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Hinchas, TV y la «nueva normalidad»

HISTORIAS DEL FUTBOL NUESTRO: ¿EL STREAMING LLEGO PARA QUEDARSE?

«¡Profe! ¡Tirale facha que salís para la tele!», le gritan al preparador físico de Atlético Santa Rosa desde la platea. Allí, los juveniles del Albo descansan desperdigados luego de ganarle su clásico a All Boys por 2 a 1 y son unos de los pocos privilegiados -junto a un grupo de dirigentes y allegados a los planteles- que pueden observar el duelo de Primera División desde la propia cancha.
El resto, debido a las restricciones impuestas por el Gobierno provincial a causa del aumento de contagios de Covid-19 (hasta el 5 de mayo no puede haber público en los espectáculos deportivos), debe contentarse con seguir el clásico desde su casa, informándose de cuestiones básicas con la inmediatez de las redes sociales, escuchando la transmisión radial o, por primera vez, observando las alternativas a través de un streaming pago, que justamente hace su aparición en la escena santarroseña en el choque Santa Rosa-All Boys.
«¡Lobo! ¡Cobrá bien que te están mirando en todo el mundo!», intenta amedrentar al árbitro un dirigente, exagerando los alcances de esta posibilidad de ver el encuentro en directo por Internet.
En uno de los laterales del campo de juego del estadio Mateo Calderón, sobre la caja de un camión, Juan Carlos Carassay, vestido para la ocasión con saco y corbata, desempolva sus casi doce años de retiro de la actividad y relata el encuentro para la inédita transmisión. A su lado, Miguel Díaz, histórico goleador del fútbol culturalista, oficia de comentarista y a la vez disfruta especialmente de ver el partido en vivo: «Tenía dos entradas compradas porque en el Sub 20 juega mi nene (Tomás), y si no fuera por esta invitación no podría haberlo visto», se alegra.
Tres cámaras, un sonidista y un director de streaming, toda mano de obra local, conforman la base del equipo que capta las imágenes y las sube a la plataforma contratada para que quienes adquirieron sus entradas puedan observar el partido.
«Fue una experiencia muy buena. Es una pena que todo se haya tenido que armar a último momento, porque de lo contrario se hubiese sumado más gente», reflexiona el presidente de Atlético Santa Rosa, Jorge Zimmerman, uno de los dirigentes que llevó adelante la iniciativa con el objetivo de que los hinchas que no podían ir a la cancha por las restricciones impuestas a mitad de semana, pudieran ver el clásico y le dejaran un ingreso al club.
Un total de 200 personas tienen acceso al streaming. De ellas, 160 canjearon el código por las entradas anticipadas que habían comprado a 200 pesos cuando la presencia de público aún no estaba prohibida, y otras 40 contrataron directamente la transmisión a un costo de 350 pesos. Así, el club se ahorró de devolver más de la mitad de los 400 tickets que los hinchas de ambos equipos habían adquirido.
«El resto se bancó con publicidad y aportes desinteresados», apunta Zimmerman, orgulloso porque entiende que, en un contexto complicado como el que le toca vivir, Santa Rosa encontró una manera alternativa de aminorar el impacto.
«Nosotros vamos a charlar en la semana con la gente que realiza esta transmisión, veremos también otras opciones y vamos a definir. Pero la intención es hacer un streaming para que se vea el partido y podamos recaudar algo de dinero», asegura en el Mateo Calderón un dirigente de All Boys, mientras celebra el reciente 1-0 de su equipo y piensa ya en el choque del próximo domingo ante Independiente de Doblas. Se enfrentarán el líder y el escolta de la Zona Norte y, ante la imposibilidad de contar con público, la «venta» de los derechos para ver el partido más importante de la fecha aparece como la gran alternativa del momento.

La pata solidaria
Más allá del srteaming pago que permitió a los hinchas ver las alternativas del clásico Santa Rosa-All Boys y a la vez generar un ingreso económico para el club local, muchas instituciones aprovecharon las diferentes plataformas digitales para llevar de manera gratuita las acciones de sus equipos a sus simpatizantes, imposibilitados de concurrir a las canchas. El medio más utilizado fue el Facebook Live, por el que varios clubes transmitieron en directo sus partidos y, al menos de manera precaria, mantuvieron el vínculo con sus hinchas.