“Hay días que ellos no comen”

COMPLEJA SITUACION DE UNA FAMILIA

Marcos Sandoval, de 32 años, junto a su pareja Carina Escobar, de 35, y sus dos hijos, de nueve y tres años, atraviesan una delicada situación. No tienen trabajo y hace unos meses estuvieron acampando en un parque. Ahora, gracias a la ayuda de los vecinos, consiguieron alquilar una pequeña casa en General Acha, pero corren el riesgo de quedar nuevamente en la calle.
A partir de un anuncio solicitando trabajo, que uno de los cronistas de este diario encontró en un poste de Santa Rosa, es que se estableció contacto con el hombre. Cuenta que “está desesperado”. Ha buscado trabajo una y otra vez pero solo consigue, muy de vez en cuando, mínimas “changas” que le alcanzan para darle de comer sus hijos por “unos días”. Está abierto a cualquier tipo de tareas, aunque se especializa en el sector rural, como “tractorista, cuidado de haciendas o encargado de campo”.
Antes de conseguir la pequeña casa en la que actualmente vive con su familia, a un valor de 4 mil pesos, estuvo acampando en un parque en General Acha por 30 días, hasta que una familia se sensibilizó y los hospedó en su hogar durante un corto tiempo.
El padre cuenta que la intendenta de esa localidad solo le ofreció un pasaje “para seguir viajando”, pero no lo tomaron porque en pleno invierno, si seguían descendiendo por el país, se iban a “congelar”.
Por mes, la familia recauda 6 mil pesos producto de una pensión que tiene la madre de los nenes. El padre, cuando tiene suerte, consigue una “changa”, pero asegura que “cada vez son menos recurrentes”. Su último trabajo fue podar árboles, y consiguió 700 pesos para darle de comer a sus hijos solo “por dos días”.

El duro trayecto.
En el 2015 tuvieron que emigrar de San Martín, Chaco, su pequeño pueblo natal, porque perdieron su vivienda en el campo, a raíz de las fuertes precipitaciones que azotaron esa localidad.
Después de vender el ganado y todas las pertenencias, partieron hacia el interior del país para afianzarse en algún lugar con un trabajo estable, pero después de tres años, no lo han conseguido.
Fueron hacia Córdoba, luego a Santa Fe, migraron a San Luis, donde estuvieron un año hasta que no pudieron afrontar más los gastos del alquiler, y resolvieron, luego de las recomendaciones de una persona, pagar un pasaje para probar suerte en la capital pampeana.
En Santa Rosa estuvieron cuatro meses, y nuevamente tuvieron que partir por cuestiones habitacionales. Hace aproximadamente 60 días están en General Acha, porque les dijeron que iban a tener más oportunidades en el sector rural; pero no fue así.
Cuando llegaron, estuvieron acampando durante un mes, pese al frío, en el parque frente a la terminal de esa localidad. Cuenta Marcos que le solicitaron ayuda a la intendenta María Julia Arrarás, pero solo les dijo que les ofrecía un pasaje para que sigan viajando, “y no podemos hacerlo, porque si seguimos para el sur nos vamos a congelar, hace demasiado frío. La intendenta nos cerró todas las puertas”.
“La gente acá no podía creerlo, entonces una familia nos hospedó y nos donaron cosas hasta que conseguimos una casita”, contó el joven padre. “Hago cualquier changa que aparece, pero a veces no hay, y le tenemos que dar de comer a los chicos”, expresó angustiado.
“No pedimos que nos regalen nada. Solo que nos den una mano. Yo ya sé que mucha gente está en la misma situación, pero hay días que mis hijos no comen, y otros que solo tienen un cacho de pan”, concluyó Marcos Sandoval, quien dejó su contacto, (2664-517246), para que puedan comunicarse con él.