CONTRA DE LOS JUICIOS POR JURADOS

El abogado Ricardo Víctor Cheli se manifestó en contra de la posibilidad de implementación de la modalidad de juicios por jurados en nuestra provincia y afirmó que hay «claroscuros» en la modalidad.
La inquietud surgió luego de que en su edición del martes LA ARENA diera a conocer la postura del juez Néstor Daniel Ralli, quien se mostró a favor de la implementación de juicios por jurado en la provincia de La Pampa y afirmó que el Colegio de Magistrados y Funcionarios del Poder Judicial está dispuesto a colaborar si se decide avanzar en ese sentido.
El abogado expresó a LA ARENA que «hechos y derecho no se pueden separar a la hora de juzgar» y afirmó que «uno de los argumentos más utilizados por los promotores de los juicios por jurado, es que el jurado resuelve sobre hechos y el juez sobre derecho, razón por la cual los jurados no requerirían de conocimientos especializados». Sin embargo, indicó que «se trata de una falsedad más en la carrera por implantar el sistema de juzgamiento», al que calificó como «retrógrado».
Cheli explicó que «la selección de los hechos relevantes surge de las necesidades científico-jurídicas. Para saber qué hechos son relevantes a la hora del juzgamiento, se debe conocer la ciencia penal. Los hechos que importan son aquellos que abastecen los tipos penales».
En ese sentido, señaló que «si se desconoce qué es la alevosía, tampoco se puede saber qué requisitos fácticos son relevantes para su configuración. Lo mismo ocurre con conceptos como ensañamiento, premeditación, violencia de género, dolo eventual», entre otros.
«Es imposible enseñar a los miembros del jurado en pocos minutos el significado de tales conceptos. El juicio penal por jurados es tan insensato como el diagnóstico médico por jurados. Quienes desconocen la ciencia médica o la ciencia penal, no saben dónde mirar», agregó.

El «sentido común».
Por otra parte, Cheli sostuvo que «se atribuye a los juicios por jurados como virtud, que la decisión de ‘sentido común’ emana de un grupo de personas y que tienen más posibilidades de acercarse más a lo que es justo que la decisión de una o tres personas, como si los jueces carecieran de ambas cualidades, sentido común y de lo justo».
«No hay que andar mucho para encontrar personas que, pregonando aplicar justicia por el sentido común, no piensan rectamente», continuó y precisó: «el juzgamiento de las personas no es una actividad meramente emotiva, sino que es primordialmente intelectual».
Cheli consideró que «no se trata de una cuestión de predisposición emotiva de la ciudadanía a participar o que en algunos casos juzgados por este sistema, las decisiones adoptadas no hubieren diferido de lo que deciden los jueces judiciales, porque si es así ¿Cuál sería el sentido de implementarlo, si tenemos un Poder judicial que funciona?», se preguntó.
«Tal vez lo esencial sería, como se está haciendo, acercar al pueblo la Justicia, para que se conozca cómo opera este Poder del Gobierno del Estado y a su vez, hacer mucho más públicos los procesos donde la gente pueda asistir, ver y oír cómo funciona el servicio de justicia», indicó.

Inexperiencia.
El abogado manifestó que «mientras que la tendencia debería inclinarse por exigir más conocimientos a los jueces, la propuesta de jurados es exactamente la inversa: procurar la mayor inexperiencia posible y en relación a cada caso concreto».
A su vez, precisó que «si hay pruebas periciales el tema se agrava, pues sólo un juez puede valorar la validez jurídica de un informe aunque no sea un experto en el tema peritado. El hecho de que se trate de ‘peritos’ hace que el jurado haga propio el dictamen que se les brinda, sin ningún espíritu crítico, cuando una de las funciones más importantes del juez es poner a prueba los conocimientos del perito para determinar cómo arriba a sus conclusiones».

Inoportuno.
Según Cheli, la implementación de esta modalidad en este contexto sería «inoportuna», debido a que «se está ante una sociedad agrietada y dividida cuyas consecuencias se pueden trasladar a este tipo de proceso perturbando la administración de justicia, más aún si se tienen sus mayores costos en esta época de crisis».
Finalmente, sostuvo que «mientras que el verdadero problema de la justicia penal es el dilatado tiempo que insumen los procesos, el juicio por jurados lo único que aporta es una justicia más lenta e ineficiente».