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Hoy, como ayer, los periodistas en las calles

EN EL DÍA DEL TRABAJADOR DE PRENSA

La información es un derecho humano fundamental, sin la que el ser humano no puede vivir. Es la razón por la que los periodistas, en estas épocas de pandemia, siguen en las calles y en las redacciones.

«Tranquilo que ya vuelvo…!». Saúl Hugo Santesteban -entonces director de LA ARENA- acariciaba la cabeza y le decía al menor de sus hijos varones que no había motivos para inquietarse. Un rato antes los golpes desde la calle habían estallado agresivos, y Leonardo -44 años después, ahora él director de este diario-, que había abierto la puerta miraba azorado como esa patota policial-militar se llevaba a su padre.

«El ya vuelvo…» se transformó en un mes de cárcel en la Unidad 4, donde Saúl estuvo junto a un importante número de dirigentes políticos -incluido el hasta entonces gobernador Aquiles José Regazzoli-, referentes gremiales y vecinos que habían sido trasladados a la Colonia Penal después del golpe del 24 de marzo de 1976.

Después todos supimos lo que pasó… pero en ese momento pocos deben haber imaginado que la ferocidad de quienes entonces asaltaron el poder iban a determinar la peor tragedia de la vida política del país.

En la línea de fuego

Aquella vez -como otras tantas-, los periodistas, en muchas ocasiones vilipendiados, cuando no despreciados, estuvieron en la línea de fuego de los acontecimientos.
Los cronistas y fotógrafos -con los militares ya en el poder- debieron seguir saliendo a la calle para la cobertura de las noticias que muchas veces debieron «disfrazar», para que se pudiera leer entre líneas lo que estaba pasando en la Argentina. Estuvieron los que fueron encarcelados -días, semanas, meses y hasta años-, y muchos otros resultaron asesinados. En casi todos los casos sin causa ni proceso. El «delito» habría sido «pensar». Ni más, ni menos…

A las calles

El Gringo De Pian por LA ARENA, algunos de los periodistas de entonces -Raulito D’Atri ya estaba preso desde 1975-, Eduardo Pérez y Rodolfo Gigena por La Capital (el otro diario que en esa época salía en Santa Rosa), recorrieron las calles para dar testimonio de lo que estaba sucediendo.

Alguien hace notar que ahora mismo -cuando las circunstancias son la de una pandemia que se extendió y pone en peligro nuestras vidas-, los periodistas (incluye a cronistas y fotógrafos) vuelven a estar en la línea de fuego. Tienen que trabajar, aunque el peligro para sus vidas esté allí, en las calles.

El día del golpe

«Lo que recuerdo es que a eso de las 8 de la mañana tuve que salir a sacar fotos en la ciudad… había militares en los lugares típicos: el Correo, la CPE de Santa Rosa, la Casa de Gobierno; aunque el primer día no nos dejaban acercar, y la ciudad estaba más bien vacía porque por supuesto la administración pública y los bancos no trabajaban», rememoró recientemente Eduardo Pérez, viejo cronista gráfico de La Capital.

«Ya sabíamos que el asunto estaba que ardía… en el diario el susto grande ya lo tuvimos el día anterior, cuando en La Capital (que entonces era cooperativa) el Vasco Losada le avisó a Nicoletti que lo iban a ir a buscar. Me fui a cenar y cuando regresé Nelson ya no estaba… se lo habían llevado», recordó Eduardo Pérez.

«¡La prensa, acá no!»

Después de eso los trabajadores de La Capital deliberaron sobre qué titulo iban a poner al día siguiente: «Ignorábamos todo lo que vendría después, así que la idea era un título en tapa dándole con todo a los milicos… Pero al final solamente pusimos ‘Los militares tomaron el poder’, y nada más», completó.

Agregó que «al día siguiente hubo una reunión convocada por (Fabio Carlos) Iriart, que tomó el poder en La Pampa… Fui con un periodista, pero la cosa es que íbamos caminando hacia el lugar donde estaban las autoridades, en el Salón de Acuerdo, y por la mitad me doy cuenta que los invitados eran de esos que los militares llamaban pertenecientes a las ‘fuerzas vivas’: dirigentes de cámaras, gremialistas, etc. Cuando me vio Iriart me clavó la vista y disparó: ‘¡Acá no estaba prevista la prensa…! Nos quedamos parados y todos nos miraron. Nos estaban echando, y no nos quedó otra… Nos fuimos. La verdad es que a veces los periodistas y fotógrafos somos medio inconscientes… ese fue un caso», sonríe y se queda como pensando Eduardo.

Día del Trabajador de Prensa

Cabe recordar que hoy, precisamente hoy, se celebra el Día del Trabajador de Prensa. Y la fecha no es antojadiza. Un 25 de marzo pero de 1977 era secuestrado por un grupo de tareas de la Esma el periodista y escritor Rodolfo Walsh. El día anterior había tenido la audacia y la enorme valentía, de escribirle una carta abierta a la Junta Militar, y las había enviado por correo a los medios. Era un resumen y análisis del primer año de los militares en el poder.

Hoy, como ayer, los trabajadores de prensa siguen asumiendo riesgos… aún ante la posibilidad de perderlo todo. (M.V.)