Inicio La Pampa "Hay que seguir la posta que nos deja"

«Hay que seguir la posta que nos deja»

JOSE DEPETRIS DESTACO "LA FORMA DE ENCARAR LA VIDA" DE EDGAR MORISOLI

El historiador y presidente del bloque de concejales del Frejupa, José Carlos Depetris, destacó la «forma de mirar y encarar la vida» del poeta Edgar Morisoli, fallecido el martes a los 89 años. «Nos dejó la posta a todos los que somos un poco más jóvenes», sostuvo el edil.
Depetris explicó que «Morisoli tenía muchos planos», aunque «todas las coordenadas llevaban a un hombre cabal, a un amigo, a un hombre respetuoso de todo el mundo, y muy determinado en los alcances de lo que el proponía como forma de mirar y encarar la vida».
«Como vecino, como padre de mis amigos, como funcionario, como escritor. Un montón de situaciones que muy pocas veces confluyen en una sola persona», agregó.
A su vez, planteó que «a veces es inabarcable poder describirlo, uno pasa a describirlo a partir de la relación personal que tuvo y lo que cupo en lo comunitario, formando diversos grupos a lo largo de los años».
Por estos motivos, lo rescató «como un maestro, como el ‘llamador de los domingos'». Esto se debe a que, según contó, tanto Edgar como su esposa, Margarita Monges, «llamaba los domingos a casa para felicitar, para alentar».
Los llamados «eran por algún artículo en Caldenia, o por alguna palabra que había trascendido de uno, y ellos llamaban, alentaban, felicitaban, pero desde una posición de amistad, casi paternal. Uno era menor que ellos y eso obraba poderosamente en la voluntad de uno».
«Fueron generosos, creo que eso es lo que a ambos los hicieron grandes en la consideración de toda la sociedad, en mirar Santa Rosa, la provincia, con otra mirada que tuvieron la inmensa capacidad de transmitírnosla a toda una generación que veníamos por detrás», amplió.

Amor a la tierra.
Depetris sostuvo que, en Edgar, «había un claro desvelo por la cosa pampeana, por el amor a la tierra. Esa mirada de Morisoli comarcana, era hombre de las comarcas. El le cantó a su Acebal natal, y también a las bardas del Colorado y al Caldenal y su gente, y le cantó al desamparo del oeste y al barrio, a toda la geografía humana».
En paralelo, resaltó, llevaba adelante «luchas como instalar en la consideración popular de La Pampa cuando todavía no era una política de Estado la defensa del río». Fue allí que buscó instalar el tema en la sociedad pampeana y formó «juntos con otros visionarios la Fuchad. A su vez, estaba en la Comisión de Apoyo de la CPE, que estaba sosteniendo la más formidable empresa social de Santa Rosa».
El concejal destacó que «además tenía aceitados vínculos con el diario LA ARENA, que también marchaba de la mano. El conformó un frente pionero en el campo de las ideas de la pampeanidad, que avanzaba parejo y lo hizo durante 50 años».
«Por eso la desazón de muchos, que las balas están picando cerca, porque esa generación nos está dejando la posta a todos los que somos un poco más jóvenes, y que estamos hoy abrevando en los recuerdos de aquel maestro y tratando de ser mejores alumnos. Es todo un desafío, por eso hago referencia a que va a ser difícil sin él», continuó.

Constructor de conocimientos.
Por otro lado, Depetris recordó que en conversaciones sobre cualquier tema, Edgar no solo «mantenía el alto nivel» sino que «estaba procesando hasta que traía el dato exacto que lo definía todo».
«Eso era como cuando los albañiles hacen el arco para la construcción, que ponen el ladrillo al centro, ese era el dato que cimentaba con mucha fuerza todo el resto de la construcción. Esto traído a cualquier ítem», afirmó.
El edil consideró que solo resta, a quienes tuvieron el «gran honor» de conocerlo en sus diversas vertientes, «ser buenos alumnos y tomar compromiso, seguir la posta que él nos deja. Sabiendo que va a ser difícil, que falta una alumbrera que nos guíe».
«El Edgar orador, con su prestancia, con su distinción, absolutamente popular sin caer jamás en un acto chabacano. Prestigiaba lo popular, y se distinguía de tanta cosa que suele dar vuelta. Entonces, por eso fue un día triste, y con el tiempo tenemos que demostrar, que de una manera u otra, fuimos buenos alumnos de un ejemplar maestro», completó.

