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«Hay malestar contenido en el pueblo»

EL ESTALLIDO CHILENO DESDE ADENTRO

Rodrigo Coronado, ciudadano chileno, es ingeniero informático y docente, miembro del espacio político Frente Amplio. Señaló que parte del estallido social que vive Chile desde hace más de una semana tiene que ver con la «rabia, el enojo y el malestar contenido en el pueblo desde hace 40 años» producto de un «sistema neoliberal en todas sus facetas».
En diálogo con Radio Noticias, el ciudadano chileno admitió que a pesar de que «es muy difícil explicar qué es lo que está pasando» en su país, parte de la respuesta tiene que ver con la «desigualdad social» que existe en el país producto de más de 40 años de políticas económicas que fueron en contra del pueblo y a favor de la concentración de la riqueza en un sector de la población chilena.
«Hubo un estallido con mucha energía, que todavía no está bien encauzado pero de a poco está transformándose en una conciencia en el pueblo chileno, de que las causas de esta rebelión son las consecuencias del sistema neoliberal en todas sus facetas», precisó al respecto Coronado.
Si bien, los primeros días de protesta estuvo marcado por mucha violencia e incidentes, el docente chileno afirmó que la lucha fue dejando de lado ese tinte y que hoy «hay expectativas, esperanza, en todos los chilenos» de que algo puede cambiar ya que «lo que sucedió fue un estallido de rabia, de enojo y malestar, contenido por 40 años».
«Inicialmente hubo mucha violencia, ya llevamos más de una semana de protestas, donde hubo saqueos, incendios, pero eso ha ido mermando. Ahora se está transformando en una corriente que se ha sostenido, de gente reuniéndose en cacerolazos, cabildos abiertos, y que parece avizorar una necesidad de cambio. Hay mucha efervescencia. El pueblo chileno está demostrando que el descontento es muy grande», graficó.

Sin conducción.
El ciudadano chileno explicó que a pesar de que gran parte de la población coincide en que hay que realizar un cambio estructural en el país, lo que aún no tiene esta rebelión es una figura o grupo que logre encauzar la lucha y dirigir el reclamo. Sin embargo, admitió que esto «es positivo» porque permite que el grito del pueblo sea más «legítimo».
«Lo que pasó es un estallido de gente enojada con el sistema, que es una revuelta, inorgánica», enfatizó Coronado, quien indicó que esto es así ya que ni el gremialismo ni la oposición política pudo «subirse al carro» de esta rebelión. «Acá la administración sindical está debilitada desde hace mucho tiempo, hay leyes provenientes de la dictadura que debilitaron mucho la cantidad de gente que se sindicaliza, es muy complicado hacerlo. Los partidos políticos están muy desprestigiados».
«Los últimos días ha surgido una especie de dirección de todo esta rebelión de un grupo que se llama ‘Unidad Social’, que agrupa a gremios y a centrales de trabajadores, pero a mi parecer este grupo tiene tintes y relaciones con la ex presidenta Michelle Bachelet, por lo cual yo desconfío de ellos. Es bastante incierto lo que va a pasar porque no hay nadie que coordine esta revuelta, falta desarrollo para que se convierta en movimiento», analizó.
«Muchos pensamos que como medida inmediata para descomprimir la crisis es que Piñera renuncie. Después también que los militares de vayan de las calles y en segundo lugar el llamamiento a una Asamblea Constituyente para tener una nueva Constitución», planteó Coronado, a la vez que vertió fuertes críticas hacia el mandatario chileno y parte de la elite del gobierno.
«Piñera no sabe como conducir la situación y creo que esto le pasó por encima, a pesar de lo que dice en las redes sociales. Muchas veces los chilenos hemos tragado sapos, pero esta vez no. El nivel de desconexión con la realidad de la elite política es tremenda en tema de sus declaraciones», cuestionó.

Vida indigna.
Parte del descontento social que brotó en este estallido recae en la calidad de vida que posee un gran sector de la población chilena, el cual está marcado un altos niveles de «estrés» y «angustia», según analizó Coronado, quien precisó: «La lucha por la vida en Chile es individual, no colectiva, desde hace 40 años».
«Hay un nivel de estrés y de angustia que los chilenos tenemos por perder el trabajo, los índices de salud mental son los peores de Latinoamérica y eso refleja una angustia por la vida», amplio el docente, quien remarcó que un trabajador -cuyo promedio de sueldo es bajo-sufre por un transporte, alimentos y servicios caros.
Consultado sobre cómo se encuentra Santiago de Chile, a más de una semana de protestas, el docente señalo que «vuelve de a poco a la normalidad» sin embargo como «el metro está funcionando a medias, y eso marca mucho el ritmo de vida de los santiaguinos, muchos no pueden ir al trabajo, la educación está suspendida, y eso permite tiempo para reunirnos».
De cara a las próximas jornadas, Coronado concluyó que «nadie sabe que es lo que va a pasar, todo va día a día, hay mucha incertidumbre. Llevamos una semana de protesta pero la gente se cansa. Hay energía aun, pero el lunes va a ser un día clave».

«Un quiebre ético y político».
Alejandro Reyes Córdova, portavoz del Foro de la Sociedad Civil COP-25, un grupo que nuclea a varios movimientos sociales y gremialistas de Chile, aseguró que la revuelta que vive su país se debe a que gran parte de la población desea «cambiar las condiciones de vida a cual se ha sometido el país por parte de los regímenes neoliberales que hemos tenido».
El principal componente del descontento, amplió Reyes Córdova, se debe a que «la brecha en la distribución de la riqueza» entre los que más tienen y los que menos tienen. «Ese es el gran quiebre social, político y ético, que tiene Chile. Acá se ha ido incrementando la pobreza de manera sustantiva, no solo en los sectores vulnerables sino medios», criticó el ciudadano chileno.
En ese sentido, precisó que «los datos macroeconómicos», favorables para la economía chilena como lo son el crecimiento del PBI, la inflación y la desocupación, «son mentirosos en función de la calidad de vida que hay» en el país. «El costo de vida es tan alto que, por ejemplo, que tenemos la tasa de suicidio más grande de la población arriba de los 80 años porque no quieren ser una carga para la sociedad, porque no tienen como alimentarse, ni salud, ni nada», concluyó.