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Hilo de seda «made in Van Praet»

UNA MUJER, ACOMPAÑADA POR SU FAMILIA, DESARROLLA LA SERICICULTURA

Una mujer de Adolfo Van Praet, acompañada por su familia, desarrolla de manera artesanal un proyecto de producción de hilo de seda a través de la cría de los gusanos que lo producen.
Se trata de Nora Bazán, ama de casa que encaró el emprendimiento junto a uno de sus hijos, estudiante en un colegio agropecuario, y con la colaboración de su marido. Para eso, además de montar de forma artesanal el sitio donde crían los gusanos, han desarrollado una plantación de moras, el principal alimento que consumen los «fabricantes».
La actividad se denomina sericicultura y el producto se comercializa mundialmente. Bazán fue entrevistada por Infotec, medio de Realicó. Relató los orígenes de su proyecto y cómo alcanzó el desarrollo que hoy tiene, sin ayuda de organismo oficial alguno.
Bazán arrancó por iniciativa de su hijo mayor, estudiante del colegio agropecuario de la zona. La idea del joven fue «algo mágico» para la mujer y empezó por la búsqueda en los alrededores de plantas de mora, indispensables para la alimentación de los gusanos productores. «Encontramos muchas plantas y empezamos a pensar en cómo hacer las camas de cría», relató y reveló que precisamente «con camas viejas que conseguimos y bolsas de arpillera para forrarlas armamos la estructura».
En unos viejos boxes, antes destinados a la cría de caballos, instalaron los bastidores y comenzó el desarrollo. En forma paralela fueron haciendo la plantación propia de moras, «antes salíamos a recoger hojas en la periferia del pueblo, una tarea muy casera, artesanal. Nuestro sueño era poder lograr los ahorros para comprar estacas y tener nuestras propias plantas de mora. Hoy lo hemos logrado…», resumió orgullosa.
Agregó que en la actualidad el número de moras rondas las mil doscientas. «Yo las amo, todos los años las podamos y elegimos las mejores estacas para reproducir».
La familia ha logrado el asesoramiento técnico del Instituto Nacional de Tecnología Industrial (INTI). «Las plantas son podadas a una altura de entre 30 y 40 centímetros del suelo, así se logra una buena producción de follaje para alimentar a los gusanos», indicó.

Sin tecnología.
Por otra parte destacó que no cuentan con tecnología para su trabajo. «Acá es todo criollo, van a ver marcas de fuego por todos lados porque yo pongo la olla, con leña caliento agua y hago todo ahí, con el agua y jabón blanco voy ablandando los capullos, después, como no tengo máquina voy trabajando manualmente en ellos».
Contó que aún bajo estas condiciones de humildad, «tenemos nuestros visitas, varias veces al año, que incluso llegan desde el exterior para ver como hacemos la producción», lo que le ha permitido establecer que sus tejidos ya recorren distintos países y reciben gran aceptación por su elaboración artesanal y de gran calidad. «Estas cosas me llenan el alma, no ambiciono mucho más, se que la gente es feliz con lo que yo hago», reflexionó.
Expresó luego no tener muchas ambiciones. «Apunto a demostrarle a la gente que se puede, se puede. Hoy mi objetivo es hacer capullos…», señaló.

«Muy agradecida».
Consultada por apoyo oficial para su emprendimiento, Nora indicó que hasta ahora nunca recibió apoyo del municipio de Van Praet. «Al anterior intendente no le interesaba este proyecto. Y estaba en todo su derecho, no recibí apoyo pero no importa…», dijo y sostuvo que ahora, tras el cambio de gestión en diciembre «la actitud es otra» del actual presidente de la comisión de fomento, Gabriel Ramello.
Bazán dijo al respecto que «ahora sí, él (Ramello) está muy entusiasmado y yo estoy muy agradecida. Me ha dado trabajo, yo no quiero que me regalen nada, quiero trabajar».
Lo que está haciendo para la comuna «es poda, cortando el pasto junto a mi marido, que se jubiló. Lo hacemos siempre juntos, nos ocupamos del mantenimiento del sector de la entrada al pueblo donde está el espacio de la mujer, la posta, el museo y el parque. Hoy el pueblo está cambiando», y continuó: «Sé muy poco, pero tengo amor por la plantas y por el pueblo».
Luego de lo que considera «una vida de lucha y sacrificios», el mayor orgullo de Nora y su marido «es que logramos que nuestros hijos estudien. Eso me llena de orgullo. Mi marido trabajó siempre en el campo, se inició con Adrián Forestello cuando nos casamos y ahí se jubiló. Mis hijos no faltaron nunca a la escuela, a caballo o en sulky, pero siempre fueron», concluyó.

Amplio mercado y alta cotización.
Se entiende por esta actividad (la sericultura) a todo lo relacionado con el gusano que produce la seda, su desarrollo y comercialización. El puntal es la mariposa o gusano de seda, una especie de insecto lepidótero que produce un capullo constituido por un extenso filamento de seda. Se genera en el momento en que la oruga se retrae como parte del proceso de metamorfosis que sufre.
La bibliografía indica que, en Argentina, el gusano de seda Bombyx Mori tiene un ciclo de unos 45 días y depende de las hojas de la morera, sus hojas le dan el alimento que requiere. En los sectores donde la morera desarrolla hojas todo el año, la producción puede darse de manera continua.
Este tipo de emprendimiento, tal como sucede con el caso de Nora Bazán y su familia, no requiere de gran inversión inicial. Tampoco de mano de obra calificada. Definen que, además de las condiciones ambientales, se requiere dedicación. En las etapas posteriores de procesado de la seda su son precisas ciertas maquinarias y tratamientos. El hilado continuo de la seda tiene un amplio mercado local e internacional y una alta cotización.