Una propuesta de recopilación
El concejal del Frente Justicialista Pampeano (Frejupa), comentó que uno de los mejores homenajes a Edgar Morisoli sería recopilar «todas aquellas participaciones de Edgar en presentaciones de libros de terceros», para su publicación. En ese sentido, destacó que el poeta siempre «estaba aportando», lo que habla de su «generosidad».
«Una tarea comunitaria que se podría hacer es recopilar todos esos textos y publicarlos a través de una editorial que es de todos, que es la editorial Voces de la Cooperativa Popular de Electricidad», manifestó Depetris y consideró que de esta manera «vamos a tener a ese Morisoli comunitario, que nos sostuvo a todos y que todos nos servimos de ese gran maestro».
El titular del bloque de concejales santarroseños propuso públicamente la idea, que intercambió con Sergio de Matteo, presidente de la Asociación Pampeana de Escritores (APE), para lograr captar «otra faceta de Morisoli que está dispersa».

«Una persona fuera de lo común»
La artista plástica Paula Rivero habló ayer sobre su relación con Edgar Morisoli y los trabajos en conjunto. En ese sentido, consideró que era «una persona completamente fuera de lo común, un ser humano de dimensiones inconmensurables».
Rivero afirmó que en Edgar encontró, primero que nada, «un amigo increíble, maravilloso, que cuando llegaba yo a hacer las tradicionales visitas siempre me hacía sentir muy halagada». A su vez, contó que en su casa «tenía un lugarcito especial en la casa, donde siempre me daba un rayito de luz casualmente, y nos tomábamos unos mates. El siempre me leía poesía y ahí nacían cosas. Generalmente yo, como muchas artistas de Santa Rosa, le hemos ilustrado su poesía».
Sin embargo, comentó, un día en particular se le ocurrió decirle que «no era justo», porque ella siempre había ilustrado lo que él escribía. Por lo tanto, le propuso hacer lo contrario: «Que yo le diera algún material dibujado por mi, y que él escribiera sobre eso. El se quedó perplejo, y me dijo ‘yo la verdad que yo nunca hice nada así. Pero si me das tiempo, por qué no…'».
De esa manera comenzaron a trabajar. «Quedé maravillada, porque él tenía un método y una disciplina increíble para trabajar. Pero a su vez, y a la edad que lo hizo, tuvo también la soltura y la flexibilidad para adaptarse a algo que como me dijo bien claramente nunca lo había hecho. Y salió algo hermoso», afirmó en relación al libro «El regreso del Juntasueños o Las seis Noches de la Soñadora» que presentaron de forma conjunta.
Rivero destacó que «Edgar tenía eso, con la gente que trabajaba tenía una relación muy estrecha, era más que un trabajo. Era una persona joven de pensamiento y de una energía increíble».

«Un vacío afectivo»
La Cooperativa Popular de Electricidad (CPE) de Santa Rosa hizo público un emotivo mensaje donde sostiene que «el fallecimiento de Edgar Morisoli deja en nuestra región un vacío afectivo, cultural y político que nos costará, como sociedad, largo tiempo sanar».
En ese sentido, destaca que «su paso por la vida pública de La Pampa nos marcó a todos. Como cooperativistas, queremos agradecer su compromiso permanente con las prácticas solidarias».
«Recibimos de él sus consejos en la Comisión de Apoyo de ‘su’ Cooperativa Popular de Electricidad. Y tuvimos el orgullo de editar parte de su obra oral y escrita. Es la certeza de haber disfrutado como lectores su especial mirada sobre nuestros paisajes y nuestra gente, lo que alivia el dolor por su partida».
A su vez, la entidad resalta que quedarán «sus palabras, su compromiso por difundir, desde la belleza, la calamidad de un río cortado por hermanos. Su generosidad, manifestada en el apoyo constante a jóvenes artistas, asistiendo, pañuelo en cuello y poncho al hombre, a los eventos en los que difundían su arte».
«Nos queda su inteligencia, su amor por Margarita Monges, por el oeste pampeano, por sus trabajadores, por sus plantas y sus aves. Gracias a todo esto, todos llevamos algo de Edgar», concluye.