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Hizo su casa con materiales reciclables

La empleada municipal piquense Margarita Cervio, ex funcionaria en el área de Turismo durante la intendencia de Juan José Rainone, construyó su casa con materiales reciclables sobre una calle de tierra, lejos del movimiento y del ruido del centro de la ciudad. La mujer recolectó 12 mil botellas para hacer los ladrillos de vidrio y utilizó aberturas y muebles reciclados. Mediante la construcción de su vivienda busca transmitirle a su hijo Jalil (ambos tienen una alta conciencia ambiental), la importancia de disfrutar de los procesos.
La conocida vecina de esta ciudad construyó su particular casa en un sector de quintas, ubicado en la zona sur de General Pico. Si bien la estructura y algunas paredes de la vivienda, están hechas de ladrillos tradicionales y cemento, otros paños de la construcción son de botellas de vidrio, que ella misma recolectó, cortó y pegó junto a su hijo.
«Ya estoy viviendo en la casa desde enero, solo me falta medio paño para terminarla. Después me va a faltar la parte exterior. La casa tendrá el diseño de un dragón, y va a estar revestida afuera con botellas, que simulan ser las escamas. El piso del techo es transitable, y por eso me faltaría terminar la escalera, que sería la cola del dragón. Después falta hacer la estructura y colocar la cabeza», le dijo Cervio a LA ARENA.

Casa ecológica.
El sueño de construir su casa propia de esta manera especial se gestó hace más de diez años, cuando comenzó a juntar botellas de vidrio.
«Los primeros años fueron bastante crueles porque me daba las botellas solo la familia y juntaba muy pocas por semana. Después la comunidad se empezó a enterar y me empezaron a regalar de a montones. También juntaba en los bares, confiterías, cumpleaños y casamientos. Empecé en 2016 la construcción, y fue un proceso bastante largo el de conseguir las botellas, después me llevó otros tres años conseguir arquitecto y después pude empezar», dijo.
Margarita Cervio, que partió del ejemplo de un templo budista edificado con un millón de botellas de cerveza, colocó en las diferentes paredes un total de 6 mil ladrillos de vidrio, de 23 centímetros de espesor. Esto aísla a los ambientes, tanto del frío como del calor. Sin embargo, la vivienda también tiene sistema de calefacción y artefactos de ventilación.
La entrevistada dijo que hizo su propia vivienda tratando de seguir los preceptos ambientalistas de «rehusar, reducir y reciclar».
«Corté 12 mil botellas, que serían 6.000 ladrillos que estoy utilizando para las paredes. Después va a llevar mucho más para el revestimiento. La casa intenta cumplir con las tres ‘R’ con las que todos los ecologistas insistimos: el reciclado, por eso la mayoría de las aberturas y muebles son antiguos; el rehúso de las botellas, y el reducir, porque con la ubicación y formato de la casa, se reduce el consumo de energía. La casa es fresca, estable, y con poco se calefacciona», agregó.

Herencia.
Sus abuelos y sus padres construyeron su casa con sus manos, y «Marga» quiso transitar por la misma experiencia, con su hijo Jalil.
«Mis abuelos y mis padres, construyeron su casa. Siempre me sentí orgullosa de esa historia, porque mi mamá, embarazada de mí, pegaba los pisos de la casa donde viví. Siempre me contaron esa historia, de la que me sentí muy orgullosa y quise sentir ese proceso. Es una experiencia fabulosa construir tu casa y quería que Jalil la viviera. Por eso el proceso fue más que interesante», señaló.
«Toda la casa tiene un mensaje para Jalil. En esta sociedad en la que vivimos, los chicos necesitan todo rápido, porque si no se frustran. Por eso lo quise mostrar la importancia de disfrutar de ese proceso, y que si él se lo propone, puede lograr cualquier cosa. Todo es constancia y tiempo, eso intenta marcarse en esto», agregó.

Raíces.
La orientación de la casa está pensada a partir del ahorro energético y, por eso, las habitaciones son los primeros ambientes que reciben la luz solar.
Nada está hecho sin una explicación y todo tiene un sentido, desde que se ingresa al terreno donde Margarita hizo su casa ecológica. En el sendero de ingreso, marcado por una docena de rosales, plasmaron el árbol genealógico de la familia, bajo la técnica del «mosaiquísmo».
«El mensaje es que se puede ir, hacer lo que quiera y siempre va a poder volver a su lugar. En el camino de ingreso hay un mosaiquismo, hay un árbol genealógico, con la misma lógica: te podes ir, pero vas a volver, porque acá están tus raíces. Se entra por las raíces, por sus abuelos, y termina ese árbol genealógico en él», contó.
También proyecto un hogar «autosustentable», en el cual producir sus alimentos, como frutas y verduras. Con este sentido, plantó ocho frutales y aúno no terminó de armar la huerta.
«Tranquilamente podría auto sustentarse en su propia casa. En estos momentos de Covid 19 la estoy probando, y podes estar en la casa sin querer irte. Quedó bastante grande, porque la idea es que sea una casa de la que no te quieras ir. Está pensada no solo en nosotros sino en los amigos de Jalil», finalizó.