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«Hoy Casa de Piedra y el Colorado están en peligro»

CONSTRUCCION DE LA REPRESA PORTEZUELO DEL VIENTO EN MENDOZA

Los profesores de la UNLPam Beatriz Dillón y Gustavo Pérez destacaron que La Pampa padeció «un desangramiento» de sus recursos hídricos. Y alentaron que la ciudadanía pampeana para defender el río Colorado porque «no podemos sufrir otro despojo más en nuestra historia».
EDUARDO CASTEX – Los profesores de la Universidad Nacional de La Pampa (UNLPam), Beatriz Dillón y Gustavo Pérez, aseguraron que la millonaria construcción de Portezuelo del Viento tendrá como único propósito «retener y contener» agua de las nacientes para aumentar la cantidad de hectáreas de riego en Mendoza, porque la generación de energía es inviable desde el punto de vista económico.
Además alertaron que este proyecto que financiará Nación no solamente pone en peligro Casa de Piedra, sino que además «pone freno al futuro y crecimiento» de las zonas ribereñas agua abajo, donde no se podrá «hacer ningún proyecto, ni aumentar zonas de riego, ni generar mayor consumo humano mediante acueductos, ni generar otras actividades con el agua porque se disminuirá -notablemente- el caudal del río» Colorado.
Dillón y Pérez participaron -el lunes- de una charla sobre «la problemática hídrica de La Pampa» en colegios secundarios, y posteriormente en una charla abierta -con la misma temática- que estuvo enmarcada en los 70 años de la Escuela para Adultos 3 «Stella Maldonado» de la localidad de Eduardo Castex.

Cambio climático.
Los educadores de la UNLPam plantearon que actualmente estamos atravesando las consecuencias del cambio climático que redujeron las precipitaciones, y esto se convierte en un factor extra a las consecuencias que provocará la represa Portezuelo del Viento que se proyecta construir en Mendoza.
«El cambio climático impacta directamente en las precipitaciones níveas que después alimentan al río Grande que aporta el 70 por ciento del caudal del río Colorado», explicaron.
«La crisis hídrica por el cambio climático hace 10 años que el río Colorado tiene disminuido su caudal y (la represa) Casa de Piedra tiene veda cada vez más extendida en meses de producción de energía y se utiliza solamente para algo de riesgo en la región de Cofco en Buenos Aires y abastecer agua del Acueducto del Río Colorado y de las localidades aguas abajo», detallaron.
«Hoy el río Colorado y Casa de Piedra están en peligro», sentenciaron los profesionales.

Compromiso pampeano.
Dillón y Pérez plantearon que La Pampa ha sufrido a lo largo de su historia «un desangramiento» de sus ríos. Ejemplificaron lo ocurrido con los ríos Atuel, Salado y Curacó. Esos casos ocurrieron cuando La Pampa era aún territorio nacional, pero ahora la lucha en defensa del río Colorado «nos hace particularmente protagonistas de esta época».
«El río Colorado nos compromete ha ver en qué podemos trabajar todos juntos para no permitir que nos ocurra lo que ya sufrimos en la historia», destacaron. «Tenemos que pensar el agua como un derecho humano y vital, que debe permitir a todos los habitantes que comparten una cuenca, de disponer un ambiente apto que el agua significa», indicaron.
«Además, la Universidad Nacional de La Pampa está muy comprometida, a partir del financiamiento de Nación para la obra de Portezuelo del Viento, con los riesgos que provocaría en el río Colorado, que es el río que ahora debemos defender con una acción colectiva para que no se sustraiga otro río que entraría en la larga historia que tiene La Pampa de sustracciones de recursos hídricos a lo largo de toda la historia», resaltaron.

Trabajo integral.
Dillón y Pérez destacaron que desde la consultora de la Universidad Nacional de La Pampa se está realizando un «estudio integral» de la cuenca del río Desaguadero-Salado, para determinar el daño ambiental y económico que ha provocado su corte en La Pampa. «Esta es una de las cuencas más grandes del país, que tiene su naciente en el limite de las provincias de La Rioja y Catamarca», detallaron los profesores.
Actualmente se están realizando salidas de campo, entrevistas con los puesteros y los propietarios de los campos de las localidades ribereñas del río Salado-Chadileuvú, porque «se pretende determinar con la mayor exactitud posible cómo ha sido el impacto de la pérdida del recurso hídrico», concluyeron.