Inicio La Pampa "Hice primer grado en seis escuelas para ir escapando"

«Hice primer grado en seis escuelas para ir escapando»

EL RELATO DE FERNANDO PEREZ, HIJO DE UN DESAPARECIDO PAMPEANO

El próximo 24 de marzo, Día Nacional de la Memoria por la Verdad y la Justicia, el gobierno provincial realizará su acto oficial en la localidad de Conhello, donde recordará a tres detenidos y desaparecidos pampeanos oriundos de esa localidad: Mario Aníbal Castro (nacido en 1944 y asesinado en Escobar en marzo de 1976) y a Ramerio y Eduardo Pérez, padre e hijo, desaparecidos en octubre de 1977 en La Matanza.

Luego de un año en el cual no hubo acto debido al desembarco de la pandemia de coronavirus, el del próximo miércoles tendrá una carga aún más significativa, ya que estarán familiares de esos desaparecidos. Uno de ellos es Fernando Pérez, hijo de Ramerio y hermano de Eduardo, quién llegará el lunes a La Pampa.

«El lunes a la mañana voy a ir desde La Plata a La Pampa y la verdad que para mí es un orgullo, siempre es un placer visitar la provincia que siempre me recibió como un hijo más. Es un sentimiento que no puedo dejar de expresar y es un placer cuando aparecen gestos desde la política para tratar de ir por más memoria, más verdad y más justicia», dijo en relación al acto organizado por el gobierno provincial.

En declaraciones a Radio Noticias, Pérez sostuvo que el 24 de Marzo de este año tiene una carga emotiva tras el fallecimiento de su madre Felisa Nilda Sotelo, quien integraba Madres de Plaza de Mayo. «Ella el año pasado tenía una expectativa muy grande por lo que se iba a hacer en Conhello y en ese momento sentimos la suspensión con mucho dolor, hasta que entendimos que el propósito era cuidarnos», contó.

Y agregó: «Volver este año tiene un peso muy importante para pensar en ese lugar, en donde nació mi padre y también Mario Castro, uno de los últimos desaparecidos incorporados al listado después de una larga y cuidadosa investigación de la Subsecretaría de Derechos Humanos».

– Para repasar un poco tu historia: ¿ustedes no son pampeanos pero sí tu papá?
– Mi papá nació en Conhello en 1929. Era hijo de Bruno Pérez, un hachero reconocido en el pueblo, y gran parte de la familia de sus hermanos y otros familiares vivieron una etapa allí y se trasladaron a Victorica y General Pico. El embarazo de mi hermano Eduardo fue en General Pico, pero nació en Capital Federal porque se adelantó el parto, pero su nacimiento estaba pensado para el pueblo. Por eso hoy para nosotros es muy importante que él sea registrado como hijo de pampeano y como un pampeano puro.

– ¿Qué sentimientos tenés a pocas horas de un nuevo 24 de marzo?
– Para todos los que vivimos de forma directa o indirecta esa fecha es de tremendo dolor, de momentos de horror. Pero también es cierto que fue una fecha que no empezó ahí, sino que empezó antes, porque en la organización donde participaba mi familia fue recibiendo secuestros, desapariciones y asesinatos antes del golpe, y nosotros ya comenzábamos a migrar por el país.

– ¿Te acordás de algo de esa etapa?
-Siempre lo cuento como dato significativo: a primer grado, que es un grado que inaugura una etapa muy interesante de la educación primaria, yo lo hice en seis escuelas. Estábamos un mes y medio o 15 días y teníamos que seguir escapando. El escapar no era porque mis padres habían hecho algo, ellos escapaban porque estaban convencidos de que querían un país más justo, una posibilidad de acceso para todos y todas; por eso escapaban, porque había grupos paramilitares como la Triple A que iniciaron la etapa previa al golpe y después cuando llegó el golpe eso se naturalizó y fue parte de una estrategia genocida.

– Al tiempo llegó el 10 de octubre de 1977, ese fue el día del secuestro, ¿cierto?
– Sí. Una semana antes de eso mi padre dijo ‘la verdad no quiero seguir escapando’. Yo tenía ocho años y lo escuchaba decir que no era ningún delincuente, que era un obrero gráfico. Él trabajaba como encuadernador de libros, pero de la vieja encuadernación, de esos libros que hoy tiene la biblioteca y dice qué maravilla. Y recuerdo esa noche porque hay dos posibilidades que tienen los niños ante situaciones traumáticas: o la olvidan como mecanismo de defensa o lo fijan de una manera significativa, como me pasó a mí. Y yo estaba detrás de mi madre cuando golpearon la puerta de mi casa y ella abrió. Vi a todos y cada uno de esa patota genocida que entró a mi casa y cometió las cosas más tremendas como torturar a un niño de ocho años, yo, frente a mi padre. Eso es algo que no se me borra y que gracias a eso pude establecer que el que comandaba era un torturador, secuestrador y genocida que aún sigue detenido por suerte: el «Turco» Julián. Mi madre tuvo una intervención muy fuerte en ese momento, porque yo lloraba y me había hecho pis. Empezó a decirme ‘Fernando, quedáte tranquilo que la policía está para cuidarnos’, algo que hizo que ese operativo terminara más rápido.

«Con mucha intención».
Finalmente, Pérez fue consultado acerca del proceso de enjuiciamiento a los genocidas por los delitos de Lesa Humanidad y consideró que durante el gobierno del ex presidente Mauricio Macri hubo una intención de frenar el proceso. «Fue con mucha intención frenado y la verdad que ahora los familiares y sobretodo los sobrevivientes tenemos la esperanza de que aparezca la Verdad, a favor de la Memoria de un pueblo para que no vuelva a ocurrir, pero principalmente para que aparezca la Justicia y que cada genocida esté preso en cárcel común.